Las inversiones tendrán que esperar
Las consecuencias inmediatas son menos reservas, tasas de interés altas, recorte del nivel de empleos y de salarios.
-¿Se podría haber evitado esta situación?
El veredicto del juez neoyorquino Thomas Griesa fue un cisne negro que podría haberse mitigado, pero no evitado, con una actitud menos incendiaria. Pero el centro del conflicto (la imposibilidad de negociar por el riesgo, muy pequeño pero no cero, de que se active la cláusula Rufo y caigan los canjes de 2005 y 2010) fue un obstáculo desde el día uno. Tal vez se debieron precisar mejor en el contrato de deuda las excepciones a la cláusula. Por ejemplo, un settlement (acuerdo) ordenado por una decisión judicial como la de Griessa.-¿Cuáles son las consecuencias de un escenario de default para la economía real (sectoriales, tipo de cambio, inflación, situación fiscal)?
Las consecuencias inmediatas son menos reservas internacionales: las emisiones de deuda y las inversiones que esperábamos tras el acuerdo con el Club de París tendrán que esperar hasta el final del conflicto. Además, las expectativas de una devaluación reducirán la liquidación y oferta de dólares. El resultado: mayor presión cambiaria, menos reservas internacionales de divisas, tasas de interés altas, recorte del nivel de empleos y de salarios reales; en suma, la profundización y extensión de la recesión actual. -¿Qué debería hacer la Argentina para normalizar definitivamente su relación financiera ¬internacional y en qué plazos podría alcanzar esa meta?
Si se obtiene una medida cautelar como la que pide el Gobierno hasta enero, es fácil: el Gobierno nacional pagaría a los holdouts (a los que ganaron el juicio y a otros que aún no cuentan con un fallo a su favor) con un paquete similar al de Repsol y con esto sólo normalizaría la relación de manera gradual. De no mediar más errores, el proceso debería completarse a fin de 2016 con el nuevo gobierno. Un default postergaría este proceso hasta la resolución del conflicto.
*Execonomista jefe Banco Central

