Crisis política. La salida de Adorni, ¿cada vez más cerca?

El oficialismo intenta bloquear una ofensiva legislativa que podría derivar en la primera remoción de un jefe de Gabinete. Aunque la Casa Rosada niega una renuncia inminente, en el Senado ya dan por descontado que Adorni perdió respaldo político.

17 de junio de 2026 a las 02:06 p. m.
La salida de Adorni, ¿cada vez más cerca?
El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, con Karina Milei.

La continuidad de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete parece atravesar su momento más delicado desde que asumió el cargo. Mientras el Gobierno nacional intenta ganar tiempo y evitar que el Congreso avance con pedidos de interpelación y mociones de censura, en los pasillos del Senado y de la Cámara de Diputados crecen las versiones sobre una eventual salida del funcionario.

La crisis tiene origen en las explicaciones que Adorni brindó sobre el crecimiento de su patrimonio y en las inconsistencias detectadas por sectores de la oposición entre sus declaraciones públicas, su declaración jurada y las respuestas que presentó ante el Congreso. Lo que comenzó como un cuestionamiento político derivó en una ofensiva parlamentaria que amenaza con convertirse en un problema institucional de gran magnitud para la administración de Javier Milei.

Por ahora, la posición oficial es clara: Adorni no piensa renunciar y el Presidente tampoco quiere desplazarlo. Fuentes cercanas al jefe de Gabinete aseguran que las versiones sobre una dimisión inminente son falsas y sostienen que el funcionario continuará ejerciendo sus funciones con normalidad.

Es más, se confirmó que el próximo 2 de julio el propio Adorni irá al Senado a brindar el informe de gestión correspondiente.

Sin embargo, detrás de esa defensa pública se desarrolla una intensa operación política para evitar que la oposición consiga los votos necesarios para avanzar con una moción de censura.

En la Casa Rosada, vía fuentes oficiales (que publicaron medios porteños), reconocen que el tema se convirtió en una pesada carga para la agenda gubernamental. Funcionarios admiten en privado que prácticamente cualquier iniciativa oficial queda eclipsada por las repercusiones del caso Adorni.

El Gobierno enfrenta además otra dificultad: la imposibilidad de prever cuánto tiempo más el asunto seguirá ocupando espacio en la discusión pública.

En este contexto, comenzó a funcionar un esquema político integrado por figuras de peso del oficialismo. Allí aparecen la jefa del bloque libertario en el Senado, Patricia Bullrich; el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de Diputados, Martín Menem; el armador Eduardo "Lule" Menem; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt. El objetivo es uno: impedir que la oposición transforme el malestar político en una derrota parlamentaria.

La principal preocupación se concentra en el Senado. Allí la situación de Adorni aparece particularmente comprometida.

Según reconstruyen distintos bloques opositores, existe una mayoría potencial dispuesta a habilitar el tratamiento de una moción de censura. El kirchnerismo aportaría sus 28 votos y podría sumar respaldos de sectores del PRO, radicales y legisladores provinciales.

La clave inmediata estará en la reunión de labor parlamentaria convocada para este miércoles y en la posibilidad de que el Senado sesione esta semana. Si la Cámara alta habilita el debate, varios senadores creen que comenzará un proceso político difícil de detener.

"Si se abre el recinto, Adorni empieza a tener los días contados", resumió un legislador opositor involucrado en las negociaciones.

Dialoguistas

El problema para el Gobierno es que incluso dirigentes considerados dialoguistas comenzaron a manifestar fuertes cuestionamientos. La explicación del jefe de Gabinete sobre la aparición de dólares heredados y conservados durante años en efectivo generó incredulidad en amplios sectores políticos.

A eso se sumó otro factor que terminó de deteriorar el clima: la decisión de postergar hasta el 2 de julio su presentación ante el Senado para brindar el informe de gestión que establece la Constitución. Muchos legisladores interpretaron esa maniobra como un intento de ganar tiempo y evitar preguntas incómodas.

Cuando las versiones hablaban de una reunión tensa, Karina Milei publicó esta noche una foto con los integrantes de la mesa política, festejando el cumpleaños de Patricia Bullrich. Apareció la torta que prometió Adorni. (Redes sociales)
Cuando las versiones hablaban de una reunión tensa, Karina Milei publicó esta noche una foto con los integrantes de la mesa política, festejando el cumpleaños de Patricia Bullrich. Apareció la torta que prometió Adorni. (Redes sociales) (Redes sociales)

La vicepresidenta Victoria Villarruel también contribuyó a aumentar la tensión cuando cuestionó públicamente que Adorni nunca hubiera concurrido a la Cámara alta desde que asumió.

Mientras tanto, la ofensiva opositora también avanza en Diputados. La diputada nacional Mónica Frade ratificó el pedido de una sesión especial para el próximo 23 de junio. Allí buscará discutir la conducta del funcionario y las presuntas irregularidades patrimoniales que motivan investigaciones judiciales.

Frade sostiene que Adorni brindó información falsa al Congreso cuando aseguró que sus declaraciones juradas estaban correctamente presentadas. Según la legisladora, el vocero mantuvo ante los diputados una conducta incompatible con las obligaciones de un funcionario público.

La dirigente de la Coalición Cívica considera que el caso excede la discusión patrimonial y afecta directamente la relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso. Por eso reclama que las distintas bancadas definan públicamente si están dispuestas a avanzar o no con medidas concretas.

La diputada también denunció presiones políticas para evitar que el tema escale. Según su visión, algunos gobernadores y sectores aliados del oficialismo intentan frenar cualquier iniciativa que pueda debilitar al Gobierno nacional en medio de negociaciones políticas y presupuestarias.

En la Casa Rosada observan con preocupación este escenario, aunque siguen convencidos de que una eventual salida de Adorni tendría costos elevados.

Para Milei, desplazar al jefe de Gabinete equivaldría a ceder ante una presión política externa. El Presidente teme que un precedente de esas características habilite futuras ofensivas contra otros funcionarios de su confianza.

Karina Milei tampoco aparece entusiasmada con esa posibilidad. Aunque ya no exhibe el mismo nivel de respaldo que en otros momentos, la caída de Adorni también sería interpretada como una derrota de su sector dentro del oficialismo, ya que fue uno de los principales impulsores de su llegada al cargo.

Por su parte, el espacio alineado con Santiago Caputo tampoco observa con buenos ojos una salida inmediata. En ese sector consideran que un reemplazo podría alterar los equilibrios internos del Gobierno y fortalecer posiciones rivales.

Pablo Quirno

La pregunta inevitable es quién podría sucederlo. Ninguno de los nombres que circulan genera consenso. Pablo Quirno aparece mencionado en algunas conversaciones, aunque despierta resistencias tanto en el karinismo como en otros sectores libertarios. Federico Sturzenegger también es mencionado ocasionalmente, pero su perfil genera reparos dentro del propio Gabinete.

Otros dirigentes con buena imagen interna, como Diego Santilli o Sandra Pettovello, tampoco parecen dispuestos a ocupar una posición que muchos describen como una auténtica "silla eléctrica".

Por eso, el escenario dominante hoy no es el de una sucesión ordenada sino el de una espera tensa. El Gobierno apuesta a llegar al 2 de julio, cuando Adorni deberá presentar su informe de gestión ante el Senado. La oposición, en cambio, intenta acelerar los tiempos para que el desgaste político se transforme en una decisión institucional.

La incógnita ya no pasa únicamente por la voluntad de Adorni de permanecer en el cargo. La verdadera pregunta es si el oficialismo logrará reunir los apoyos necesarios para sostenerlo.