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Política

Escenarios. Marcos Juárez y la señal que llega desde las últimas dos elecciones

Pedro Dellarossa busca regresar a la intendencia en un escenario fragmentado. La historia reciente muestra que en 2018 y 2022 los resultados fueron casi idénticos. La gran incógnita es si esta vez la aparición de nuevos actores romperá un equilibrio electoral que lleva ocho años.

22 de julio de 2026, 15:15
Marcos Juárez y la señal que llega desde las últimas dos elecciones
Marcos Juárez: Pedro Dellarossa y Verónica Crescente, candidatos a intendente en 2026.

Marcos Juárez elegirá intendente el próximo 6 de septiembre y, como ocurre cada vez que esa ciudad abre el calendario político cordobés, las especulaciones (y las encuestas) se multiplican. La ausencia de un candidato competitivo de La Libertad Avanza, el regreso de Pedro Dellarossa y la dispersión de la oposición alimentan hipótesis de todo tipo.

Sin embargo, hay un dato que obliga a la cautela antes de sacar conclusiones y es que las dos últimas elecciones municipales arrojaron resultados casi calcados.

Es una rareza estadística y, al mismo tiempo, una advertencia política sobre lo que puede pasar ahora. En un país, y una provincia, que atravesó crisis económicas, una pandemia, cambios de gobierno y transformaciones profundas en el sistema de partidos, Marcos Juárez prácticamente no modificó su mapa electoral entre 2018 y 2022.

Repasemos. En 2018, Dellarossa consiguió 8.648 votos (equivalentes al 52,4%). En aquella elección, compitió contra el peronista Eduardo Foresi, quien obtuvo 6.208 sufragios (el 37,6%) y contra el kirchnerista Gustavo Tueska alcanzó 510 votos (apenas el 3,1%).

Cuatro años después, con Dellarossa impedido de competir (porque era su segundo mandato consecutivo), la candidata oficialista fue para Sara Majorel, quien ganó con 8.965 votos (el 55,1%).

Frente a ella, quedó en segundo lugar la candidata del peronismo Verónica Crescente, quien obtuvo 6.257 sufragios (el 38,5%).

Las diferencias fueron mínimas. Majorel apenas sumó 317 votos más que Dellarossa; mientras que Crescente consiguió solamente 49 votos más que Foresi. Incluso la participación fue prácticamente idéntica, porque en 2018 habían votado 16.507 personas; y en 2022 lo hicieron 16.255.

Aquellos números derrumbaron una de las principales expectativas del peronismo, que hasta le brindó el apoyo personal del por entonces gobernador Juan Schiaretti. La fórmula integrada por Crescente y el propio Foresi (como primer candidato a concejal) pretendía combinar los votos de ambos dirigentes, pero esa transferencia nunca ocurrió.

Está claro que la candidata terminó obteniendo casi exactamente el mismo caudal que había conseguido Foresi cuatro años antes.

Ese antecedente resulta relevante porque demuestra que las sumas políticas no necesariamente llegan a traducirse en sumas electorales. Las alianzas pueden modificar la foto dirigencial, pero no siempre alteran el comportamiento del electorado.

El nuevo escenario

Ahora el escenario vuelve a presentar varios elementos que invitan a preguntarse si esa estabilidad se mantendrá o si aparecerá un actor capaz de romperla.

El principal protagonista vuelve a ser Dellarossa, quien intentará recuperar el municipio - por tercera vez- al frente de la alianza Marcos Juárez Puede, integrada por Unite y la Unión Vecinal Federal. Su regreso se produce después de que Majorel, la actual intendenta, decidiera no buscar la reelección, en el marco de un acuerdo político entre ambos.

Como publicó La Voz, según dirigentes cercanos a la gestión, si Dellarossa gana, Majorel se retirará de la función pública.

Pero la principal novedad de esta campaña no está solo en el regreso del dexministro de Producción de la Provincia, sino también en una decisión que podría modificar la lectura política del resultado.

Dellarossa rechazó la propuesta de competir bajo el sello de La Libertad Avanza. Según explicó, priorizó la identidad local de su espacio y no aceptó las condiciones que le imponían desde el partido libertario. La consecuencia fue que, por ahora, Javier Milei quedó sin un candidato competitivo propio en la principal elección municipal previa al calendario de 2027.

Aunque habrá que esperar hasta el 7 de agosto - fecha límite para las candidaturas por partido- para saber qué pasará.

La decisión tiene impacto mucho más allá de Marcos Juárez. En el Centro Cívico interpretan que, sin una boleta libertaria fuerte, el resultado tendrá menor proyección provincial y será más difícil transformarlo en un plebiscito sobre la gestión de Martín Llaryora.

También quedó frustrado el acuerdo que el juecismo impulsaba para lograr una convergencia con los libertarios y desde allí empezar a construir una alternativa de cara a 2027.

Los candidatos

En ese contexto aparece otro dato relevante. El peronismo provincial no parte como favorito para quedarse con el municipio, pero sí consiguió un escenario menos riesgoso desde el punto de vista político.

Sara Majorel, intendenta de Marcos Juárez.
Sara Majorel, intendenta de Marcos Juárez. (Gentileza)

Su apuesta será Germán Font, funcionario del Ministerio de Bioagroindustria, quien encabezará la alianza Generación Marcos Juárez. El respaldo del Panal será sin una identificación partidaria explícita, para mantener la elección dentro de una lógica local.

Mientras tanto, Crescente volverá a intentar quebrar la hegemonía que lleva más de una década. La dirigente de Unión Vecinal Marcos Juárez ya estuvo en 2022 y buscará capitalizar el desgaste de un oficialismo que gobierna desde 2014.

Sin embargo, también deberá enfrentar un desafío parecido al de la elección anterior. Necesita ampliar su base electoral cercana a los 6.200 votos que el peronismo viene mostrando desde hace dos elecciones consecutivas.

La oferta electoral será todavía más amplia. Germán Pascuali encabezará una alianza integrada por la UCR y el Partido Demócrata; y también competirán Ana Claudia Elzaurdia, por UNO; Carlos Escobar, por el Partido Libertario (que comanda el legislador Agustín Spaccesi); y Jorge Bolcatto, por Encuentro Vecinal Córdoba.

La incógnita es si esa mayor fragmentación terminará modificando el reparto histórico de votos o si, como ocurrió en los últimos dos comicios, las preferencias volverán a concentrarse en los dos principales espacios.