Toda la carne en el asador
El anuncio realizado por el Gobierno nacional implica un cambio sustancial respecto de las anteriores correcciones del Impuesto a las Ganancias y de las asignaciones familiares.
El anuncio realizado ayer por el Gobierno nacional implica un cambio sustancial respecto de las anteriores correcciones del Impuesto a las Ganancias y de las asignaciones familiares.
Por un lado, el impacto es realmente significativo; por el otro, afecta sobre todo al sector de ingresos medios, aquellos que ganan (aproximadamente) entre ocho mil y 25 mil pesos brutos por mes.
En primer lugar, están los cambios en Ganancias. Por primera vez, el Gobierno de Cristina Fernández actualiza los mínimos por encima de la suba salarial (ver gráfico). Además, y aunque no se brindaron detalles de la implementación, la Administración Federal de Ingresos Públicos (Afip) adelantó ayer que la medida implicará una modificación en la forma en la cual se liquida el tributo.
Según se desprende del comunicado que difundió el organismo, no habrá una suba de los mínimos no imponibles igual para todos. Los trabajadores registrados y los jubilados no pagarán el impuesto si cobran menos de 15 mil pesos en bruto; quienes se ubiquen entre ese monto y 25 mil pesos recibirán una suba del piso del 20 por ciento, y quienes estén por encima seguirían igual.
Esta es una novedad porque, hasta ahora, las mejoras en Ganancias abarcaban a todos. El efecto es drástico: el porcentaje de asalariados que quedará alcanzado por el impuesto baja del 25 al 10 por ciento, 1,5 millón de trabajadores dejarán de pagar desde septiembre.
Pero, además, quienes ganen menos de 15 mil pesos en bruto tendrán un beneficio adicional: muchos de ellos comenzarán a cobrar asignaciones familiares por sus hijos (se sumarán 850 mil niños), una cobertura que la mayoría de la franja media había dejado de percibir hace tiempo porque su salario había superado el tope máximo. Es claro que el efecto inmediato será muy importante, con lo cual el Gobierno espera mejorar el humor de la clase media con vistas a octubre.
Queda en el debe la modificación de la ley para que los cambios en Ganancias sean automáticos. Hacia el futuro, se seguirá dependiendo de medidas discrecionales para evitar que la inflación retrotraiga las mejoras ahora anunciadas.

