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Política

Análisis. El reclamo docente y la Capital encienden alarmas en el tablero electoral de Llaryora

La protesta de los maestros retrotrae a conflictos que fueron determinantes para algunas gestiones y complica uno de los discursos de campaña al gobernador. La ciudad de Córdoba y los dardos de los propios agravan el cuadro.

19 de marzo de 2026, 18:49
El reclamo docente y la Capital encienden alarmas en el tablero electoral de Llaryora
Llaryora necesita de la Capital para su proyecto reeeleccionista de 2027.

El caleidoscopio que va construyendo imágenes de la política está compuesto por cristales cada vez más pequeños y dinámicos. Pero hay algunas que tienen impacto y retrotraen a escenas del pasado y proyectan posibles escenarios.

Si uno se paraba el miércoles de esta semana en cualquier avenida céntrica de la ciudad de Córdoba por donde pasó la marcha docente, advertía varias cuestiones interesantes.

La pacífica protesta estaba encabezada por la conducción y delegados de los sindicatos docentes, pero compuesta por muchísimos maestros y profesores, varios de los cuales hacían saber con sus pancartas su distancia respecto de la cúpula gremial. Una marcha bien docente.

En los carteles, con prolija letra de maestro, se leían varias consignas. Apuntaban los manifestantes a las gestiones nacional de Javier Milei y provincial de Martín Llaryora, pero con una clara mayoría en contra del gobernador.

Marcha y protesta de los docentes de Córdoba en el inicio del ciclo lectivo 2026.
Marcha y protesta de los docentes de Córdoba en el inicio del ciclo lectivo 2026. (Ramiro Pereyra / La Voz)

Ya ha sido explicada la incomodidad del Gobierno provincial en tener que hacer frente a reclamos que ellos entienden se generan por las políticas nacionales.

Pero la educación primaria y secundaria dependen de las provincias, más allá de lo entendible que sea el planteo de los gobernadores por las condiciones generales de retracción económica.

La gestión llaryorista ha sacado a varios funcionarios a explicar su posición ante el conflicto docente, pero no al ministro de Educación, Horacio Ferreyra.

En la Provincia desearían que el conflicto se resuelva cuanto antes, en especial porque es un conflicto gremial que tiene adhesión social. Pocos padres se quejaron por la falta de clases; pocos automovilistas se malquistaron por los cortes de tránsito.

Además, hay una cuestión de discurso político con construcción electoral que la protesta docente le complica a Llaryora.

Y ahí las alarmas se encienden en varios sentidos. Alguna vez, Eduardo Angeloz y Ramón Bautista Mestre marcaron como un punto de quiebre de sus gobiernos las masivas protestas docentes que tuvieron que enfrentar.

El gobernador busca ejes que vertebren su campaña para la reelección, en ese equilibrio de diferenciarse sin enfrentarse a Milei. Y la educación es uno de los puntos.

La proliferación de sedes de la Universidad Provincial está enmarcada en esa búsqueda. De hecho, las filiales de esa entidad que se van abriendo en el interior son encabezadas por referentes territoriales, más que académicos.

Otra vez intendente

Pero no es la única señal de alarma que se enciende por estas horas en el tablero electoral llaryorista.

La Capital sigue siendo una mochila que acumula peso. Se comunicaron nuevos contratos precarios sin concurso ni licitación para algunos corredores del transporte urbano, con lo cual los parches al sistema pueden llegar a saltar en algunos meses, mientras muchos cordobeses recordarán las tediosas y costosas esperas de estas largas semanas.

Hace unos días, el gobernador anunció un plan de bacheo, junto al intendente Daniel Passerini. Esta semana, se firmó un convenio entre la Municipalidad y Epec para “la asistencia en la operación, mantenimiento, obra y puesta en valor del sistema de alumbrado público de la ciudad”.

Ya hubo esos acuerdos, pero este parece enmarcarse en un programa más amplio, que es volverlo a hacer a Llaryora intendente de la Capital provincial.

Sin un repunte de la administración capitalina, la continuidad en el poder provincial será más que complicada.

Y ni siquiera eso es garantía alguna.

Se advierten cada vez más ruidos internos en el oficialismo provincial. Algunos más sordos y otros que empiezan a tener sonido.

Las sospechas que se están lanzando sobre algunas áreas de gobierno y sobre personajes clave del poder están viniendo más de los propios que de los adversarios.

La oposición luce entretenida en fiestas musicales proselitistas para ver cómo ordena su oferta electoral el año que viene, sin tener la contundencia que, desde los márgenes, empiezan a lograr algunos dirigentes del propio peronismo.

En el caleidoscopio, hay algunos cristales que no encajan.