Una pelea bicentenaria, por ahora moderada
En 2016, al 58 por ciento de los recursos fiscales cordobeses los envió la Nación. Ese chorro no puede cortarse. Lento, pero la Nación cumple sus promesas con la Provincia
Córdoba tiene un conflicto con la Nación desde el primer grito de la Revolución de Mayo, aquel evento por el cual Buenos Aires terminó hegemonizando un país nuevo, que convirtió al antecedente de nuestra provincia en un poder subordinado y tributario.
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Esa relación es siempre difícil en lo fiscal y económico. El Estado cordobés depende, aunque no tanto como otras provincias, de que la Nación cumpla compromisos fiscales y financieros. En 2016, al 58 por ciento de los recursos fiscales cordobeses los envió la Nación. Ese chorro no puede cortarse.
Ese concepto tan usual (fondos que “la Nación envía a Córdoba”) encubre otra cuestión menos visible: la Nación cobra sus impuestos en provincias como Córdoba (¿dónde más podría hacerlo?) y luego, en realidad, los devuelve. Esa es la base de su poder.
Así, Córdoba deriva hacia la Nación mucho más recursos fiscales y financieros que los que recibe. Es una perdedora neta, junto con unos pocos distritos más, como Santa Fe, Mendoza o el interior bonaerense. Es el costo de pertenecer a un país y la obligación ciudadana de contribuir a un equilibrio regional.
El problema es que, a esa situación estructuralmente deficitaria para Córdoba, se le agrega el hecho de que, muchas veces, los gobiernos nacionales incumplieron y violaron leyes y acuerdos fiscales, previsionales y financieros. O impusieron cuotas extra de inequidad. Aún hoy Córdoba paga sobre sus actividades centrales impuestos que casi nadie afronta en tal medida (retenciones al agro). Peor: los últimos tres gobiernos kirchneristas llevaron al extremo la inequidad al gastar el propio presupuesto nacional en claro detrimento de Córdoba (por ejemplo, con subsidios brutalmente desequilibrados a favor del Gran Buenos Aires).
Mauricio Macri dijo que eso cambiaría. El gobierno de Juan Schiaretti dice que está cumpliendo. El tema es clave. Han corrido ríos de tinta. Por eso le dedicamos nuestro Primer plano de hoy.

