Entrevista. Juan Pablo Quinteros: Por el bien de Córdoba, ojalá siga gobernando el peronismo
El ministro de Seguridad defiende la gestión de Llaryora. Además, asegura que la Policía "ordenará" la noche de Córdoba. Afirma que hay empresarios que financian campañas políticas.
El ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, sostuvo que la Provincia está decidida a avanzar sobre los sectores que operan de manera ilegal en la noche cordobesa.
En una nota con Voz y Voto, además, defendió su estilo de gestión, marcado por una fuerte presencia pública y, aunque fue un fuerte opositor en otros tiempos, dejó una definición fuerte: "Ojalá siga gobernando el peronismo".
—Una de las consecuencias a nivel de la ciudad de Córdoba ha sido la creación de esta unidad ejecutora mixta de coordinación que incluye a la Policía de Córdoba. ¿Ustedes se van a hacer cargo del control de la noche en Córdoba?
—La Policía viene colaborando con el Ente de Fiscalización, al menos en esta gestión, desde que soy ministro y Daniel Passerini es intendente. De hecho, hicimos muchos procedimientos conjuntos. Hay uno, la famosa "casita del after", de Villa Belgrano, que surgió una vez que una persona me paró para decirme que hacía 15 años sufría porque era vecina de ese lugar y padecía ese after clandestino. Como anécdota, les cuento que organizamos un procedimiento porque nos dijeron a las dos de la mañana que estaba funcionando. Cuando llegamos, a las cuatro, no había nadie... claramente alguien avisó. Nos pasó por segunda vez y a la tercera, sin avisarle a nadie, y solo con los jefes, ingresamos y lo clausuramos. Terminé denunciado por los dueños del lugar por violación de domicilio. La noche de Córdoba suele tener estas cuestiones increíbles. Repito: en reiteradas oportunidades hemos clausurado estos lugares. Y lo hice personalmente. Esta semana se difundieron datos del Sistema Nacional de Información Criminal, que nos posicionan bien; pero a esos datos no los uso para hacer marketing sino para tomar decisiones. También entiendo que el control de la noche, de la calle y el desorden en la vía pública requieren presencia policial. Cuando hay un problema, ¿a quién recurre la gente? Primero, a la Policía. Algo que intensifiqué mucho durante mi gestión: tener una Policía presente en la calle, porque también yo estoy presente. La gente nos tiene que ver trabajando. Y esto de la noche es una veta que se abrió a partir del caso Agostina. No tiene relación directa con ese terrible femicidio, pero sí puso el tema sobre la mesa. Sería bueno que estas cuestiones no aparecieran después de una tragedia, sino que fuera la propia política y el funcionamiento institucional los que las pusieran en discusión. Veo mucho intento de hacer leña del árbol caído y poca autocrítica sobre qué hicieron quienes estuvieron antes. Este no es un problema de cuatro o seis años, sino de al menos dos décadas. En algún momento hay que ponerle el cascabel al gato y actuar sobre lo que la sociedad reclama. Lo hicimos con los "naranjitas" y limpiavidrios, cuando muchos decían que era imposible. Por eso, así como ordenamos la calle, también tenemos que ordenar la noche.

—Tiene mucha exposición pública y, en el arranque del caso Agostina, eso le jugó en contra con reclamos de la familia y pedidos de renuncia de la oposición. ¿Qué análisis hace de su rol a un mes del hecho?
—Una mañana estuve en el streaming de La Voz y me crucé con los abuelos de Agostina. Habíamos estado juntos antes en el despacho del gobernador. Allí pude explicarle al abuelo cuáles habían sido las circunstancias. En esas primeras 24 horas, ellos planteaban que no había habido presencia del Estado. Nosotros pudimos mostrarles, a ellos y a su abogado, que habíamos realizado más de 40 actos procesales en las primeras 36 horas desde la denuncia. El abuelo fue muy crítico y me lo dijo mirándome a los ojos: "Yo quería que usted estuviera al lado mío".
