Entrevista. Myrian Prunotto: Sería un lindo desafío gobernar la Capital
La vicegobernadora de la provincia construye su propia fuerza política, y camina la ciudad. Aclara que la prioridad es que Llaryora siga en la Provincia. Habló de los contratados de la Legislatura. Tras el escándalo de 2025, dijo que la administración es "impecable".
Aunque aclara que su prioridad es el proyecto de Martín Llaryora para seguir al mando de la provincia en 2027, Myrian Prunotto reconoce que le gustaría ser la intendenta de Córdoba capital. Para eso, armó su propio espacio político y camina la ciudad.
En ese contexto, dijo en Voz y Voto que que su administración en la Legislatura es "impecable" y que no puede achicar más el gasto ni los empleados.
–¿Qué evaluación hace de la relación del Gobierno provincial con la Nación?
–El gobernador siempre ha tenido una buena relación institucional, respetando justamente la institución que es la Presidencia. Tratando de acompañar y colaborar, sabiendo que estamos en una situación bastante difícil ahora que se hacen oídos sordos, que no escuchan. Desde Córdoba hemos demostrado que no somos oposición por la oposición misma, sino que cuando creemos que es bueno para Córdoba acompañamos; y en lo que no, obviamente el gobernador junto a nuestros diputados y senadores nacionales presentaron otra postura, tratando de equilibrar para buscar una buena salida. Y en lo en lo personal siento de que no tenemos la misma respuesta del Gobierno nacional. Como sea, Martín no va a cambiar su postura.

–En paralelo a la tarea de vicegobernadora en la Legislatura y en la gestión, está empezando a trabajar en Capital, construyendo un armado en la ciudad.
–Sí, estamos construyendo un armado provincial, más allá de la ciudad de Córdoba. Obviamente que, por la exposición, se nota mucho más en la Capital. Pero no vamos por afuera de Hacemos, sino que queremos una estructura partidaria, que por ley se necesita, para después competir. Porque a muchos nos pasa que... hay muchos radicales que no quieren afiliarse al peronismo. Bueno, estamos armando un sector al que llamamos "Ideas". Está en plena conformación y lo lidero. Es para dar oportunidades a quien quiere participar en política, es algo necesario. Soy una defensora de la política, más allá de que hoy está en auge la antipolítica. Creemos que bien usada es una buena herramienta.
–¿Le gustaría ser intendenta de Córdoba?
–Sí, sería un lindo un lindo desafío. Pero obviamente la prioridad está puesta en el proyecto llamado "Martín Llaryora". Trabajo a la par y lo acompaño en el proyecto del Estado provincial. Después veremos lo que pase. Tampoco es que voy a pelearme por ocupar ese lugar; pero sí estamos haciendo una construcción para acompañar lo que decida para la Capital, en su momento, el gobernador.

–¿Tiene domicilio en la ciudad de Córdoba?
–Tengo domicilio laboral desde que era presidenta del Ente Metropolitano, a finales del 2022.
–¿Qué nota le pone a la gestión de Passerini? Él se puso un cuatro.
–No sé si le puedo poner una nota. Pero miren la transparencia y la humildad que tiene Daniel... porque otro podría haberse ido por otro lado, tratar de buscar otra respuesta, pero no. Hablando con los intendentes del interior, todos están en las mismas condiciones. Vemos lo que pasa en la Capital por la cercanía, pero hablen con cualquier intendente: están muy preocupados, en una situación difícil. Lo que están cobrando no llega un 10%, más de coparticipación que eel año pasado. Y vemos que, por ejempo, el costo del gasoil pasó, de $ 700 el año pasado a 2.200. Están en una situación difícil. Y no solo por los costos, sino también por la demanda. Todo lo que deja de atender el Gobierno nacional lo están absorbiendo los municipios, y la Provincia. Tenemos una demanda en salud de más del 44%. Además, en la educación pública nuestra nuestra matrícula aumentó un 30% cuando disminuyó la tasa de natalidad. La intendente de Villa de Soto me decía: "Antes nos venían a pedir por el bolsón o para pagar la luz. Hoy los padres, llorando, porque sienten vergüenza, nos piden para pagar la cuota del colegio". Esa es la realidad en Argentina. A lo mejor en la macro no se siente tanto, y con la AUH más o menos la clase baja se mantiene... Pero la clase media, si nos ponemos a ver los números, prácticamente ha desaparecido.
–¿Reconoce que la gestión de Passerini está sufriendo?
–Sí, está sufriendo, no podemos decir que no. Pero es por el contexto nacional.

