Ingresos. Los salarios no mejoran y se frena la reactivación

La pérdida de poder adquisitivo se profundizó. Con esta realidad como aliada, las centrales sindicales inician un plan de lucha.

17 de julio de 2026 a las 04:47 p. m.
Los salarios no mejoran y se frena la reactivación
La debilidad salarial es la razón de la debilidad de la actividad

La demorada reactivación de la economía tiene como origen el persistente deterioro del poder adquisitivo de los salarios y, ante este panorama, las centrales obreras activaron un plan de lucha que amenaza con culminar con un paro general.

La Secretaría de Trabajo publicó que el salario promedio de los trabajadores en mayo (última cifra disponible) ascendió a $ 1.849.727,96, lo que implica una suba de 0,7% con relación a abril, mes en el que la inflación fue de 2,1%. En tanto, si se compara con mayo de 2025, los sueldos subieron 29,4%, contra un alza de precios de 33,2%. Si se analizan los primeros cinco meses de 2026, los salarios avanzaron 13,2%, mientras que el costo de vida lo hizo 14,7%. En todos los cotejos, la evolución de los salarios quedó por debajo de la suba de precios, con lo cual cedieron poder de compra.

Otra forma de medir el deterioro es compararlo con la Canasta Básica Total (CBT), cuyo valor mide la línea que delimita la pobreza. En mayo de 2025 los sueldos eran cuatro veces superiores a ese valor ($ 1.428.661,30 contra $ 359.425,13 de la CBT), mientras que en mayo de 2026 esa comparación se redujo a 3,8 veces ($ 1.849.727,96 versus $ 485.029,58).

El salario con el que se realizan las comparaciones corresponde a la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte), que es un indicador que surge del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa).

Son los sueldos que perciben los trabajadores que se encuentran bajo relación de dependencia y que han sido declarados en forma continua durante los últimos 13 meses, tanto en el sector público como en el privado.

Se publica luego de 45 días de finalizado el período correspondiente debido al tiempo que transcurre entre la recepción y el procesamiento de las Declaraciones Juradas que los empleadores presentan ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca).

La página oficial del Ministerio de Capital Humano aclara que el Ripte no puede ser considerado como un indicador de la evolución de los salarios porque “es un indicador previsional que no necesariamente refleja el comportamiento de los salarios correspondientes al empleo asalariado registrado”. No obstante, su evolución es válida para interpretar qué es lo que está sucediendo con los salarios.

El gobierno se había envalentonado con el resultado de abril, cuando el Ripte marcó un alza de 3,5% contra una inflación de 2,6%. Señalaron que se había producido un punto de inflexión, que luego fue confirmado con el dato de la evolución salarial que realiza el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

“Desde marzo en adelante el salario real empieza a recuperar”, aseguró en sus últimas declaraciones el portavoz presidencial, Adrián Ravier, pero enseguida aclaró: “No es un ascenso continuo porque Argentina está en un proceso de transformación”.

Sin embargo, un mes después el supuesto proceso de avance se desmoronó. La situación puede tener correlato con el cierre de paritarias en el primer trimestre del año.

Pese a los datos, el Gobierno insiste en que la situación es transitoria y en los próximos meses habrá una recuperación del poder adquisitivo de los salarios: “Todas las variables desde el pozo de 2024, incluido el salario, no paran de crecer”, resume el discurso oficial.

Este escenario, demuestra que el proceso de desinflación no es garantía de una inmediata mejora de los salarios reales, que son los que en definitiva traccionan el consumo interno y la producción de un conjunto de empresas y comercios que lo abastecen.

El flojo dato salarial de mayo se suma a la nueva baja de 11.000 empleos registrados que también surgió de datos de la Secretaría de Trabajo.

Así se conforma un escenario que pone en duda los vaticinios del Gobierno acerca de la bonanza económica que se vivirá en los próximos meses y con la que se pretende apuntalar la reelección de Javier Milei.

Con este telón de fondo, la CGT y las dos CTA confirmaron este viernes que el miércoles se sumarán a la habitual marcha de los jubilados, como primer paso de un plan de acción contra el gobierno nacional.

Las tres centrales obreras acordaron un cronograma de movilizaciones, que deberá ser cuidadosamente diagramado, debido a los nuevos límites que le impuso la reforma laboral.

Una de las más fuertes está prevista para el miércoles 7 de agosto en conmemoración del Día de San Cayetano.

El plan de lucha luego se retomaría en la tercera semana de agosto con una concentración y movilización frente a las dependencias del Ministerio de Economía.

En septiembre se realizarán eventos similares con motivo de celebrarse el Día de la Industria y para noviembre se planea una actividad especial ante la llegada al país del Papa León XIV.

La idea es mantener presencia permanente en el espacio público para eludir los límites a la protesta que establece la reforma laboral.