El Palacio 6 de Julio y el Centro Cívico están políticamente alineados desde 2019, cuando el PJ recuperó la Municipalidad de Córdoba. Pero por estas horas hay otro sentimiento que une a ambas administraciones: funcionarios provinciales y municipales esperan que la efervescencia que genera el Mundial de Fútbol ayude a atenuar, al menos parcialmente, el escándalo político que rodea al femicidio de la adolescente Agostina Vega.
En el oficialismo, hubo cierto alivio cuando la atención de los principales medios porteños se concentró en la muerte del rockero Carlos “el Indio” Solari.

Con una dosis de optimismo que quizá supere al realismo, tanto los colaboradores más cercanos del intendente Daniel Passerini como los del gobernador Martín Llaryora consideran que el caso Agostina comenzará a perder intensidad en la agenda mediática nacional.
Más allá de la preocupación que generó la repercusión del caso en todo el país, ambas gestiones peronistas ya trabajan en la etapa que viene. El gobernador anunciará el próximo martes un programa destinado a personas desocupadas, mientras que Passerini retomará esta semana su agenda territorial con visitas a distintos barrios, comenzando por una recorrida en obras de un centro de salud.
Aunque todavía no existe una definición formal y todo dependerá de cómo evolucionen los acontecimientos, algunos dirigentes oficialistas de peso comenzaron a sugerir la expulsión de Ricardo Moreno del PJ. La propuesta encuentra tanto adhesiones como resistencias.
“¿Cuál sería el motivo para una expulsión si Moreno, por ahora, no está acusado de ningún delito? Hay que calmar las aguas, no agitarlas más”, argumentó un funcionario municipal.
Lo que sí parece definido es una fuerte ofensiva política contra la oposición. Los principales destinatarios serán Luis Juez y el radical Rodrigo de Loredo, dos de las voces más críticas respecto del caso Agostina. En ese contexto, en los próximos días podría difundirse un listado de empleados municipales incorporados durante la gestión juecista.
Pedrocca rompió la pared en el PJ
El martes pasado, el intendente capitalino Daniel Passerini tomó una decisión política de alto impacto: enviar al Concejo Deliberante a uno de sus funcionarios más reconocidos, el hasta entonces secretario de Desarrollo Social Raúl La Cava, para desplazar de la banca a Ricardo Moreno.

Según sostienen colaboradores cercanos al jefe municipal, el pedido de renuncia fue transmitido inicialmente por el viceintendente Javier Pretto. Ante la negativa de Moreno, Passerini optó por activar una alternativa más drástica: desprenderse de un integrante de su gabinete para removerlo del Concejo.
La decisión de convertir al cuestionado titular de Las 62 Organizaciones Peronistas en concejal suplente generó rechazo no sólo en la oposición, sino también dentro del propio peronismo. En privado, muchos dirigentes reclamaban medidas más contundentes.
Quien terminó rompiendo el silencio fue el concejal Gustavo Pedrocca, quien públicamente pidió la expulsión de Moreno. En los pasillos del Concejo aseguran que en esa decisión tuvo una influencia determinante su entorno familiar: sus dos hijos le plantearon que, si Moreno continuaba como edil suplente, él debía renunciar a su banca.
La postura de Pedrocca provocó un fuerte sismo interno en el PJ. Al menos tres concejalas le hicieron saber que lo acompañarían si llegaba el momento de votar una eventual expulsión.
Tanto Passerini como el gobernador Martín Llaryora, presidente del PJ provincial, comenzaron entonces a advertir que se quedaban sin margen de maniobra. Había concejales oficialistas dispuestos a acompañar a la oposición para expulsar a Moreno.
Fue entonces cuando apareció una alternativa: presionar al exabogado de Claudio Barrelier para que presentara su renuncia, bajo la advertencia de que todo el bloque peronista votaría su expulsión. Frente a ese escenario, Moreno terminó firmando su dimisión.
Senado: sorpresivas ausencias de Vigo y Juez
Impulsado por una maniobra de la oposición, encabezada por el kirchnerismo, el Senado aprobó el miércoles pasado más de 70 pliegos para cubrir cargos en la Justicia federal. Entre ellos figuró el de María Verónica Michelli, observada por la Casa Rosada debido a su vínculo familiar con el periodista Hugo Alconada Mon, a quien Karina Milei considera un adversario político.

En esa sesión hubo dos ausencias que llamaron particularmente la atención: las de Alejandra Vigo y Luis Juez.
El fundador del Frente Cívico argumentó que tenía compromisos en Córdoba y no asistió al debate. En los pasillos del Senado, la interpretación política fue otra: que buscó evitar quedar nuevamente desalineado respecto de los hermanos Milei.
Sin embargo, la ausencia que más sorpresa generó fue la de Vigo. La esposa del exgobernador Juan Schiaretti explicó que participó de un homenaje al exintegrante de la Corte Suprema Juan Carlos Maqueda, quien recibió la Pluma de Honor 2026 otorgada por la Academia Nacional de Periodismo.
La senadora asistió al acto junto a Schiaretti, pero su ausencia en la sesión alimentó distintas especulaciones políticas, especialmente en medios nacionales. La principal interpretación fue que el gobernador Llaryora había preferido evitar un enfrentamiento con la Casa Rosada mediante un voto favorable al pliego de Michelli.
Desde el entorno de Vigo, rechazaron de plano esa lectura. Recordaron que tanto ella como Schiaretti mantienen una amistad de más de cinco décadas con Maqueda y sostuvieron que la senadora simplemente quiso acompañarlo en un reconocimiento que el exjuez consideró especialmente significativo en su trayectoria pública.
La Libertad Avanza mira candidato en la Capital
La apuesta libertaria de llevar candidato propio en la provincia y también en Córdoba capital está firme. Los libertarios siguen los pasos del radical Rodrigo de Loredo y mantienen el teléfono caliente con el Gobierno nacional. Lo siguen en las encuestas, pero no los convence del todo, porque no “hay confianza”.
Así lo describió un dirigente de La Libertad Avanza. El nombre al que apuestan es el del diputado Gonzalo Roca, como una ficha segura que tiene la banca de Gabriel Bornoroni y de la mesa chica de Javier Milei.

El resto de liberales que empezaron a caminar la ciudad, como Verónica Sikora, no están dentro del radar de los libertarios puros, que temen, con mucha razón y lógica, que el oficialismo busque estrategias para dividirlos.

