Poder Judicial. Sin Llaryora, Sesin reclamó más presupuesto y menos Jury
Domingo Sesin, presidente del TSJ, y el ministro Ricardo Lorenzetti abrieron el año judicial con discursos de fuerte contenido político: defensa a las condenas por delitos de lesa humanidad, pedido de presupuesto y advertencia por el avance sobre la Constitución.
Sin la presencia de Martín Llaryora, Myrian Prunotto y Juan Manuel Llamosas –autoridades de los poderes Ejecutivo y Legislativo–, el Poder Judicial hizo su acto político: “La apertura del año judicial”, aunque ya se haya consumido el primer cuarto del 2026.
Pese al inusual vacío de la política, el tenor de los discursos que se escucharon –a cargo de Domingo Sesin, titular del Tribunal Superior de Justicia cordobés, y de Ricardo Lorenzetti, ministro de la Corte Suprema de Justicia– estuvieron cargados de mensajes entrelíneas; con alusiones que parecieron estar direccionadas a Llaryora y, principalmente, al presidente Javier Milei.
Hacia dentro de Tribunales, Sesin dejó dos definiciones potentes. “La Inteligencia Artificial no valorará las pruebas”, un anticipo de que la IA será reglada. “Ha llegado el momento de alzar nuestra voz para generar una gobernanza global que regule (la IA) y en donde los políticos piensen en los futuros siglos, no en las próximas elecciones”.
Luego, un rechazo a la proliferación de pedidos de Jury y denuncias contra magistrados: “Los jurados enjuiciamiento no pueden convertirse en una cuarta o quinta o sexta instancia para revisar el contenido de las sentencias”, dijo el titular del TSJ, una jugada corporativa habitual.
En ese sentido, reclamó que el Jurado de Enjuiciamiento a Magistrados que funciona en la Legislatura “debería rechazar y declarar inadmisible (los pedidos de Jury) cuando versen sobre el contenido de la sentencia”. Pero, como se dijo, ninguna autoridad del Poder Legislativo estuvo presente para oír el pedido.
También reclamó el “restablecimiento” de la equiparación salarial de los jueces locales con los federales, un reclamo a El Panal. Lo escuchó el ministro de Justicia, Julián López.
La lectura política
Los discursos de Sesin y de Lorenzetti advirtieron respecto de la ruptura del orden republicano y la avanzada sobre derechos consagrados.
Quizá el primer dato llamativo del discurso de Sesin fue el expreso elogio a “los brillantes pronunciamientos de la Justicia federal al haber sancionado los delitos de lesa humanidad cometidos en la última dictadura militar de hace 50 años”. No hace falta aclarar que se trata una postura opuesta a la del Gobierno nacional.
Luego, una advertencia, probablemente vinculada a las reformas laboral y penal que impulsa La Libertad Avanza: “No basta el análisis de la norma legal aislada, sino su inserción en el contexto constitucional”, y destacó la importancia “de utilizar todos los mecanismos (y) criterios de interpretación para que la ley sea producto de la Constitución”.
Sesin también advirtió que “el proceso (judicial) va a seguir demorando un tiempo determinado porque es garantía de derechos”. Pareció una respuesta a la tensión entre el ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, quien reclama mayor acción judicial. Además, y en coincidencia con una nueva embestida de Quinteros para que se prohiba a los “naranjitas”, Sesin dijo que “la creciente emisión de normas legislativas cada vez más especializadas, que algunas veces se superponen, se contradicen o que vulneran principios constitucionales y convencionales” dificultan la labor judicial.
Sesin recalcó –citando a Síofra O’Leary, titular del Tribunal Europeo de Derechos Humanos– que “una de los funciones del Poder Judicial es ponerle límites a los poderosos”, pero advirtió que por la presión política “se corre el riesgo por parte de algunos gobierno de morigerar la actuación judicial y limitar su independencia”.
Lorenzetti y la Constitución
En un mismo sentido, el ministro de la Corte Suprema levantó la apuesta política. Lorenzetti dejó claro que no hay margen para rediscutir las condenas a los genocidas del 76. Dijo que “la inconstitucionalidad de las leyes de obediencia debida y punto final que generaron todo el proceso de juzgamiento de los delitos de lesa humanidad (...) forman parte del contrato social de los argentinos, (por lo que) no puede volver a discutirse a cada rato”.
Sobre el discurso libertario que pone a Milei como un “salvador” y a su gobierno como “histórico”, Lorenzetti (sin nombrar al Presidente) señaló: “Hay quienes dicen que sólo importan las decisiones, los resultados y las mayorías circunstanciales, y que los procedimientos republicanos de controles y contrapesos son un obstáculo”.
Agregó: “Se dice que hay un objetivo: hacer de nuevo nuestra nación enorme (aún) sin pasar o respetar los procedimientos republicanos, y esto pone en duda la democracia y nos puede llevar al autoritarismo”.
“Lamentablemente se está expandiendo en muchos países una suerte de conductas procíclicas que viene un sector salvador de la patria y refundador de la idea de nación que dura unos años; luego cambia y todas esas reformas no son sustentables. Es el trabajo inútil, un gran esfuerzo, generalmente una década, que se pierde”, siguió.
Por eso, advirtió que “muchas mayorías han cometido actos inconstitucionales persiguiendo a las minorías y eso fueron las dictaduras y los gobiernos autoritarios”, señaló el ministro de la Corte.
En este punto, comparó “Ulises y las sirenas” (donde el viajero mitológico se ató al mástil para no ceder al canto hipnótico) con la Constitución Nacional: “Nos atamos a ella para no caer las en las en las en los llamados del momento, en estado de necesidad, en la urgencia”.
Para el final, juntó en un cóctel (explosivo para cualquier libertario) a Raúl Alfonsín y a Jürgen Habermas.
Recordó la marca del expresidente en la campaña de 1983: “Alfonsín en ese momento decía ‘cuando algún distraído nos ve por ahí y nos pregunta por qué marchamos’; había que contestar con ‘el rezo laico’ (por el Preámbulo). Habermas hablaba de eso, del patriotismo constitucional, de ser patriotas con la Constitución: eso es lo que se nos reclama ahora en los poderes judiciales”, cerró, y en Pasos Perdidos estalló la ovación.

