Economía. El FMI admitió que el crecimiento está concentrado y que genera problemas de empleo e ingresos
La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, dijo que “el centro del debate” es cómo ampliar los progresos a toda la población. Consideró que el país no necesitará un nuevo programa con el Fondo.
Con un tono cordial y simpático, la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, admitió que el crecimiento está concentrado en cuatro sectores y que la situación está impactando en el empleo y en el nivel de ingresos de la población.
La funcionaria reconoció que la transición por la que está atravesando el país es “difícil”, pero alentó a los argentinos a sostener el rumbo porque “se verán los resultados”.
La titular del organismo internacional también ponderó la decisión del Gobierno nacional por sostener el superávit fiscal, aconsejó al Banco Central seguir comprando dólares, al tiempo que consideró que no será necesario un nuevo apoyo financiero al país porque los fundamentos de la economía están sólidos y podrá hacer frente a sus compromisos de deuda.
Georgieva llegó a Buenos Aires este lunes y la primera actividad fue reunirse en el Palacio de Hacienda con el ministro de Economía, Luis Caputo, y sus colaboradores. Del encuentro también participaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el vicepresidente, Vladimir Werning.
El viaje de la número uno del FMI tiene un altísimo significado político y busca dar una señal de incondicional respaldo al país. Georgieva llegó acompañada de todo el cuerpo de funcionarios que se encargan del caso argentino: Andreas Bauer, jefe de gabinete; Nigel Chalk, director del Hemisferio Occidental; Luis Cubeddu, subdirector del Hemisferio Occidental, y Joyce Wong, jefa de misión para Argentina.
Tras reunirse con Caputo y en medio de un fortísimo operativo policial, Georgieva se trasladó a la Casa de Gobierno para entrevistarse con el presidente, Javier Milei, y el resto de los miembros del gabinete.

Por la tarde participó de un conversatorio con estudiantes de cinco facultades en el Palacio Libertad y, por la noche, se programó una cena en la más absoluta reserva.
“Es una reunión privada, con personas del sector privado”, se limitaron a decir en el entorno de Georgieva. No obstante, trascendió que sería en un hotel exclusivo de la ciudad de Buenos Aires y están invitados banqueros, industriales y referentes del sector financiero.
El martes, la actividad de la directora gerente del FMI se concentrará en su visita a Vaca Muerta. Georgieva quiere ver en vivo la usina de dólares que le prometen pensando en las obligaciones que debe afrontar el país en los próximos años.
Pero, adelantándose al planteo que los industriales le harían por la noche y conocedora del clima social, Georgieva reconoció públicamente que el crecimiento de la Argentina no es uniforme.
Después de reunirse con Caputo, Georgieva ofreció una conferencia de prensa en la que admitió los problemas por los que transita la economía diaria en la Argentina. Lo hizo con frases cargadas de optimismo acerca de lo que vendrá, pero también le dejó una hoja de ruta al Gobierno, que en ningún caso choca con el programa que Argentina está transitando y cumpliendo con el FMI, de estrictas metas fiscales y monetarias. Ninguno de esos tópicos se modifican. A su izquierda, Caputo siguió sus palabras con un semblante algo más adusto porque Georgieva puso sobre la mesa lo que el Gobierno busca minimizar.
“Es el punto central de debate”, afirmó la titular del FMI al señalar que el principal desafío que tiene la Argentina es mejorar las condiciones del mercado laboral y el ingreso de las familias.
Con buen timing, Georgieva habló de mejorar la situación de las pymes que son las que pueden aportarle al programa la sustentabilidad social necesaria.

“Es preocupante el aumento de la informalidad laboral, lo que indica que el mercado laboral no es lo suficientemente fuerte, más allá de los sectores que están integrados con un buen crecimiento”, señaló Georgieva.
Entre las medidas puntuales para lograr la corrección necesaria señaló el acceso al crédito y la ampliación del mercado de capitales para que más empresas puedan acceder a financiamiento más barato. Como segundo punto subrayó la necesidad de avanzar con los programas de concesiones de obras viales para darle impulso al sector de la construcción y, finalmente, impulsó la continuidad del proceso de desregulaciones que está llevando adelante el ministro de Modernización, Federico Sturzenegger.
Con la mira en los mercados financieros, la funcionaria destacó la robustez y el compromiso del Gobierno por sostener el equilibrio de las cuentas públicas, al que consideró como una herramienta clave para afianzar la confianza tanto en el plano interno como en el externo.
En este escenario, evitó responder acerca de cuál cree que sería el escenario económico que se presentará en 2027 ante la elección presidencial.
Al respecto, solo señaló que dada la actual situación de las cuentas públicas y el flujo de divisas que está proyectado no hay indicios de que Argentina necesite un nuevo programa de apoyo del FMI.
Al trasladarse a la Casa de Gobierno, Georgieva se topó con una manifestación de unos 500 representantes de sindicatos estatales, y agrupaciones de izquierda. Por sobre las pancartas, se observaba una de “La Cámpora”, un dato político muy significativo porque marca la posición del espacio referenciado con el kirchnerismo y enfrentando con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

