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Sin margen de error

De la Sota jugó fuerte al embestir contra el kirchnerismo. Bajó una de las banderas que les suele blandir a los K: respetar las decisiones de la Justicia.

15 de septiembre de 2013 a las 02:14 p. m.
Sin margen de error

El gobernador José Manuel de la Sota pasó 48 horas complicadas antes de resolver los cambios en el Ministerio de Seguridad y la Policía de Córdoba. No se trató de un retoque más en su gabinete.

En el comienzo de la campaña, el mandatario se quedó sin margen de error en la cuestión que más preocupa a los cordobeses: la inseguridad.

Dicen que los políticos, como los certeros pateadores de penales, cuando se ven presionados recurren a lo más seguro. En este caso, De la Sota se vio impedido de echar mano a dirigentes de su confianza, ya que la mayoría tiene desgaste en la gestión, y debió apostar por una técnica como Alejandra Monteoliva para cubrir el sillón de Seguridad.

Que sea una mujer no es un dato menor: De la Sota busca un fuerte impacto, para opacar la lluvia de críticas que le deparó la salida con polémica de Alejo Paredes.

Como los apostadores con pocas fichas, De la Sota jugó fuerte al embestir contra el kirchnerismo por la causa judicial que involucra a altos jefes policiales. Con esa estrategia, el mandatario bajó una de las banderas que les suele blandir a los K: respetar las decisiones del Poder Judicial.

Precisamente, no fue lo que hizo el Gobierno provincial con el fiscal federal Enrique Senestrari. El funcionario judicial no oculta su postura ideológica cercana al kirchnerismo, pero eso no lo inhabilita para ejercer su función.

En todo caso, las leyes y la Constitución tienen remedios para enfrentar a un funcionario judicial que hace supuestas operaciones políticas.

El delasotismo descargó todo su poder de fuego contra Senestrari, pero cuando el juez Ricardo Bustos Fierro avaló los pedidos del fiscal, al gobernador no le quedó otra alternativa que desprenderse de su ministro y del jefe de Policía.

En medio del tembladeral por la crisis policial, De la Sota eligió mostrarse ayer junto a Juan Schiaretti, su primer candidato a diputado. En el mar de rumores de supuestos roces, la sociedad política que gobierna Córdoba desde hace 14 años dio una muestra de fortaleza interna. Por si había alguna duda, Schiaretti dijo: “Cuando fui gobernador, De la Sota no opinó de mi gestión, como yo no lo hago ahora. Estoy para apoyar”.

Una buena entre muchas pálidas para el PJ. El frente interno parece granítico para afrontar el vendaval de críticas que se cierne en el cielo oficialista.