Compartir
Política

Interna peronista. Llaryora ordenó el PJ cordobés y evitó la interna: cómo construyó la unidad

Los comicios están previstos para el 3 de mayo. Aunque sólo se votaría en un par de circuitos. El gobernador será el próximo presidente del partido, pero tomará licencia. Asumirá Facundo Torres como titular alterno. Natalia de la Sota descartó sumarse a la conducción partidaria. Schiaretti será convencional nacional.

12 de abril de 2026, 10:30
Llaryora ordenó el PJ cordobés y evitó la interna: cómo construyó la unidad
El gobernador Martín Llaryora será consagrado como el próximo presidente del PJ cordobés. El mandatario provincial pedirá licencia, y el legislador Facundo Torres asumirá como presidente alterno, en una conducción de unidad. (La Voz / Archivo)

El peronismo de Córdoba siempre se jactó de tener una dinámica propia, casi como un ecosistema impermeable a los mandatos que bajan desde la conducción nacional del PJ. En ese laboratorio de construcción de poder, el gobernador Martín Llaryora logró dar un paso clave para la supervivencia y proyección de su proyecto político: consiguió la unidad para renovar la conducción del peronismo provincial.

Tenía la posibilidad de prorrogar los mandatos partidarios en Córdoba, pero optó por otro camino: convocó a una interna para el 3 de mayo. Aunque, en rigor, su objetivo político siempre fue otro: buscar la unidad para conformar la nueva conducción partidaria por cuatro años.

Más allá de que por estas horas todos destacan que no habrá interna, en varios departamentos se desplegó una intensa trama de discusiones y negociaciones, que en muchos casos terminó de ordenar el legislador provincial Facundo Torres, en representación del gobernador.

Torres, además presidente de la bancada oficialista en la Legislatura, es en los hechos el titular alterno del PJ, cargo en el que será ratificado el próximo 8 de mayo, cuando se oficialicen las autoridades provinciales.

Juan Schiaretti y Martín Llaryora. El gobernador asumió el liderazgo del partido, impulsando la renovación de autoridades, con una lista de unidad. (La Voz  / Archivo)
Juan Schiaretti y Martín Llaryora. El gobernador asumió el liderazgo del partido, impulsando la renovación de autoridades, con una lista de unidad. (La Voz / Archivo) (La Voz)

En el entorno de Llaryora elogian su tarea para evitar la interna. El exintendente de Alta Gracia quedó al frente del partido hace un año, cuando el exgobernador Juan Schiaretti declinó la presidencia en Llaryora, quien luego pidió licencia.

Ahora, cuando Llaryora sea proclamado presidente del PJ provincial, volverá a pedir licencia y Torres continuará como titular alterno.

Cuestión política y administrativa

En el PJ cordobés rige una regla de oro –no escrita– que José Manuel de la Sota y Schiaretti cumplieron a rajatabla: quien gobierna, también conduce el partido.

Es el turno de Llaryora, que en los hechos ya ejercía ese rol desde julio del año pasado, cuando Schiaretti renunció a la presidencia partidaria, que quedó en manos del gobernador.

Sin embargo, este año vencía el mandato de la conducción elegida en 2022. Por eso, por primera vez, Llaryora debió tomar una decisión: renovar las autoridades o prorrogar los mandatos, como muchas veces se hizo.

Optó por la decisión más arriesgada, en un contexto en el cual la sociedad no quiere ni escuchar de hablar de internas partidarias. Fue una jugada que también respondió al escenario incierto que atraviesa la conducción del peronismo nacional.

“No sabemos qué sucederá con la conducción nacional del PJ; por lo tanto, el gobernador tomó la decisión política de consolidar nuevas autoridades del peronismo cordobés”, explicó uno de los dirigentes más cercanos, que trabajó junto a Torres para garantizar la unidad en los 26 departamentos.

Para quienes leen entre líneas, la discusión pasó por otro lado: si Llaryora impulsó dirigentes propios para conducir los territorios.

Pero, en la práctica, eso no ocurrió. En la mayoría de los departamentos se sostuvieron referentes históricos.

El caso de la Capital es ilustrativo. Según admiten en el oficialismo, fue el propio gobernador quien eligió a Paulo Cassinerio –un dirigente cercano a Schiaretti y a la senadora Alejandra Vigo– como representante uninominal del principal distrito. En paralelo, el intendente Daniel Passerini quedará como presidente departamental.

“Los ‘ismos’ son parte de los chismes de pasillo y de los medios. El peronismo cordobés se encolumna detrás del gobernador de turno. Llaryora no necesita impulsar a dirigentes propios para consolidar un poder territorial, que ya tiene”, resumió un veterano dirigente que integrará el consejo provincial.

En principio, no habrá internas en ningún departamento. Sin embargo, el 3 de mayo podrían dirimirse en las urnas algunas disputas en circuitos puntuales, como Río Ceballos, Villa del Rosario, Estancia Vieja y Santa Rosa.

Fuentes partidarias admiten que en ciudades como Río Ceballos y Villa del Rosario la interna sería inevitable. En otros casos, en cambio, primaría el acuerdo o algunas listas no cumplirían con los avales exigidos por la carta orgánica.

