
La caja en rojo de Passerini, un problema político para Llaryora
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Redacción La Voz
A fines de julio vence la prórroga de las letras del Tesoro que la Municipalidad de Córdoba emitió en marzo para afrontar una cuota de casi U$S 22 millones de la deuda externa tomada durante la gestión de Ramón Javier Mestre y reestructurada luego por Martín Llaryora.
Aquella colocación, por $ 50 mil millones y a apenas 70 días de plazo, fue concebida como un puente financiero. Es decir, tomar deuda de muy corto plazo (y alto costo) para cancelar el vencimiento en dólares mientras se buscaba una alternativa de financiamiento más estable y a mayor plazo. Como esa alternativa en mayo no apareció, el municipio debió extender el vencimiento hasta fines de este mes.
En el Palacio 6 de Julio trabajan desde hace semanas para conseguir precisamente ese refinanciamiento. La apuesta de Daniel Passerini es reemplazar una deuda muy corta y relativamente cara por otra de mayor plazo, que alivie la presión sobre la caja municipal durante lo que resta de 2026.
Pero justo cuando el municipio necesita convencer al mercado de que su situación financiera está bajo control, Passerini hizo algo que podría ser una muy mala idea: postergó el pago del medio aguinaldo y desató un conflicto con el Suoem.
"Es una pésima señal", resumió un funcionario con pasado en las finanzas privadas y buen conocimiento de los números municipales.
En el oficialismo insisten en que se trata apenas de una cuestión de ingeniería financiera. De hecho, se depositó el viernes pasado, junto con el sueldo.
Sin embargo, en algunos despachos hacen dos lecturas. La primera, que la situación de caja es bastante más ajustada de lo que se admite en público. La segunda, más política, es que si la Provincia hubiera querido evitarle a Passerini el costo de exhibir esa fragilidad, lo podría haber evitado.
Pero eso no ocurrió.
El Gobierno de la Provincia y la Municipalidad de Córdoba se empeñan en posicionar al estadio Mario Alberto Kempes como el escenario ideal para albergar los grandes eventos de la provincia. Sin embargo, todavía no logran resolver uno de los principales problemas que presenta el predio: el flujo vehicular en los ingresos y las salidas.
Una vez más, el sábado pasado, con motivo del partido de rugby entre Los Pumas y Escocia, el tránsito volvió a convertirse en un dolor de cabeza. Miles de asistentes padecieron largas demoras tanto para ingresar como para retirarse del estadio.

Las kilométricas filas en los accesos norte y sur provocaron extensas esperas que también complicaron la llegada de los ómnibus que trasladaban a los planteles y a los dirigentes de ambos seleccionados. El operativo desplegado por la Policía Municipal y la Policía Caminera resultó insuficiente para ordenar el intenso movimiento que generó este encuentro internacional, que reunió a casi 40 mil espectadores de distintos puntos del país.
A esto se suma que las nuevas playas de estacionamiento, cuya inauguración había sido anunciada para este evento y que prometían capacidad para más de 3.000 vehículos, finalmente no estuvieron disponibles.
Seguramente, el tema será revisado por las autoridades provinciales y municipales, que trabajan de manera conjunta en la organización de este tipo de espectáculos. El desafío pasa por corregir un aspecto que, de manera recurrente, termina empañando la experiencia del público en convocatorias de semejante magnitud y jerarquía.
La excusa formal fue un libro. Pero, como suele ocurrir en política, las conversaciones terminaron yendo mucho más allá de las páginas que están por escribirse.
El jueves pasado, Olga Riutort reunió en su casa a varios de los principales protagonistas de la primera etapa del gobierno provincial de José Manuel De la Sota. Entre los asistentes, estuvieron los extitulares de las agencias, Oscar Santarelli (Turismo), Horacio Manzur (Deportes), Sergio Nirich (Ambiente) y Adrián Ratti, quien participó en representación del área de Cultura, recordando al fallecido Pablo Canedo. Se sumaron otros exfuncionarios de aquellas gestiones.

