Recetas. Jimena Monteverde reveló sus secretos para el budín de durazno más húmedo
Simple, casero y con ingredientes accesibles, este budín es una alternativa perfecta para quienes buscan un postre fácil o una merienda diferente sin pasar demasiado tiempo en la cocina.
La pastelera y cocinera televisiva Jimena Monteverde volvió a conquistar a sus seguidores con una receta simple, ideal para la merienda: un budín de durazno casero, esponjoso y muy húmedo. Con ingredientes fáciles de conseguir y un método práctico, la preparación se convirtió rápidamente en una de las más comentadas entre quienes buscan opciones dulces para compartir en casa.
La propuesta tiene un atractivo especial: no requiere utensilios sofisticados ni técnicas complejas. El truco está en una combinación de ingredientes que aporta suavidad a la masa y en un sistema de medidas muy sencillo que evita errores al momento de preparar la mezcla.

El resultado es un budín aromático, con trozos de fruta fresca y un toque cítrico que equilibra el dulzor. Perfecto para acompañar el mate, el café o el té durante una merienda familiar.
Receta de budín húmedo de durazno
Ingredientes:
- 1 pote de queso crema (290 g)
- 1 pote de azúcar
- 1 pote de aceite de girasol
- 3 huevos
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 2 potes de harina leudante
- 3 duraznos
La preparación comienza con una base cremosa que le dará estructura y humedad al budín. En un bowl grande se coloca queso crema junto con azúcar y aceite. Estos ingredientes se mezclan hasta lograr una textura uniforme.
Luego se incorporan los huevos, la esencia de vainilla y la ralladura de limón. Este último ingrediente aporta frescura y realza el sabor de la fruta, un detalle que suele marcar la diferencia en las preparaciones caseras.
Cuando la mezcla líquida está bien integrada, se suma la harina leudante. Se agrega de forma gradual para evitar grumos, mezclando hasta lograr una masa homogénea y suave.

El siguiente paso es sumar el ingrediente protagonista: los duraznos. Dos de ellos se cortan en pequeños cubos y se incorporan a la preparación con movimientos suaves para que la fruta quede bien distribuida.
La mezcla se vuelca en una budinera grande o en una tortera de aproximadamente 26 centímetros de diámetro, previamente enmantecada y enharinada para evitar que el budín se pegue.
Para terminar, el durazno restante se corta en rodajas y se coloca sobre la superficie de la masa. Un toque de azúcar espolvoreado por encima ayudará a formar una leve costra dulce durante la cocción.
El budín se lleva al horno precalentado a temperatura baja, alrededor de 160 grados, y se cocina durante cerca de una hora. Como en cualquier preparación de este tipo, se recomienda comprobar el punto insertando un palillo en el centro: si sale seco, el budín está listo.
El secreto del budín de durazno húmedo
Más allá de la técnica, el gran diferencial de esta receta está en la combinación de queso crema con fruta fresca. Este ingrediente aporta humedad a la masa y evita que el budín quede seco, incluso después de varias horas de preparado.
Otro detalle práctico es el sistema de medidas. En lugar de utilizar tazas o balanzas, la receta utiliza el mismo pote de queso crema para medir otros ingredientes como el azúcar, el aceite y la harina. De esta manera se mantienen las proporciones correctas sin necesidad de utensilios adicionales.
Los duraznos frescos también cumplen un rol fundamental. Al cocinarse liberan parte de su jugo dentro de la masa, lo que contribuye a una textura más suave y jugosa.
Este tipo de budín es ideal para preparar con anticipación, ya que suele mejorar su sabor después de reposar unas horas. Además, se conserva bien durante varios días si se guarda en un recipiente hermético.



