Actividad. La industria volvió a caer pero no empeoró frente a mayo

Se mantiene la recuperación desigual del sector manufacturero. La mayoría de las actividades permanece afectada por la debilidad del consumo, la menor inversión y el avance de importaciones. La novedad es que creció el consumo masivo.

27 de julio de 2026 a las 05:09 p. m.
La industria volvió a caer pero no empeoró frente a mayo
La ctividad de la construcción sigue frenada y cae la demanda de insumos.

La industria argentina volvió a retroceder en junio en la comparación interanual y, al mismo tiempo, permaneció prácticamente sin cambios respecto de mayo, sin recuperación pero tampoco con caída.

Las estimaciones del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA) proyectan una caída cercana al 1,8% frente al mismo mes del año pasado, mientras que en la medición mensual la actividad registró una leve baja de apenas 0,2%, considerada estadísticamente estable.

El relevamiento, elaborado a partir del consumo de energía eléctrica, la demanda industrial y consultas a empresas, repiten el comportamiento heterogéneo entre los distintos sectores. Algunas ramas consiguieron mejoras puntuales, pero el desempeño general continúa condicionado por un bajo nivel de producción.

La fotografía industrial refleja la clásica economía con dos velocidades. Los sectores asociados a Vaca Muerta, algunas actividades agroindustriales y determinados segmentos de alimentos muestran mejores resultados, mientras buena parte de la industria manufacturera sigue sin recuperar los niveles de producción previos.

Construcción sin reacción

Entre los indicadores adelantados de junio, la construcción volvió a ubicarse entre las actividades más débiles. Los despachos de cemento disminuyeron 2,7% respecto de mayo y el Índice Construya retrocedió 2%, manteniéndose ambos muy por debajo de los niveles registrados durante 2022, con caídas acumuladas de 24% y 30%, respectivamente.

La metalmecánica también presentó una baja mensual de 0,3%, mientras que la producción de acero cayó 4,6%, confirmando las dificultades que ambos sectores mantienen para recuperar el terreno perdido en los últimos años.

Más demanda eléctrica

En contraste, el consumo de energía eléctrica de los grandes usuarios industriales aumentó en junio 1,4% frente a mayo, con mejoras en casi todas las ramas fabriles, excepto productos metálicos y construcción.

También crecieron los patentamientos de maquinaria industrial, que avanzaron 9,4% mensual, aunque el acumulado del primer semestre continúa por debajo de los registros de 2025 y de 2022.

El frente externo aportó algunos datos favorables. Las exportaciones hacia Brasil crecieron 15,6% respecto de mayo impulsadas por productos primarios, molienda, combustibles, aluminio y automóviles. A la vez, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial aumentó 17,9% mensual.

Automotriz sigue rezagada

La producción de automóviles permaneció prácticamente estable frente a mayo, con una variación positiva de apenas 0,2%. Sin embargo, continúa siendo uno de los sectores más afectados del año, con una caída acumulada de 18,3% respecto del mismo período de 2025.

En alimentos y bebidas el comportamiento volvió a ser dispar. La producción de bebidas aumentó 4,2% y la faena vacuna avanzó 5,3%, mientras que la producción láctea disminuyó 1,2% y la molienda de oleaginosas cayó 0,6%.

Los datos oficiales del Indec correspondientes a mayo muestran que la producción industrial retrocedió 5,7% interanual, aunque permaneció prácticamente estable frente a abril con una mejora desestacionalizada de 0,4%.

En el acumulado de los primeros cinco meses del año, la actividad se ubicó 3,1% por debajo del mismo período de 2025 y 10% debajo de los niveles registrados en 2022.

Además, 14 de los 16 sectores industriales registraron caídas interanuales. Únicamente crecieron la refinación de petróleo y la producción de tabaco.

Textiles lideran bajas

Las mayores caídas correspondieron a productos textiles, con un descenso interanual de 26,2%, y el rubro maquinaria y equipo, que retrocedió 23,4%, afectada principalmente por la menor venta de maquinaria agrícola. Durante el primer trimestre, las ventas de tractores y cosechadoras llegaron a disminuir hasta 31%.

También mostraron retrocesos significativos automotores y autopartes (-15,9%), prendas de vestir, cuero y calzado (-14,7%), caucho y plástico (-10,2%), muebles y colchones (-7,3%) y otros equipos, aparatos e instrumentos (-12,5%).

En un segundo grupo aparecen alimentos y bebidas (-3%), químicos (-3,1%), madera, papel e impresión (-2,9%), minerales no metálicos (-2,3%) y productos metálicos (-1,2%), todos afectados por una demanda todavía débil en distintos segmentos de la economía.

La principal excepción continúa siendo la refinación de petróleo, que creció 19,4% interanual impulsada por el desarrollo de Vaca Muerta. También exhibieron mejores resultados algunos segmentos de alimentos, productos farmacéuticos y la fabricación de motocicletas, favorecida por una mayor disponibilidad de insumos importados y un mejor desempeño de las ventas internas.

Qué explica la caída

El análisis del CEU-UIA identifica a los bienes durables y semidurables como el principal factor detrás del retroceso industrial. Durante los primeros cinco meses del año, este conjunto de actividades acumuló una caída de 22,5%, con fuerte incidencia de la producción de automóviles, línea blanca y otros bienes de consumo afectados por la debilidad del mercado interno.

También incidieron negativamente las industrias vinculadas a la cosecha, que retrocedieron 7,1% interanual por una elevada base de comparación, y los fabricantes de insumos industriales, cuya producción disminuyó 1,3% debido a la menor demanda de otras ramas manufactureras.

En sentido contrario, el consumo masivo fue uno de los pocos segmentos que logró aportar en positivo al nivel general de actividad, con un crecimiento acumulado de 0,4%, impulsado por productos farmacéuticos, artículos de higiene, limpieza y algunos rubros de alimentos y bebidas.

Los insumos para la construcción mostraron una incidencia neutra, aunque permanecen por debajo de los niveles productivos registrados tanto en 2022 como en 2023.