Almaceneros. La inflación aflojó en mayo, pero la crisis sigue golpeando
La medición de mayo del Centro de Almaceneros mostró el menor índice de inflación de 2026. Para la entidad, la desaceleración de los precios convive con un deterioro persistente del consumo, y una mayor dependencia de la asistencia estatal.
La inflación de mayo volvió a mostrar una baja en Córdoba. Según el relevamiento realizado por el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas, del Centro de Almaceneros, el índice mensual fue de 2,4%, el registro más bajo en lo que va de 2026.
La cifra representa una nueva desaceleración respecto de abril, cuando había alcanzado 2,63%, y marca una diferencia más amplia frente al 3,3% de marzo.
La tendencia confirma una reducción gradual en el ritmo de aumento de los precios durante los últimos tres meses. Sin embargo, el propio informe advierte que esta mejora estadística no encuentra correlato en las condiciones de vida de los hogares ni en el nivel de actividad económica.
Entre marzo y mayo, la inflación mensual cayó casi un punto porcentual. Aun así, el acumulado de los primeros cinco meses del año ya llega a 14,8%, mientras que la variación interanual se ubica en 33%. La proyección anual elaborada por la entidad estima que 2026 cerrará con una inflación cercana a 33,5%.
Consecuencias
Más allá de la desaceleración, el fenómeno inflacionario sigue teniendo consecuencias sobre los ingresos familiares. El informe sostiene que la pérdida del poder adquisitivo continúa afectando especialmente a los sectores medios y bajos, cuyos ingresos no logran acompañar la evolución de los precios.
La evolución de las líneas de pobreza e indigencia ofrece una muestra clara de ese proceso. En marzo, una familia necesitaba $ 1.828.629 para no ser considerada pobre. En abril ese valor subió a $ 1.876.722 pesos. En mayo volvió a aumentar hasta alcanzar $ 1.921.763.
Algo similar ocurrió con la línea de indigencia. Pasó de $ 1.008.414 en marzo a $ 1.029.591 en abril y llegó a $ 1.052.191 durante mayo.

Los indicadores vinculados a la alimentación también reflejan una realidad que no muestra mejoras. En mayo, el 57% de los hogares relevados no logró cubrir de manera satisfactoria la Canasta Básica Alimentaria. El dato resulta apenas superior al registrado en abril, cuando había sido de 56,8%, y también supera el 56,7% observado en marzo.
La asistencia estatal mantiene un papel central para miles de familias. Entre quienes sí lograron acceder a la canasta alimentaria, el 72% necesitó algún tipo de ayuda pública. En marzo esa proporción era de 71,2% y en abril de 71,4%.
Indicadores sensibles
Los indicadores más sensibles tampoco registran mejoras. El porcentaje de hogares que redujo su alimentación a una sola comida diaria o atravesó situaciones de hambre pasó de 11,2% en marzo a 11,4% en abril y alcanzó 11,5% en mayo.
La cantidad de personas que debieron solicitar alimentos o ayuda económica para comprarlos también aumentó de forma gradual. Pasó de 20,8% a 21,2% y luego a 21,4%.
La misma tendencia se observa en los hogares que se quedaron sin alimentos en algún momento del mes. Ese indicador fue de 21,3% en marzo, 21,5% en abril y 21,8% en mayo.
El porcentaje de personas que experimentó hambre sin poder satisfacerla por falta de recursos económicos avanzó desde 31,8% hasta 32,3% durante el mismo período.
Otro dato significativo es el vinculado a la reducción de comidas. En mayo, el 53% de los hogares reconoció haber disminuido la cantidad de ingestas diarias, principalmente eliminando la cena. En marzo el porcentaje era de 52,6% y en abril de 52,8%.
La única variable que mostró una leve mejora fue la relacionada con el financiamiento de alimentos. En marzo, el 88,3% de los hogares recurrió a tarjetas de crédito, compras fiadas o préstamos para adquirir comida. En abril el indicador fue de 88% y en mayo descendió a 87,5%. Aun con esa baja, sigue reflejando una dependencia extraordinariamente alta del endeudamiento para cubrir necesidades básicas.
El comportamiento del consumo constituye otro elemento central para comprender la desaceleración de la inflación. El Centro de Almaceneros viene sosteniendo desde hace meses que la moderación de los precios está estrechamente vinculada con la caída de la demanda.
Los datos parecen respaldar esa hipótesis. Las ventas minoristas de alimentos registraron una caída interanual de 8,1% en marzo. En abril la contracción llegó a 8,5%. En mayo alcanzó 8,8%.
La secuencia revela que los consumidores compran cada vez menos cantidad de productos. El gasto puede mantenerse por efecto de los aumentos de precios, aunque el volumen real de consumo continúa reduciéndose.