En Villa Carlos Paz se presentaron dos listas, aunque todo indica que la situación se resolvería en las próximas horas. El concejal Carlos Quaranta, alineado con el exsenador Carlos Caserio, quedaría al frente del PJ local en la ciudad serrana.

La conducción

El PJ provincial se estructura con un presidente y un consejo de 50 miembros: 24 elegidos por “lista sábana” y 26 representantes uninominales, uno por cada departamento.

Ese consejo es el encargado de designar la mesa ejecutiva –integrada por unas 15 comisiones– que ejerce la conducción efectiva del partido.

A su vez, el congreso provincial, compuesto por unos 200 congresales distribuidos según la cantidad de afiliados por departamento, constituye el máximo órgano de decisión.

En paralelo, se designan los congresales nacionales –alrededor de un centenar–, una nómina históricamente encabezada por el gobernador e integrada por los principales dirigentes del PJ cordobés. Allí estará el exgobernador Schiaretti.

Según trascendió, Llaryora le ofreció a la diputada Natalia de la Sota integrar esa lista, pero la legisladora rechazó la convocatoria.

“Nuestra idea es consolidar el espacio Defendamos Córdoba. Si nuestros compañeros no tienen lugares en la conducción del peronismo, Natalia no podía aceptar”, explicaron desde el entorno de De la Sota.

Natalia de la Sota declinó integrar la lista de congresales nacionales del PJ cordobés. La diputada nacional, hoy alejada del gobernador Llaryora, este sábado recorrió Mendoza, invitada por un sector empresarial. Cuestionó al Gobierno nacional. (Prensa Defendamos Córdoba)
Natalia de la Sota declinó integrar la lista de congresales nacionales del PJ cordobés. La diputada nacional, hoy alejada del gobernador Llaryora, este sábado recorrió Mendoza, invitada por un sector empresarial. Cuestionó al Gobierno nacional. (Prensa Defendamos Córdoba) (Prensa Defendamos Córdoba )

Aunque en el oficialismo hacen otra lectura de la decisión de la diputada nacional, hoy muy alejada del Centro Cívico: que no tiene poder territorial para competir en la interna partidaria.

Lapicera y decisión política

Sin interna a la vista, la “lista sábana” del consejo provincial quedó en manos de la lapicera del gobernador.

La nómina será encabezada por Llaryora, seguido por Vigo, Passerini, la diputada nacional Carolina Basualdo y el ministro de Gobierno, Manuel Calvo.

El armado no fue casual. El gobernador buscó equilibrar representación y poder entre los distintos sectores del peronismo provincial.

Así, más allá de relativizar los “ismos”, como quedó dicho, distribuyó lugares clave: Vigo, referente del schiarettismo; el intendente Passerini, identificado con el delasotismo, más allá del cargo relevante que hoy ejerce; Basualdo, como expresión de renovación; y Calvo, un dirigente con trayectoria en distintas etapas del PJ en el poder, hoy pieza central de la gestión llaryorista.

Un dato que recuerdan los peronistas memoriosos: Calvo fue en el pasado un duro rival interno de Llaryora en el departamento San Justo.

El resto de la lista se completa con legisladores e intendentes, todos definidos en última instancia por el gobernador.

Donde sí hubo negociaciones intensas fue en la definición de las autoridades departamentales. Allí se alcanzó la unidad, aunque con inevitables tensiones.

En cada departamento conviven dos figuras clave: el presidente del PJ local y el representante uninominal en el consejo provincial. Cuando hay más de un referente fuerte, la salida suele ser salomónica: uno ocupa cada lugar.

El caso de San Martín es el más claro. Tras años de disputa entre el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, y su antecesor Martín Gill, se acordó que Gill sea el representante uninominal, mientras que Verónica Navarro –esposa de Accastello– quedará al frente del PJ departamental.

Este tipo de acuerdos, muchas veces con la mediación de Torres, se replicó en la mayoría de los distritos para evitar la interna.

No siempre fue así. Cuatro años atrás, con Schiaretti al mando, el PJ no logró la unidad en Punilla y Calamuchita. En este último, el oficialismo se impuso; en Punilla, en cambio, cayó ante la lista impulsada por el exsenador Caserio.

Estos son los representantes uninominales al consejo provincial:

Capital: Paulo Cassinerio. Colón: Luciana Presas. Calamuchita: Mario Rivarola. Río Primero: Juan Blangino. Río Segundo: Darío Chesta. San Justo: Ignacio García Aresca. Marcos Juárez: Carlos Massei. San Martín: Martín Gill. Santa María: Facundo Torres. Roque Sáenz Peña: Julián López. Punilla: Mariana Caserio. Minas: Cristian Frías. General Roca: Silvio Quiroga. Río Seco: Ramón Flores. Sobremonte: María Emilia Eslava. Juárez Celman: Ariel Moreyra. Río Cuarto: Carlos Gutiérrez. Tercero Arriba: David Consalvi. Tulumba: Marcelo Ruiz. Totoral: Alberto Alaluf. Pocho: Jorge Quiroga. San Alberto: Julio Bañuelos. San Javier: Martín García y Unión: Abraham Gallo.

En la mayoría de los departamentos está definido quién será el presidente, pero en algunos aún puede haber discusiones. Lo concreto, es que ya no habrá elecciones, se deberá resolver por el diálogo y el consenso.