Entrevista. Javier Pretto: Para ganar Córdoba es necesario seguir con dirigentes de distintos colores
El viceintendente de Córdoba quiere ser candidato a suceder a Passerini. Dice que la gestión hoy "hace magia" con los recursos y le pone como calificación un "6 o un 6,5".
En 2027 o más adelante, pero Javier Pretto asegura que será candidato a intendente de Córdoba. Lo afirma porque, sostiene, el "cordobesismo" no se terminó y que él, hoy viceintendente, puede ser una alternativa para el futuro en la Capital.
La posición de Pretto tiene que ver con su origen: llegó desde el PRO y aunque ya no está ahí (volvió a la Ucede), afirma que el peronismo debe seguir con una alianza. "Para ganar Córdoba es necesario seguir con dirigentes de distintos colores", dijo en Voz y Voto.
–¿Cómo está hoy para gestionar la ciudad el contexto actual?
–El contexto no es el más favorable. Está complicado porque no somos una isla, como se decía alguna vez. Lo difícil de la economía nacional es difícil sortearlo desde el municipio cuando sos el primer mostrador de la primera trinchera, y la gente le reclama al intendente porque es lo más cercano que tiene. El hecho que el Gobierno nacional haya restringido recursos, se haya retirado de algunas prestaciones o de algunas ejecuciones de obras repercute en los municipios y en las provincias. Por ejemplo, se ha incrementado la demanda en las escuelas primarias y en el transporte. Hay que sumarle la necesidad de seguir manteniendo la infraestructura haciendo obras que hemos prometido. Hay que recordar que el de Córdoba es el único municipio del país que tiene una deuda en dólares con acreedores en el extranjero, lo que dificulta muchísimo todo porque se genera una tormenta perfecta. Eso ha ralentizado la ejecución de las obras que teníamos planeado, en la demanda de los servicios, y también se dificulta el pago a proveedores. El intendente Passerini, con todo su equipo, viene haciendo magia para poder enfrentar estas necesidades, porque a las urgencias de la gente hay que atenderlas. Con las restricciones del PAMI y las vinculadas a la salud, las prótesis y los medicamentos el municipio tiene que agudizar el ingenio para hacer frente a esa demanda. Aun así no damos respuesta al 100% de la demanda, porque la gente se sigue quejando.
–¿Comparte el 4 que se puso Passerini como nota de gestión?
–Yo lo hubiera calificado mejor. Valoro mucho su valentía de haberse calificado con ese número, haciéndose cargo de las dificultades que tiene y de las imposibilidades de resolver algunas cuestiones. Daniel también confía, como nosotros, en la ejecución de las obras que venimos realizando junto a la Provincia, de pavimento, cloacas, desagües pluviales, mejora de plazas y de la iluminación, con el convenio de la Provincia con Epec por 160.000 luminarias. Eso, no tengo duda, va a elevar en la calificación.
–¿Qué nota le pondría a la gestión?
–Un 6 o un 6,5. Creo que va a mejorar mucho con las obras. No hay muchos antecedentes que en una situación de crisis como la que estamos viviendo se estén haciendo obras de la envergadura de los desagües pluviales, que son carísimos. No se ven y se usan poco en el año, pero los daños que provoca un desborde o una inundación son tremendos. A mitad de año, terminaremos 800 cuadras de pavimento y 500 cloacas; y viene la segunda etapa de otras 800.
Los naranjitas
–¿Cuánto de esa calificación va a depender de que la Municipalidad pueda resolver la situación de los naranjitas?
