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Que el dragón no tenga mil cabezas

Si UTA logra homogeneizar su conducción, será un avance para el transporte.

02 de noviembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Que el dragón no tenga mil cabezas

Una vieja máxima se suele recitar en los procesos electorales, particularmente en aquellos que remiten a disputas internas de partidos e instituciones: “el que gana, conduce; el que pierde, acompaña”.

Ese postulado –no siempre respetado– bien podría ser una de las aspiraciones para plantearse por las autoridades que resulten electas próximamente en UTA; su cumplimiento también sería visto con simpatía por parte de los terceros afectados: la Municipalidad de Córdoba (en tanto poder concedente) y los usuarios del transporte urbano.

Es que a los problemas gremiales propiamente dichos, que surgen de la agenda del sistema de transporte y sus trabajadores, la dinámica interna de la propia UTA se encargó de adicionarles en los últimos años un cúmulo de conflictos extras. Sobran los registros respecto de disidencias, marchas y contramarchas, y peleas internas entre las acciones gremiales que encaraba (u omitía) la conducción oficial de UTA, y la que ejercían, por su lado, casi como cuentapropistas sindicales, algunos delegados de empresa.

Estos últimos siempre se preocuparon por acumular poder en su ámbito de trabajo, muchas veces a contrapelo de la línea que marcaba el secretario general, Alfredo Peñaloza, quien tampoco supo contener a tiempo los desbordes, ni ejerció su liderazgo con mano firme.

Esa discordancia se tradujo sobre todo en el historial de la ex-Tamse y de la fallida Ciudad de Córdoba, en decenas de paros absurdos, por cuestiones nimias que sólo apuntaban a resolver cuotas de poder interno y que hasta pusieron a UTA al borde de sanciones en las que el Ministerio de Trabajo provincial nunca se decidió a avanzar del todo.

Los casos más frecuentes: paros ilegales e intimaciones de la autoridad laboral que fueron desoídas olímpicamente. Sólo por estas cuestiones, si luego de las elecciones del próximo martes 11 UTA logra homogeneizar su conducción y capacidad de gobierno interno, será un avance para el sistema de transporte y la tranquilidad de los usuarios.

Que el gremio “unifique personería” política a la hora de tomar decisiones es un presupuesto de mínima para darle algo de racionalidad y previsibilidad a cualquier problema que surja con los choferes.

El horizonte gremial para sus trabajadores luce hoy mucho más despejado que en los dos últimos años, cuando hubo una salida conflictiva de dos empresas (Tamse y Ciudad de Córdoba), y no se visualizan en la agenda conflictos graves. Sería un despropósito que la agitación vuelva de la mano del “caciquismo” de delegados de empresa, algo que ya le costó muy caro a la ciudad, con al menos una decena de asambleas y paros inexplicables en lo que va de este año. Si ya se sabe que en el transporte hay que dar una desigual pelea contra un poderoso dragón sindical, en lo posible que este tenga una sola cabeza hacia donde apuntar los dardos.