Gremios. Milei le devuelve aportes a los sindicatos, a horas de que empiece un plan de lucha
Modificó aspectos de la reglamentación de la reforma laboral que les permite a los gremios conservar flujo de caja.
Mientras de cara a la sociedad venden confrontación, en los pasillos y fuera de foco el Gobierno y los gremios alcanzan acuerdos y pactan la convivencia. Una prueba más de esta relación es la rectificación que aprobó el presidente, Javier Milei, a la reglamentación de la reforma laboral que le permite a los sindicatos mantener un importante flujo de fondos.
El decreto 612/2026 que autoriza los cambios fue publicado este lunes en el Boletín Oficial y habilita una modificación clave horas antes de que la CGT y las dos CTA inicien un plan de lucha.
Pero la trama se extiende un poco más allá. Las acciones de protesta fueron ratificadas por las centrales sindicales el jueves de la semana pasada, mientras que el decreto fue firmado al día siguiente. Datos que parecen aislados, pero que unidos demuestran que más allá de los discursos altisonantes, por lo bajo los sindicatos y el Gobierno pactan más de lo que confrontan.
Basta con recordar la escasa resistencia de la CGT a la reforma laboral, con apenas algunas presentaciones judiciales que no pudieron frenar los cambios sustantivos de la nueva legislación.
Mediante un comunicado, los gremios anunciaron que este miércoles acompañarán la habitual marcha de los jubilados alrededor del Congreso, como primer paso de un plan más amplio, en el que se contempla la posibilidad de un paro general.
Este lunes el Gobierno les mantiene un ducto de dinero que los favorece.
El decreto que entró en vigencia elimina el tope del 2% fijado por ley para aportes extraordinarios de empresas a gremios. Además, establece que la base de cálculo para esos aportes no son los salarios básicos, sino los salarios más los adicionales fijos y mensuales. Quedaron excluidos los premios y bonos, participación en las ganancias, horas extras, aguinaldo, plus vacacional, sumas no remunerativas. Finalmente marca que esos aportes deben tener asignaciones específicas por parte de los gremios, algo muy sencillo de cumplir sin dar muchas explicaciones.
Cabe apuntar que este aporte se pacta entre los empresarios y los gremios y luego debe ser homologado por el Estado.
La modificación admitida es una derrota para el ministro de Modernización, Federico Sturzenegger, principal impulsor de este cambio.
Los líderes sindicales alcanzaron este acuerdo luego de charlas con la mesa política del Gobierno, que se activaron con la llegada de Diego Santilli a la jefatura de Gabinete, hombre de buenos vínculos con la CGT. También hicieron lo suyo el asesor, Santiago Caputo, y el grupo conformado por Karina Milei y Martín y Lule Menem.
En el Gobierno eligen hablar del resultado del “diálogo”, mientras niegan que se trate de algún “pacto” con los representantes gremiales.
El acuerdo entre la Casa Rosada y los sindicatos se da en un contexto de pérdida de empleo registrado y de caída del salario real.
Estos fueron los disparadores que había tomado la conducción gremial para iniciar un período de aparente confrontación.
Los últimos datos oficiales marcan que en abril se perdieron 11 puestos de trabajo formales. También que los salarios en mayo volvieron a perder contra la inflación.
Luego de la marcha del miércoles, los gremios tendrán una fuerte presencia en la conmemoración del 7 de agosto en conmemoración del Día de San Cayetano. Además preparan eventos similares para fechas cercanas a la posible visita en noviembre del Papa León XIV.