El motivo del encuentro fue avanzar sobre distintos aspectos de la reforma del Estado impulsada durante esos años, tema central del libro que Riutort prepara sobre aquella experiencia de gestión.
Sin embargo, la política terminó colándose en la sobremesa. Según uno de los participantes, alguien deslizó una frase que despertó sonrisas y comentarios: "Si alguien escribe un libro, es porque quiere ser candidato". La observación abrió el debate y, entre los presentes, hubo coincidencia en una idea: para ese grupo de históricos dirigentes, Riutort sigue siendo la mejor figura que el peronismo puede ofrecer como postulante a la Intendencia de la ciudad de Córdoba.
No hubo anuncios ni definiciones. Pero en tiempos en los que el peronismo cordobés busca reordenarse y encontrar nombres competitivos para 2027, la reunión dejó una señal que difícilmente pase inadvertida en el oficialismo cordobés.
Con los comicios provinciales del año que viene en la mira, el movimiento de intendentes comenzó a intensificarse. La semana pasada, la Unión de Intendentes de Córdoba (Uninco) realizó su 14º encuentro desde que se constituyó el agrupamiento, el año pasado.
Del último encuentro participaron los intendentes de Tanti, Santa Rosa de Calamuchita, Villa Dolores, Huerta Grande, Sarmiento, El Brete, Coronel Baigorria, Los Surgentes, Toledo y General Roca, entre las principales localidades del interior provincial.

La apuesta detrás de Uninco es consolidar un bloque de intendentes que pueda tener incidencia en el proceso electoral que viene. El principal activo es el potencial volumen de votos que tiene en el interior provincial. Para esos intendentes, repetir sin tener competencia fuerte en sus pueblos y ciudades es un trato que asoma tentador. Ese es el acuerdo que está sobre la mesa.
Con aval del gobernador Martín Llaryora, detrás de esa construcción está Orlando Arduh, quien mantiene un rol activo en la articulación del espacio. Con base hoy en la Defensoría del Pueblo, el radical sigue en conexión con el Panal a través del Ministerio de Gobierno que conduce Manuel Calvo.
Arduh viene de años de trabajo territorial desde adentro del propio gobierno de Llaryora, armando reuniones con intendentes radicales, del PRO y vecinalistas, bajo la bandera del llamado “modelo Córdoba”.
Aunque el oficialismo tenga múltiples frentes de tormenta sin resolver, siempre dispone de tiempo para seguir con atención la cotidianidad de sus adversarios políticos. En ese contexto, el peronismo no pierde pisada a las novedades que emanan de la Casa Radical.

Sucede que la Unión Cívica Radical vive desde hace semanas un intenso debate sobre la renovación de autoridades. Marcos Ferrer, presidente del Comité Provincia, ya dijo que la intención es prorrogar su mandato y el del resto de quienes lo acompañan en la conducción.
En esa misma línea está, obviamente, el deloredismo, que pretende que la siempre convulsionada interna no se interponga en los planes de arribar a un acuerdo con los libertarios, pensando en los comicios del año próximo.
Sin embargo, líneas internas como la que lidera el legislador Dante Rossi —a quienes se suman dirigentes del interior y de la Capital— pretenden votar y resolver ahora el capítulo autoridades. Rechazan de plano la prórroga de los mandatos. Creen que al final del camino, si no logran su objetivo, será la Justicia la que termine bajando el martillo.
En el Panal, como se dijo, se sigue el conflicto con mucha atención. Cerca del gobernador Martín Llaryora especulan que la continuidad de Ferrer abriría las puertas a una alianza con La Libertad Avanza y el juecismo, lo que representaría el peor escenario para el oficialismo.
“Si Rodrigo mantiene el control de la UCR, será más difícil para nosotros evitar que se junten todos contra nosotros”, admitió en los últimos días un integrante del gabinete ante un interlocutor que comparte ese temor.