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La ciudad en la que es complicado encontrar explicaciones

El techo de Riutort fue clave. Los mestristas sintieron el impacto, aunque creen que los favorece. El resto espera que no haya polarización. Viene una campaña tensa. Personal municipal, eje fuerte. Otro golpe al liderazgo de Macri.

29 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
La ciudad en la que es complicado encontrar explicaciones

Como si se tratase de una ciudad modelo, los tres últimos intendentes de Córdoba aspiran al cargo por los próximos cuatro años. Es difícil buscar racionalidad política en una ciudad que no la tiene en muchos de sus ámbitos. La responsabilidad colectiva por la situación en la que está la capital provincial parece trascender a sus gobernantes. Pero lo que está en juego ahora es la disputa política por quién gobernará (o seguirá gobernando) la ciudad en los próximos cuatro años. La novedad es la sociedad de los que hasta el momento fueron los opositores más tenaces que tuvo la gestión de Ramón Mestre: Luis Juez y Olga Riutort.Juez y Riutort, otrora enemigos al punto tal que uno construyó su espacio a partir de una denuncia judicial contra la otra, vienen madurando hace rato su sociedad política por la imposibilidad de construir una estructura política sólida, él, y por no ser admitida en el justicialismo, ella.La fórmula conjunta fue el corolario de estas tratativas, que fueron tan complejas e intrincadas como casi todas las negociaciones políticas y que los emparentan con aquellos de los que ellos dicen diferenciarse.Pesaron varias razones, pero la principal fue que Riutort estaba bien posicionada en las encuestas pero casi en su techo; esto es, con pocas posibilidades de seguir creciendo. En cambio, riutoristas y juecistas dicen que el actual senador nacional tiene más posibilidades de engordar en la consideración ciudadana y que los entusiasmó la recepción en algunos barrios en la reciente campaña a gobernador.En el Centro Cívico, algunos ministros dicen tener números similares y que están preocupados por una eventual polarización Mestre-Juez.El otro argumento de la flamante sociedad es que hay "demasiado poder enfrente". Juez y Riutort tuvieron una coincidencia en la denuncia de una sociedad que iría más allá de la política, entre Mestre y José Manuel de la Sota, a la que agregan a ciertos sectores del establishment . Dicen algunos allegados a Riutort que desde la época del divorcio con el actual gobernador que no lloraba tanto. Fue cuando les comunicó que dejaba pasar una de las últimas oportunidades que tenía para ser intendenta.En sociedad, se presentaron como una fórmula de "dos candidatos a intendente". Surge el interrogante de si es un buen argumento presentar la existencia de un doble comando de dos dirigentes que supieron estar tan enfrentados. Y si los problemas que tiene la ciudad exigen o no una conducción y un liderazgo único.La disputa Mestre-Juez plantea para ambos fortalezas y debilidades, según se mire. Es que los dos van a poder mostrar sus propias gestiones confrontándola con la del otro. Tanto mestristas como juecistas dicen que eso es una ventaja.En cambio, Riutort no ha tenido tareas de conducción directa en el Ejecutivo municipal. Impacto Lo que asoma como casi seguro es que será una campaña tensa, con acusaciones cruzadas de grueso calibre y con imputaciones de todo tipo. En el radicalismo, parecieron sentir el golpe del anuncio, pese a que Mestre se mostró satisfecho porque juntaron las cabezas de los que él define como los responsables del atraso de la ciudad.Hace rato que el intendente se aferra al manual del candidato oficialista, que dice en su primer capítulo que lo mejor que puede pasar es que haya muchos candidatos opositores.Si la unión Juez-Riutort tiende a la polarización o si se mantiene un escenario de múltiples candidatos, es una incógnita que aún no tiene respuesta.En el despacho del intendente, se frotan las manos y sostienen que cada comparación entre las gestiones de Mestre y Juez favorece a la actual gestión.El eje central del discurso oficialista en la campaña por la reelección será el tema de la cantidad de empleados.En el justicialismo, y en otros espacios, no quieren ni siquiera que se mencione la opción de una polarización Mestre-Juez. De la Sota deberá salir a apuntalar a Esteban Dómina, pero antes tiene la difícil estación de las Paso, de las que habrá que ver cómo sale posicionado.Juan Schiaretti esperará sentado, pensando más en las relaciones que tendrá en su futura gestión y con qué intendente estará más cómodo o más incómodo.Schiaretti ya tiene como buena noticia que el principal bloque de la oposición, denominado Juntos por Córdoba, ya no existe más como tal, aunque sus exintegrantes todavía no asumieron. Líder no obedecido Córdoba suma un nuevo problema nacional para Mauricio Macri. El líder del PRO le había pedido de manera expresa a Juez que no fuese candidato a intendente enfrentando justamente al PRO, que va aliado a Mestre en la municipal.Pero no sólo lo desoyó sino que lo dejó a Macri sin candidato a senador en el segundo distrito del país. Juez dice que no puede bajarse de las Paso, pero sí que lo hará para la general nacional, mientras los radicales le exigen que decline ya.Los macristas dicen que su jefe tiene un estilo de conducción diferente, que es un liderazgo que no impone sino que sugiere, para explicar así los desplantes en el campamento propio, como Gabriela Michetti, o en los aliados, como Martín Lousteau y Juez, por citar los casos más salientes. Ajedrecistas El otro tema que forma parte de los análisis y conjeturas es cómo queda cada actor hacia el lejano escenario de 2019. Suena a política ficción, pero muchos dirigentes hacen sus jugadas como esos ajedrecistas que anticipan mentalmente decenas de movimientos. Sin embargo, la política es un tablero muy inestable.En ese contexto, uno de los análisis es que entre Mestre y Juez, uno quedará afuera de la carrera provincial por la sucesión de Schiaretti.Pero parece que falta una eternidad, en un país en el que los humores sociales cambian por meses y en una ciudad en la que las demandas se cuentan por horas.