La aprobación en la Legislatura provincial de “instrucciones” a los senadores por Córdoba para que rechacen la reforma que la Nación impulsa sobre la ley de zonas frías generó malestar en el bloque de la UCR.
Finalmente, en la última sesión el radicalismo votó dividido, pero quedó masticando el enojo porque el PJ no acordó que también se discutan las tarifas provinciales.
“El gobierno de Martin Llaryora reclama en el Congreso cosas que nuestra Legislatura no se anima a discutir. Queremos hablar de lo que llamamos el costo Córdoba”, aseguraron. Y advirtieron que esta semana volverán a instalar el tema. Para esto, el líder de esta fuerza, Rodrigo de Loredo, se lanzó en esa línea.

“Llaryora se pavonea con temas nacionales porque no tiene respuestas a los problemas históricos de Córdoba”, sostuvo en un recorrido por el interior.
“El Grego”, atrapado en la interna
La reciente llegada de Gregorio Hernández Maqueda al Partido Demócrata no fue sin problemas. Aparentemente, su afiliación, formalizada en marzo, vino de la mano de una promesa de candidatura segura: a intendente de la ciudad de Córdoba en 2027.
Quizá Hernández Maqueda no sopesó que el partido atraviesa un desaguisado interno que derivó en la designación de Maximiliano Camusso como interventor, en agosto del año pasado. Su nombramiento estuvo vinculado a disputas internas partidarias y a la reorganización estratégica del sello político en la provincia.
En teoría, en julio debería finalizar la intervención y normalizarse el partido. Sin embargo, apareció un opositor a la idea de la intervención, Diego Alegret, quien reclama elecciones internas. Alegret fue apoderado y secretario de Prensa del Partido Demócrata antes de la intervención judicial.
Este grupo advierte que para quedarse con una eventual candidatura, Hernández Maqueda deberá sortear un proceso interno.
¿El cisne negro en el camino de Quinteros?
En política, los “cisnes negros” son esos hechos inesperados que irrumpen sin aviso y alteran por completo el escenario. La teoría, desarrollada por el ensayista Nassim Nicholas Taleb, describe acontecimientos improbables, difíciles de prever y con consecuencias enormes. Después, claro, suelen encontrarse explicaciones para decir que “era evidente” o que “se veía venir”. Antes, casi nadie lo había anticipado realmente.
La muerte repentina de Néstor Kirchner en octubre de 2010 fue, probablemente, uno de los mayores “cisnes negros” de la política argentina reciente: inesperado, de enorme impacto y con consecuencias que reconfiguraron por completo el liderazgo de Cristina Fernández.

En Córdoba, el caso del crimen de Agostina Vega amenaza con convertirse en uno de esos episodios. No sólo por la conmoción social que generó, sino también por el impacto político que inevitablemente tendrá.
En El Panal y en el Palacio 6 de Julio, obviamente, siguen el tema con extrema atención. Pero hay alguien que tiene más interés que nadie: el ministro provincial de Seguridad, Juan Pablo Quinteros. Con aspiraciones de ser candidato a intendente de la Capital, un caso de semejante magnitud inevitablemente repercutirá sobre su figura pública.
Desde que se incorporó a la gestión del gobernador Llaryora, el exdirigente juecista viene construyendo un perfil alrededor de la seguridad, el orden y la presencia territorial del Estado.
En política, los “cisnes negros” tienen la particularidad de alterar trayectorias. A veces consolidan liderazgos. Otras veces los erosionan. Y casi nunca permiten volver al punto de partida.

