Aire. Passerini debió reprogramar el pago de la deuda tomada en marzo
La Municipalidad prorrogó hasta fines de julio el vencimiento de las Letras por $ 50 mil millones que había emitido para afrontar una cuota de la deuda en dólares. La presión financiera se aplaza 60 días y ahora se suma el pago del aguinaldo.
La Municipalidad de Córdoba decidió postergar hasta fines de julio el vencimiento de las Letras del Tesoro por $ 50 mil millones que había colocado en marzo de este año para afrontar obligaciones financieras inmediatas, entre ellas, el pago de un vencimiento de deuda en dólares heredada de la gestión de Ramón Mestre y refinanciada luego durante la administración de Martín Llaryora.
La decisión quedó formalizada mediante la resolución 1439 A de la Secretaría de Administración Pública y Capital Humano, publicada la semana pasada, pero firmada el 13 de mayo por el secretario de Administración Pública y Capital Humano, Sergio Lorenzatti. Allí se dispuso modificar la fecha de vencimiento original prevista para el 29 de mayo y extenderla hasta el 28 de julio.
La medida también posterga el pago de intereses correspondientes a esa colocación de muy corto plazo. Según consta en la resolución, los tenedores de las Letras aceptaron la modificación “sin que el municipio incurra en incumplimiento alguno”.
Dos meses de aire
La operación, en rigor, reperfila una deuda que había sido tomada apenas dos meses atrás en un contexto de fuerte tensión financiera para el Palacio 6 de Julio.
En marzo, la administración de Daniel Passerini debió salir de urgencia al mercado para conseguir fondos que le permitieran afrontar un nuevo vencimiento del bono internacional emitido en 2016 en moneda extranjera.
La colocación se realizó bajo un mecanismo inédito para la Municipalidad: una emisión privada de Letras del Tesoro, sin licitación pública y negociada directamente con inversores.
La herramienta fue utilizada luego de que el municipio no lograra avanzar con una emisión de deuda bajo los mecanismos habituales del mercado de capitales, en medio de un escenario financiero complicado y con dificultades para obtener los avales nacionales necesarios para una colocación tradicional.
Finalmente, el 20 de marzo se emitieron Letras Serie A por $ 50 mil millones, con una tasa variable equivalente a Tamar más 5,5 puntos porcentuales y un plazo original de 70 días.
Los fondos obtenidos permitieron afrontar el pago de una nueva cuota del bono internacional en dólares. En aquel vencimiento, la Municipalidad desembolsó casi U$S 22,2 millones entre amortización de capital e intereses.
Según informó oficialmente el municipio en ese momento, se pagaron U$S 19,4 millones correspondientes a capital y otros U$S 2,7 millones en concepto de intereses.
Dólares
La deuda original fue emitida en 2016 durante la gestión de Mestre por U$S 150 millones, mediante un bono internacional colocado bajo legislación de Nueva York.
En 2020, durante la intendencia de Llaryora, el municipio reestructuró ese pasivo extendiendo los plazos de amortización, reduciendo parcialmente la tasa de interés y transformando los vencimientos originales en ocho pagos semestrales entre 2024 y 2027.
De acuerdo con datos difundidos por el propio Ejecutivo, ya se ha cancelado el 68,7% de esa deuda, incluyendo capital e intereses.
El problema para el municipio es que la situación financiera que motivó aquella colocación extraordinaria de marzo no parece haber cambiado sustancialmente.
La caída de la recaudación, el impacto de la desaceleración económica sobre los ingresos propios y las mayores exigencias de caja continúan condicionando las cuentas municipales.
A eso se suma ahora un compromiso estacional: el pago del medio aguinaldo de los empleados municipales.
En ese contexto, la decisión de extender el vencimiento de las Letras es una forma de ganar tiempo y evitar una salida inmediata de recursos por $ 50 mil millones más intereses.
Aunque la resolución oficial evita hablar de dificultades financieras y presenta la operación como una modificación consensuada con los inversores, lo cierto es que en los hechos implica una reprogramación de una deuda de corto plazo emitida hace apenas dos meses.
El esquema utilizado en marzo por la Municipalidad funcionó como un “puente financiero”: tomar deuda de corto plazo para cubrir obligaciones inmediatas mientras se buscaban alternativas de financiamiento más estables o de mayor plazo.
La propia administración de Passerini había señalado en marzo que el objetivo era cancelar esas Letras una vez que estuvieran dadas las condiciones para acceder a financiamiento en mejores condiciones en el mercado.
Sin embargo, la necesidad de extender el vencimiento muestra que ese escenario todavía no apareció.
La resolución también ratifica el resto de las condiciones originales de la emisión y aprueba un nuevo certificado global de las Letras del Tesoro Serie A para incorporar las modificaciones de plazo.


