Hormigas se cazan; elefantes se escapan
Una causa relativamente menor puso a Kammerath en el banquillo en tiempo de descuento hacia la prescripción. Al mismo tiempo, por un senderito lateral se esfumaron cientos de millones de pesos de la Municipalidad.
Antes de discutir abiertamente respecto de si el proceso en marcha contra Germán Kammerath y Alejandro Rodríguez de la Puente está prescripto y, en consecuencia, si el juicio debe seguir o no, la fiscal y los abogados defensores coincidieron a grandes rasgos en un punto: la contratación de Radioaviso por parte de la Municipalidad no fue un negocio ruinoso desde lo económico ni cuestionable en sus resultados prácticos. La fiscal ahondó en ese concepto para anticipar lo que será su estrategia de acusación y el terreno al cual quiere llevar el debate.Así, remarcó que no está en cuestión el costo del servicio ni los supuestos beneficios para la administración, sino el sinuoso camino que siguió el proceso que desembocó en el vínculo contractual entre el municipio y una empresa supuestamente comandada por un excuñado del intendente en funciones. La representante del Ministerio Público invocó la vigencia de la Ley de Ética Pública, que transforma los tipos penales previstos en el Código en figuras de riesgos o peligros para tener en cuenta en el ejercicio de la función pública. "Lo que lesionó Kammerath es el principio de transparencia que debe regir al gobernar", graficó.Sin embargo, al margen de esa senda que, seguramente, marcará el devenir del juicio, resulta imposible esquivar la tentación de poner un marco de referencia sobre la causa Radioaviso. Era parte de un paquete de denuncias que motorizó en 2004 Luis Juez y que posaba la lupa en varios contratos, todos millonarios, que puso en marcha Kammerath cuando era intendente. Quizá el más representativo sea el anudado con la empresa Tecsa, para poner en marcha el fallido Municipio Digital. Según determinó el Concejo Deliberante en 2013, el municipio ya pagó a Tecsa 80 millones de pesos y afronta demandas de esa firma por otros 500 millones. Un abismo si se los pone al lado de los 25 mil pesos que costó Radioaviso.No se trata de comparar peras con manzanas, pero el juicio en marcha puede bien tomarse como una evidencia del poder real de investigación y sanción sobre el poder que tiene la Justicia que supimos conseguir.Una causa relativamente menor puso a Kammerath en el banquillo en tiempo de descuento hacia la prescripción. Al mismo tiempo, por un senderito lateral se esfumaron cientos de millones de pesos de la Municipalidad. Pero eso ya no será motivo de reproche para nadie.