—¿Entiende que eso deriva de la presencia que usted tiene permanentemente?
—Exactamente. Le expliqué al abuelo que sí había estado con el padre de Agostina. Después nos enteramos de que había una división familiar, algo que no viene al caso. Estoy muy tranquilo porque sé lo que hice y cómo trabajé. Probablemente esto tenga que ver con la presencia permanente que tengo, pero también la gente reclama presencia en momentos en los que uno no puede estar en todos lados.

—¿No va a cambiar esa actitud de estar presente y dar respuestas en los medios?
—Ustedes son periodistas desde hace muchísimos años y me conocen desde que fui vocal del Ersep, legislador y concejal. Saben como soy y no voy a cambiar porque hoy forme parte del oficialismo y sea ministro de Seguridad. No me voy a esconder nunca porque no es mi estilo. A mi trabajo lo haré bien, regular o mal, pero lo hago con absoluta honestidad, decencia, compromiso y pasión. No tengo nada para esconder.
—El director del Ente de Control, Ezequiel Hormaeche, detalló hechos de violencia y amenazas hasta con balas y revólveres. ¿Qué tipo de entramado hay en la noche? ¿Hay crimen organizado, empresarios con peso político?
—En la noche de Córdoba hay muchos que durante años actuaron con total impunidad, que se creyeron dueños y que probablemente fueron empoderados por la política. También existe un entramado de corrupción que hay que quebrar y estamos dispuestos a hacerlo. A Hormaeche lo acompañé en más de una oportunidad y siempre le dije: "No vaya solo nunca". Hay lugares donde los inspectores municipales sufren agresiones físicas. Pero cuando va la Policía es distinto. Estas personas, durante décadas, se sintieron amos y señores y creyeron que eran intocables. Y hoy tienen que entender que, por lo menos conmigo, nunca fueron intocables. Hay un clan, el "clan Moyano", que desde hace décadas es señalado como uno de los principales actores de este sistema y de tener conexiones políticas que lo protegían. Bueno, yo personalmente fui dos veces a un lugar de avenida Alem y también al Club Ibiza, en calle Sucre. Y se los clausuramos. No tengo ningún vínculo ni compromiso con estas personas y eso me permite actuar con todo el peso de la ley.
Qué pasa en la Municipalidad
—En La Voz publicamos testimonios sobre un sistema en el que inspectores seguirían cobrando para permitir que funcionen locales sin habilitación. Un fiscal dijo que queda mucho por desmontar.
—Necesitamos tiempo, y fundamentalmente decisión política. Hoy hay situaciones que pusieron sobre la mesa cuestiones que muchos no querían ver. Hace un año y medio que estoy en el cargo. Me criticaban porque íbamos a los afters y los clausurábamos. Decían que el Ministerio de Seguridad debía ocuparse de otras cosas. El Ministerio está para absolutamente todo. Puedo exhibir indicadores macro muy positivos en materia de homicidios y tasas delictivas, pero también estamos para resolver estos problemas. Pido tiempo. Lo vamos a hacer. Si tienen nombres para dar, que los den, que los denuncien. Ni al intendente ni a nosotros nos van a frenar. Tenemos que desarticular no solamente la noche, sino también todo aquello que la apaña desde el Estado.
—Usted remarca que no le debe nada a nadie. Se habla de financiamiento de empresarios de la noche a campañas políticas. ¿Hay algo de eso?
—Fui tres veces candidato a intendente y créame: a mí no me financió nadie vinculado a la droga. Hicimos todo muy a pulmón para no deberle nada a nadie.
—Pero ¿hay otros políticos a los que sí?
—¿Y usted tiene dudas? Los propios empresarios de la noche lo han dicho. Estas personas salieron públicamente y dijeron a quiénes financiaron. Cada uno se hará cargo de lo que dice. A mí no me financiaron nunca. No le debo nada a nadie y mucho menos les tengo miedo. El control del Estado lo tenemos nosotros. Ellos nos tienen que tener miedo a nosotros, no nosotros a ellos.