–¿Qué opina cuando escucha que el oficialismo, si se complica permanecer al mando de la Provincia en 2027 por las estas dificultades mencionadas, podría resignar la Capital a manos de la oposición, en algún tipo de acuerdo para garantizarse un triunfo en el Centro Cívico?
–Lo escuché... Fui intendenta tres veces de Estación Juárez Celman, estoy metida en la política y hace años se escucha eso. Pero viene de afuera, de adentro no hay nada. Todo lo contrario. Se quiere poder fortalecer. Los resultados están a la vista. Además, por lo importante que es tener un gobierno municipal y provincial del mismo palo. Especialmente, porque en la Capital he visto que todos asumían siendo candidatos a gobernador en vez de ser intendentes. ¡Y hay que manejar la municipalidad de Córdoba! Es un gran error hacerlo así. No veo que desde Hacemos esté planteando a lo que se dice. Porque además, tampoco Martín va a querer perder la Municipalidad de Córdoba porque es algo que él también construyó, le cambió la cara y que quiere. Así como le puso su impronta a San Francisco, lo hizo acá, y va a querer seguir manteniendo eso. No me queda ninguna duda.
La Legislatura
–Llaryora está tomando medidas para bajar el gasto. ¿Qué están haciendo ustedes en la Legislatura? ¿ Cómo está hoy el panorama en relación a su admistración?
–La nuestra es la legislatura más barata de la Argentina. Cuando asumí, impactaba un 0,44% en el Presupuesto y hoy, es de 0,37%. Ya tenemos una reducción y estamos trabajando prácticamente al límite, tratando de administrar de la mejor manera los recursos. Con la transparencia que está todo publicado en nuestra web. Hemos tomado medidas que a lo mejor son muy pequeñas, pero que tienen impacto. Mi abuelo siempre decía que cuidáramos el centavo porque el peso se cuidaba solo. Estamos llevando adelante eso de acuerdo a lo que nos pidió el gobernador: ser más austeros. Y lo demostramos con trabajo, recorriendo cada sector de la provincia. Pero además, vemos cómo están los sueldos, que son bajos en relación al nivel nacional. Y ni hablar de los privados, donde lamentable antes tenías ahí un diferencial. Hemos llevado a la máxima expresión posible la reducción, como decía, de 0,44 al 0,37. Son siete puntitos, pero ya más no se puede ajustar.

–El año pasado hubo una polémica respecto de los contratados de la Legislatura. La Voz presentó un recurso en la Justicia, y finalmente se dio la información..
–Toda la información está publicada.
–¿Qué cantidad de contratados hay hoy en la Legislatura? ¿Son los mismos que el año pasado, o eso no se puede reducir?
–No, generalmente se va moviendo por la cantidad de legisladores que tenemos en los bloques. Además, el trabajo territorial no es estable. Y no todos son contratados. En nuestra legislatura tenemos una diferencia con otras del país: no podemos tener en planta permanente más de 420 empleos. Eso está por ley. Hoy tenemos aproximadamente 370; o sea que hasta podríamos seguir aumentando. Sin embargo, trabajamos de acuerdo a lo que necesitamos. Pasa que la Legislatura está en la ciudad de Córdoba pero no es el Concejo Deliberante. Representa a toda la provincia, trabajan legisladores que tienen territorio. No olvidemos que, por más que no sesionemos todas las semanas, se trabaja todos los días en comisiones.Tenemos más de 30 que son permanentes. Además, está el Juri contra tres fiscales (del caso Nora Dalmasso), por lo que arrancamos a las 8 de la mañana hasta las 20 horas; y muchas veces hasta más tiempo. Así, vamos teniendo gente que va trabajando. Lo que sí puedo decir es que el año pasado todos firmaron. Vengo de un municipio donde cada empleado que entraba, lo primero que hacía era firmar un contrato. Pero acá, por uso y costumbre, desde 1983 no se firmaba y no se los hacía venir (a los contratados). Cuando pasó esto, dijimos: "Quiero que firmen todos los empleados". Eso nos permitió, cuando hablan de "empleados fantasmas", responder que "fantasmas" no hay. Así, ordenamos un poco más esto, y publicamos cosas que no sabíamos que no se publicaban. Todo siempre con la transparencia que nos caracteriza.
–¿Siguen siendo cerca de 1.800 personas, entre empleados, contratados y monotributistas, los que perciben un pago mensual?
–No... Deben ser 1.600. Los empleados y los contratados, más un grupo de monotributistas, eso sumando todo, no llega a 1.800. Pero, más allá de la cantidad, y de que se trabaja todo el tiempo, lo que impacta es en el presupuesto. Y yo tengo un presupuesto que administro, del que no nos excedemos. Lo hemos demostrado.

–Se lo consultamos por la "empleada fantasma". Guillermo Kraisman, en una entrevista periodística, dijo que en la Legislatura seguía habiendo desmanejo y que un legislador tenía una empleada que cobraba para cuidarle a los hijos. ¿Es posible?
–Todas las barbaridades que se dicen, si son reales y se tienen esos datos, lo tienen que hacer es denunciar. Como en su momento, cuando la Justicia investigaba el tema de los empleados, les dije: "Toda la Legislatura está a disposición". Si hay algo que no corresponde se tiene que denunciar, no se puede tirar así. Es un poco el "efecto Milei", que es decir cualquier barbaridad de cualquiera, y todos tenemos que decir: "Ah, mirá vos, ¿será verdad? ¿No será?" Y generalmente, si es una barbaridad, lo tomamos como realidad. Por eso, si pasa algo, hay que denunciarlo. Cada legislador es responsable de los empleados que tiene, porque tienen esa autonomía. Yo administro los recursos y quienes tienen que firmar los contratos. La parte administrativa está impecable. Puede pueden ir ya a buscar cualquier información dentro de nuestra administración. Se hace todo como corresponde, como dice la ley, y hasta tienen que hacer el narcotest. Así que si hay algo que no corresponde, que se denuncie.

