Los grises y los escépticos
El “paro solidario” al que propone adherir la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) encuentra a los docentes desarmados, enojados en algún caso y con pocos argumentos para sumarse a reclamar por un aumento.
El "paro solidario" al que propone adherir la Unión de Educadores de la Provincia de Córdoba (UEPC) encuentra a los docentes desarmados, enojados en algún caso y con pocos argumentos para sumarse a reclamar por un aumento que no tendrá incidencia en sus propios salarios. La situación pone entre las cuerdas a los docentes que no se sienten representados por nadie, a los huérfanos de líderes, a aquellos que están en una especie de limbo, que no comulgan con alguien o que a veces acuerdan con unos y a veces con otros. A los grises, a quienes creen que no todo es blanco o negro.Un relevamiento realizado por este diario sobre la posible adhesión al paro de Ctera, hoy y mañana, entre docentes y directivos de escuelas públicas y privadas representativas de la ciudad de Córdoba, permite dar un pantallazo sobre el humor social.En principio, se prevé que el acatamiento será dispar. Hay poco convencimiento sobre la medida. Por las dudas, los directores de varias instituciones suspendieron el acto de inicio de clases, aun ignorando cuántos profesores y alumnos concurrirán.En unas, realizarán tareas administrativas, continuarán matriculando a los repetidores –que este año parece que son más–, y esperarán a que todo pase.En otras, "aprovecharán" para realizar tareas ajenas a las del aula. Como la escuela secundaria pública de la ciudad de Córdoba donde los profesores asistirán, pero no dictarán clases. Se reunirán a discutir los acuerdos de convivencia que deben presentar al Ministerio de Educación dentro de 10 días. Allí, ciento por ciento de presentismo docente, ciento por ciento de ausencia estudiantil. Todo con aviso previo.Lo cierto es que la huelga, aunque en adhesiones sea más o menos exitosa, parecería conformar a pocos. No seduce a los afiliados a los gremios locales que sospechan que son usados para avalar un "paro político"; ni a los opositores a las conducciones sindicales, que creen en la solidaridad, pero reniegan de las que consideran malas negociaciones con un gobierno aliado. Tampoco convence a los independientes, señalados como "traidores" si adhieren al paro y como... "traidores" si no lo hacen. Mucho menos a la gente de a pie, que, cada vez más escéptica, descree de las intenciones de unos y otros. De todos.

