La marcha del Gobierno. Mariel Fornoni: “Hay un porcentaje mayor de gente que dice que no llega a fin de mes”
La directora de Management & Fit advierte sobre los riesgos que enfrenta Milei ante posibles hechos de corrupción y explica por qué, ante la falta de liderazgos opositores, la imagen presidencial se mantiene por encima de gestiones anteriores.
La gestión del presidente Javier Milei parece navegar en aguas de una contradicción permanente. Mientras los indicadores económicos tradicionales muestran un deterioro sensible en el poder adquisitivo, la aprobación del liderazgo presidencial si bien cae, aún se sostiene en niveles superiores para presidentes que atraviesan el tercer año de mandato.
Entrevistada en La Voz en Vivo, Mariel Fornoni, al frente de la consultora Management & Fit, analizó esta realidad compleja donde la vulnerabilidad social convive con una expectativa de largo plazo que, por ahora, parece ser el principal combustible del Gobierno.
Según las últimas mediciones, las preocupaciones de los argentinos han mutado: ya no se trata únicamente de la cifra de inflación mensual, sino de la capacidad real de subsistencia diaria. “La situación se muestra muy vulnerable por gran parte de la población”, afirmó la analista, que destaca que el endeudamiento y el consumo de ahorros se han vuelto moneda corriente en los hogares.
Fornoni subrayó un dato alarmante sobre la realidad cotidiana de los encuestados: “Hay un porcentaje mayor de gente que dice que no llega a fin de mes, que ha consumido ahorros”.
Esta percepción de fragilidad económica es palpable en las encuestas, donde el endeudamiento familiar aparece como un fenómeno creciente que condiciona el humor social, aunque todavía no impacta de manera letal en la imagen del Presidente.
La aprobación, un activo que resiste
A pesar de este contexto de restricciones, la aprobación de la gestión de Milei muestra una resiliencia inusual. Fornoni sitúa este apoyo alrededor de los 40 puntos, una cifra que, según sus palabras, es superior a la que tenían mandatarios anteriores como Mauricio Macri al ingresar en etapas similares de su mandato. La analista explicó que, si bien la aprobación ha caído, el Gobierno todavía conserva un capital político “considerable”.

Lo que más sorprende a Management & Fit es el horizonte temporal que la sociedad le otorga al oficialismo. Existe un nivel de “aguante” que desafía las urgencias del bolsillo. “Casi un 60% de la gente te dice entre un año y un año y medio. Esa paciencia, esa expectativa de largo plazo es muchísimo”, destacó Fornoni.
Esta ventana de tiempo es estratégica para el Gobierno, ya que sitúa el límite de la paciencia social justo en el umbral de las próximas elecciones legislativas.
Alarma por el factor Adorni
Sin embargo, Fornoni advierte que este crédito no es un cheque en blanco. Existe un vector capaz de acelerar el descontento de manera mucho más drástica que la inflación o el desempleo: la ética pública. Para la analista, el votante de La Libertad Avanza y, especialmente, el votante “blando” proveniente de Juntos por el Cambio, son extremadamente sensibles a los presuntos hechos de corrupción.
Según Fornoni, el peligro radica en la combinación de crisis y escándalos. La consultora sostiene que cuando la situación económica es buena, la gente suele ser más laxa con estos temas, pero en tiempos de ajuste, la percepción cambia radicalmente. “Hay una sinergia que se produce entre la corrupción y la mala situación económica”, explicó.
En este punto, se refirió al caso de Manuel Adorni, a las polémicas que rodean a su entorno y aconsejó al Gobierno que debería ser más tajante para preservar su relato de superioridad moral.

“En un gobierno donde el valor fundamental por lo que dice el Presidente es la ética y la moral me parece que lo mínimo que corresponde es que lo hubieran corrido (a Adorni) hasta que se investigue”, planteó, comparando la situación con otros desplazamientos previos en el gabinete.
Entre los factores para explicar cómo el Gobierno amortigua el escenario incómodo que plantea el caso Adorni, Fornoni destacó la orfandad de la oposición. Esta falta de alternativas permite que el discurso del Gobierno contra “la casta” o contra el periodismo y los economistas siga teniendo cierto efecto en su núcleo duro, aunque Fornoni advierte que el efecto de estos “golpes de efecto” tiende a agotarse con la repetición.
Gobernabilidad
Sobre la relación Nación-Provincias, Fornoni aseguró que también está mutando. Dice que los gobernadores, presionados por la necesidad de pagar sueldos y la falta de recursos para obras, están adoptando una postura puramente pragmática.

Aunque la gente no quiere gobernadores que se enfrenten al Gobierno nacional por simple ideología, la presión de los ciudadanos locales cuando faltan los recursos básicos obligará a negociaciones cada vez más costosas para la Casa Rosada. “Los acuerdos al gobierno le van a empezar a salir más caros”, concluyó, marcando el fin de la etapa de “estrellato” absoluto y el inicio de una fase de negociación política más tradicional y transaccional.



