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Tres razones para no gastar

Lo que pesa en el ánimo de los consumidores ya no es la conveniencia en el precio, sino la expectativa sobre su nivel de ingresos.

12 de septiembre de 2014 a las 11:41 a. m.
Tres razones para no gastar

Hasta el año pasado, bastaba con una publicidad de 12 cuotas sin interés para atraer consumidores dispuestos a cambiar el televisor, hacer un viaje, comprarse una tablet , o un nuevo celular.

Pero ahora está cada vez más 
difícil. Las cadenas de electrodomésticos difunden ofertas de 18 
pagos por “tiempo limitado” pero el repunte de las ventas es mínimo.

¿Qué cambió? Es obvio que, si uno necesita comprar una computadora, sigue siendo conveniente 
(y lo es más aún con la suba de precios) pagarla hasta un año después al mismo precio de contado.

Entonces, tener disponibles 12 cuotas puede ayudar a quienes ya tenían pensado el gasto.

El problema es que ahora este incentivo ya no lleva a la gente a consumir más. Lo que pesa en el ánimo de los consumidores ya no es la conveniencia en el precio sino la expectativa sobre su nivel de ingresos. Y hay tres razones que hacen que esta sea negativa.

Primero, la inflación este año fue tan alta (con algunos picos como en enero y febrero que luego no fueron compensados por los aumentos salariales) que cada vez más familias tienen dificultades para llegar a fin de mes.

Si el dinero no les alcanza, 
tienen que recortar gastos y los primeros rubros son aquellos 
menos necesarios. Así, postergan el cambio del auto, mantienen el mismo televisor o esperan un poco para el nuevo celular.

Y quienes hoy tienen algún 
saldo de ingresos, tienen temor de que el dinero no les alcance más adelante. Entonces, en lugar de embarcarse en una cuota que no saben si podrán pagar, la guardan.

Segundo, las tasas de interés pegaron un salto importante en febrero y no volvieron a bajar. Esto no sólo impacta en los créditos personales o en el financiamiento de tarjetas con recargo. También lo hacen en los planes sin interés, porque este costo financiero está implícito en el precio de contado.

Los productos se encarecieron tanto que acceder a ellos, incluso en cuotas, es cada vez más difícil.

Por último, impacta la situación del mercado laboral. Las suspensiones y despidos afectan sobre todo a la industria, un sector con salarios mayores que el resto de la economía, pero también se extienden a otros rubros. La incertidumbre sobre cuánto y cómo se va a cobrar de sueldo es, sin duda, otro freno al consumo.