“Un gobierno que no cambia, es porque es conservador”
Julián Domínguez, precandidato presidencial por el PJ, aseguró que Cristina Fernández influirá en la elección del postulante del oficialismo. Dijo que el desafío de la próxima gestión es industrializar para favorecer la inclusión social.
El presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Julián Domínguez, cumple uno de los requisitos que hoy muestran la mayoría de los aspirantes presidenciales: está en campaña para anotarse en la carrera por la sucesión de la presidenta Cristina Fernández, aunque no lo admite de manera contundente.
El dirigente bonaerense estuvo el jueves y viernes en Córdoba, mostrando su perfil de “kirchnerista dialoguista”. Defendió la gestión nacional, pero dijo que todo gobierno que no cambia “es conservador”.
–¿Cuáles serán los desafíos del próximo gobierno?
–Hay que aumentar la competitividad. Esto se da por incorporación de tecnología, conocimiento y desarrollo científico. Estamos en la sociedad del conocimiento. Tenemos que exportar nuestra producción y eso dependerá de la capacidad de conocimiento que podamos incorporar. El proyecto de inclusión social necesita crecimiento. Solo se va a dar este escenario a través de una nueva impronta industrializadora. El segundo gran eje es que dentro de tres o cuatro años, el país va a alcanzar la soberanía energética. Eso nos va a colocar en una posición regional muy diferente, al tener autoabastecimiento energético.
–¿Qué se debería cambiar de lo que viene haciendo este gobierno?
–La política es un proceso dinámico y todos días hay que hacer correcciones para interpretar las necesidades de la sociedad, para luego transformarlas en un proyecto colectivo. Lo que no se puede modificar es el rumbo de nuestro proyecto político, que es garantizar el pleno empleo; invertir en educación; defender la soberanía nacional; consolidar un capitalismo nacional; la inclusión social y trabajar por una patria grande. El desafío es generar riqueza para garantizar la inclusión social. Los cambios son para lograr los objetivos. Cuando uno decide no cambiar, en política eso significa convertirse en una expresión conservadora. Para crecer hay que cambiar.
–¿Es bueno o malo que haya tantos precandidatos en el oficialismo?
–Lo bueno y lo malo depende de las actitudes que nosotros tengamos. El liderazgo del futuro es aquel que pueda conducir la diversidad a partir del testimonial personal y de vocación de servicio. La continuidad debe estar dada en las grandes líneas en que nos ha ido bien. Falta mucho y a las candidaturas las va a resolver la gente.
–La oposición dice que esta es la década perdida, ustedes hablan de la década ganada. ¿Cuál es la realidad?
–En nuestra década hay aciertos y errores. A los aciertos hay que ponderarlos y a los errores, corregirlos. Por lo tanto, yo no creo en las categorías absolutas. La dirección de nuestro gobierno ha sido la correcta. Hay datos contundentes: el empleo; la inclusión social y previsional; la inversión en educación; el desendeudamiento y la inversión en el sistema energético. El país de 2016, es mucho mejor al que recibieron Néstor Kirchner y Cristina. Bergoglio dijo que la Patria es lo que los padres le entregan a los hijos mejorada. Este país es mucho mejor al que recibieron Néstor y Cristina. Volver a las prácticas neoliberales, nos puede llevar a un profundo retroceso.
–¿La Presidenta respaldará a alguno de los candidatos del oficialismo?
–Nuestra Presidenta es una dirigente lo suficientemente importante como para ir marcando cómo continua este proceso histórico. No sería natural que se desentienda de lo que es la continuidad de los candidatos que van a representar a nuestro proyecto político. No tengo dudas de que la Presidenta va a influir en la representación futura de nuestro espacio.
–¿Usted es el candidato de la Presidenta?
–Supongo que fue la Presidenta quien designo la nómina de los precandidatos. Cada uno tenemos una responsabilidad que cumplir y luego Dios dirá.
La influencia de Francisco
Julián Domínguez es uno de los políticos más cercanos al papa Francisco. “Es un espejo en el cual nos debemos mirar todos los dirigentes, pero de ningún modo intervendrá en el proceso político del país”.