–La ley provincial, recientemente aprobada, le dio un marco y estableció una cuestión básica en la que se prohíbe el estacionamiento controlado, salvo que esté regulado por el municipio. Nosotros tenemos necesidad de regularlo por la envergadura de la ciudad y por la demanda. La Comisión de Servicios Públicos (del Concejo) ya empezó a trabajar, y hay una coincidencia importante entre todos los bloques en lo que tiene que tener la ordenanza. Lo importante es que con la ley provincial se acabó la extorsión de los mal llamados naranjitas, que son los que no estando autorizados hacían abuso de la situación. Va a ser importante tener ese marco ahora, para establecer la delimitación con precisión de la zona sometida al control, de la entidad que lo va a hacer, y de la identificación de la persona, miembro de la entidad, con un código QR grande que pueda identificarse a la distancia. Además, la tecnología que se está incorporando en la aplicación será efectiva porque no habrá dinero en efectivo. La aplicación va a servir para los controles, para pagar, y para que después, desde la Municipalidad, se les liquede a las cooperativas.
Candidatura
–Hay muchos dirigentes caminando pensando en 2027. ¿Está interesado en ser el próximo candidato a intendente?
–Yo voy a ser. No sé si en esta oportunidad o más adelante, en otro turno, pero estoy convencido que lo voy a ser. Aspiro que sea dentro del espacio. Tengo una obsesión con la gestión municipal. Sueño con una gestión de jóvenes, donde la tecnología y la modernización sean un imperativo categórico. La gestión tiene que modernizarse siempre, porque es la única forma de modernizar la administración y la ciudad.
–¿Qué tiene a favor para ser candidato?
–Una vasta experiencia en la administración con tres gestiones en mi municipio (La Carlota). Los problemas en administración son iguales, lo que cambia es la envergadura, los actores y las dificultades para tomar decisiones. A mí, nunca me tembló el pulso para tomar decisiones difíciles. Además, me gusta mucho más el Ejecutivo que el Legislativo. Y creo que puedo continuar una gestión que viene mejorando mucho la ciudad, incorporándole modernización y a grupo de jóvenes, que son los que, con la tecnología, leen más rápido lo que pasa en la sociedad. Para ganar una elección, sobre todo en el Ejecutivo, es necesario seguir con el esquema amplio de apertura y de dirigentes de distintos colores.
–Pero ADN peronista usted no tiene. ¿Lo ve como un disvalor?
–No, porque además fuimos socios del peronismo. Mi partido fue cofundador de Unión por Córdoba...
–¿Habla del PRO ¿Sigue ahí?
–No, he vuelto a la UCD. Renuncié al PRO... después me desafiliaron. Entendí que se había agotado la etapa ahí lamentablemente después de un gran esfuerzo. Trabajé muchísimo, durante 12 años, en el PRO. Pero no podés tener un partido en una provincia tan importante como Córdoba, habiendo sumado muchos dirigentes valiosos, algunos en la política por primera vez, y que se tomen decisiones desde Buenos Aires y sin consultar. Eso estaba pasando últimamente. Además, habiendo pretendido ser el cambio, muchos dirigentes del PRO terminaron aprendiendo más los vicios que las virtudes. Hoy es un partido prácticamente a punto de desaparecer.
–Muchos dicen que no es negocio gobernar la ciudad siendo gobierno de la provincia. ¿Quieren retenerla?
–Dirigentes de raza como Martín Llaryora o Daniel Passerini siempre quieren ganar todo. Además es muy difícil ganar la provincia si no ganás la ciudad. Tener el mismo signo político ha significado avances en muchas cosas, cosas en las que se avanza con acuerdos mucho más rápidos y decisiones. Este equipo liderado por Martín y Daniel ha acelerado mucho los procesos y se han permitido hacer muchas cosas en crisis. El arte de gobernar es la obsesión de cómo se administra de la mejor manera posible, para sacarle el jugo a cada uno de los dirigentes que se tiene.
–Ingresó al peronismo en el marco del "cordobecismo". ¿Cree se va a mantener esa lógica para las definiciones de candidaturas de 2027?
–No tengo dudas que va a seguir esa línea. Hace mucho que escuchamos que con los partidos tradicionales solos nunca alcanza. En los últimos tiempos, se abrieron para gestionar, y se han hecho frentes. No hay forma de sostenerse en el poder o de ganar elecciones que no sea incorporando dirigentes que compartan modelos de gestión.

