Diputados. Qué es el Súper RIGI, el régimen para atraer inversiones millonarias que ya tiene media sanción
La iniciativa impulsada por el Gobierno de Milei apunta a captar inversiones superiores a los U$S 1.000 millones en sectores tecnológicos y estratégicos. Prevé beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros, además de estabilidad regulatoria por 30 años. El PJ cordobés lo votó en contra.
La Cámara de Diputados dio media sanción el miércoles al denominado Súper RIGI, un nuevo régimen de promoción de inversiones impulsado por el Gobierno nacional para captar proyectos de más de U$S 1.000 millones vinculados a las llamadas “industrias del futuro”.
La iniciativa, que ahora deberá ser tratada por el Senado, busca atraer grandes desembolsos de capital en sectores tecnológicos y estratégicos que hoy tienen escaso desarrollo en la Argentina. Entre ellos figuran la inteligencia artificial, los centros de datos, la electromovilidad, la fabricación de baterías de litio, las energías renovables y distintas actividades ligadas a la cadena de valor del uranio.
El proyecto toma como base el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), aprobado el año pasado dentro de la Ley Bases, pero incorpora beneficios adicionales y apunta específicamente a actividades consideradas de frontera tecnológica.
Qué propone el Súper RIGI
En términos simples, el Gobierno propone ofrecer un conjunto de ventajas impositivas, cambiarias, aduaneras y regulatorias para convencer a grandes compañías internacionales de invertir en el país.
Para ingresar al régimen, las empresas deberán presentar proyectos cuyo monto supere los U$S 1.000 millones. Cada emprendimiento funcionará bajo la figura de un Vehículo de Proyecto Único (VPU), es decir, una sociedad creada exclusivamente para desarrollar esa inversión.
Entre los principales beneficios aparece una reducción significativa de la carga tributaria. Los proyectos adheridos pagarán una alícuota del 15% en el Impuesto a las Ganancias, inferior a la que rige para la mayoría de las empresas.
Además, podrán amortizar aceleradamente las inversiones realizadas en maquinaria e infraestructura, lo que les permitirá reducir más rápidamente la base imponible sobre la que tributan.
También se habilita la deducción de pérdidas sin límite temporal y se fija una alícuota reducida del 3,5% para la distribución de dividendos y utilidades.
En materia aduanera, el régimen contempla arancel cero para la importación de bienes vinculados al proyecto y elimina los derechos de exportación sobre los productos generados por esas inversiones.
Otro de los puntos centrales es el acceso a divisas. El proyecto prevé una disponibilidad progresiva de los dólares obtenidos por exportaciones y elimina la obligación de liquidar en el mercado cambiario las divisas provenientes de aportes de capital, financiamiento y determinados servicios asociados a la inversión.
A su vez, el Súper RIGI garantiza estabilidad normativa durante 30 años. Esto implica que las empresas contarán, en teoría, con un marco tributario, aduanero y cambiario que no podrá ser modificado en perjuicio del proyecto durante ese período.
El texto también limita la presión fiscal subnacional. Las provincias que adhieran no podrán aplicar una alícuota superior al 0,5% en Ingresos Brutos para estos proyectos y los municipios no podrán cobrar tasas calculadas directamente sobre las ventas.
Modificaciones
Durante la discusión parlamentaria, el oficialismo incorporó algunas modificaciones para conseguir apoyos de bloques aliados. Una de ellas establece un incentivo especial para las inversiones en investigación y desarrollo (I+D): ese tipo de gastos podrá computarse por el doble de su valor al momento de calcular la inversión mínima exigida, aunque con un tope.
Asimismo, las empresas deberán presentar un plan de desarrollo de proveedores locales y comprometer compras de bienes y servicios nacionales por al menos el 20% del total, siempre que exista oferta disponible en condiciones competitivas de precio y calidad.
Además, se exigirá un informe técnico que acredite que el proyecto no compromete la sustentabilidad de los recursos naturales ni la infraestructura de la zona afectada, evaluando también su impacto ambiental y social.
Para el oficialismo, el régimen es indispensable para atraer capitales en un contexto de fuerte competencia internacional por las inversiones tecnológicas. La oposición, en cambio, cuestiona la magnitud de los beneficios otorgados, advierte sobre una eventual pérdida de soberanía y sostiene que el esquema concede privilegios excesivos a grandes corporaciones sin garantizar suficiente desarrollo local.
Cordobeses, en contra
Juan Schiaretti, como cabeza del bloque de diputados del PJ cordobés, comunicó primero, y votó después, la postura contra el Súper RIGI.
"No vamos a acompañar el Súper RIGI con nuestro voto ya que sólo beneficia a grandes corporaciones en detrimento de otras actividades productivas que siguen soportando impuestos injustos", sostuvo Schiaretti en un mensaje difundido en la red social X.
La definición implica un nuevo punto de diferenciación entre el cordobesismo y la administración libertaria. Aunque el peronismo provincial ha acompañado numerosas iniciativas oficiales desde la llegada de Milei al poder, también viene estableciendo diferencias cuando considera que los intereses productivos de Córdoba pueden verse afectados.
En su mensaje, Schiaretti apuntó especialmente contra el esquema de financiamiento del régimen. "Las retenciones al campo terminarán subsidiando la baja de los impuestos a esas grandes corporaciones que proponen favorecer con el Súper RIGI", cuestionó.
El exmandatario sostuvo además que la Argentina necesita otro conjunto de medidas para incrementar la producción y el empleo. Entre ellas, mencionó tres prioridades históricas del cordobesismo: la eliminación total de las retenciones agropecuarias, la prórroga del régimen de incentivo al uso de autopartes nacionales y la sanción de una nueva ley de biocombustibles.
El posicionamiento fue respaldado por los seis integrantes del bloque: Ignacio García Aresca, Carlos Gutiérrez, Alejandra Torres, Juan Brügge, Carolina Basualdo y el propio Schiaretti.