—En la Legislatura la oposición quiere citarlo para que explique cuál es la política de seguridad. ¿Asistiría?
—No tengo ningún problema. Me someto todos los días a la interpelación más fuerte que puede tener un funcionario público, que es la gente. Estoy todo el día en la calle. No tendría ningún reparo en ir a darle explicaciones a legisladores que, en muchos casos, respeto y valoro. Y a otros les pediría que no nos hagan perder el tiempo y que estudien un poco antes de citarnos.
El futuro político
—Mientras se calma la tormenta, ¿empiezan a pensar en candidaturas para 2027 o la idea de ser intendente está guardada?
—Si me distraigo dos minutos de lo que significa ser ministro de Seguridad para pensar en 2027, estaría traicionando la misión que me dio el gobernador. ¿Recuerdan cuando anunció que yo iba a ser su ministro y muchos empezaron a pedir mi renuncia antes de asumir? Todo lo que vino después era letra conocida, porque sabía lo que iba a pasar. Llevo dos años y medio como ministro y todavía me quedan muchas cosas por hacer. No puedo distraerme pensando en algo que va a ocurrir cuando ni siquiera tenemos fecha de elección.
—¿Es consciente de que el nivel de conocimiento que tiene entre la gente constituye un capital político importante?
—A mí me gusta ser ministro de Seguridad. Lo hago con pasión, y compromiso. Mi responsabilidad hoy es ser ministro de Seguridad. Cuando llegue otra, lo conversaremos. No es una respuesta de manual ni de cassette; es la que tengo porque estoy convencido de que lo que debo hacer es lo que estoy haciendo. Le tengo que responder al gobernador porque depositó en mí una confianza por la que muchos lo criticaron duramente. Le dijeron que se estaba equivocando y que ni siquiera debía dejarme asumir. El gobernador ha tenido una actitud generosa conmigo. Jamás me condicionó las decisiones. Por supuesto que las hablo con él, porque se sobrentiende quién es el líder político y quién es mi jefe.
—¿Qué significa para usted formar parte de este espacio político?
—Cuando le dije que sí a ser ministro, le dije también que la decisión más importante no era ser ministro, sino volver a un espacio político y tener un líder al que respetar. Cuando uno elige un líder tiene que tener un respeto absoluto. Eso es lo que tengo para con Martín y me debo a la función que me dio. No estoy pensando en otra cosa.
—¿Sintió el respaldo de otros actores dentro de su propio gobierno en el caso Agostina?
—No he tenido tiempo de reparar en eso. Tendría que hacer un racconto. Pero el respaldo que necesito es el del gobernador y, mientras tenga el respaldo del gobernador, lo demás no se pone ni en duda.
—Como integrante del oficialismo, ¿cómo ve al peronismo de cara a 2027?
—Vengo de estar en la vereda de enfrente del Gobierno provincial. Fui muy crítico de José Manuel de la Sota y muy crítico de Juan Schiaretti, pero siempre lo hice con una vara propositiva y ejerciendo control de poder. Ahora que conozco muy bien ambos lados, creo que, por el bien de la sociedad cordobesa, ojalá siga gobernando el peronismo.
La visita del Papa

—¿Va a venir el Papa a Córdoba?
—Es altamente probable, lo que significaría que, después de casi 40 años, Córdoba vuelva a recibir un Papa. Si nos eligen, durante los cuatro días que permanecerá en la Argentina, la cuestión de la seguridad va a inclinar la balanza a favor de la provincia. En ese sentido, le agradezco a la ministra Monteoliva, con quien hemos estado trabajando y dialogando durante mucho tiempo. El Gobierno nacional puede tener muchos defectos, pero en materia de seguridad es el gobierno más federal desde el regreso de la democracia. Si el Papa viene a Córdoba, la seguridad será un aspecto clave y la decisión también estará vinculada con lo que podamos brindar en esa materia. No es casualidad que el Presidente venga tantas veces.
—Se siente seguro...
—Pregúntele a Casa Militar.

