Derechos Humanos. Gustavo Bustillo: “La aparición de mi hermano es una victoria contra el pacto de silencio”
En una charla, referentes del Foro Solidario Córdoba analizan la vigencia de los reclamos sociales y la importancia del diálogo intergeneracional.
El miércoles 18 de marzo marcó un hito en la memoria de nuestro país, la Justicia Federal de Córdoba confirmó el listado de personas identificadas luego de los desentierros en La Perla. Entre esos nombres, se encuentra el de un estudiante de ingeniería y militante del Partido Comunista, Ramiro Bustillo que, en palabras de su hermano Gustavo Bustillo, “se convirtió en un reaparecido”.
Gustavo forma parte del Foro Solidario Córdoba, un espacio horizontal y multisectorial con raíces en las luchas históricas de los gremios cordobeses y una firme expresión de resistencia y articulación de causas de trabajadores, estudiantes y sectores de la cultura y la ciencia. La semana pasada el Foro celebró una reunión junto con Gustavo y La Voz participó de ese espacio con la idea de retratar los vínculos persistentes entre las luchas de los ’70 y los reclamos que siguen vigentes.

Las memorias
–¿Cómo se vincula la militancia de ayer con la actual?
Gustavo Bustillo: La lucha la entendemos como un proceso histórico ininterrumpido y por eso los valores y la defensa de los derechos de los años ’70 se reflejan hoy en el Foro Solidario. Los vínculos son muchos porque compartimos la historia y las memorias. Nuestras “Rondas de la Dignidad” de los miércoles en la plaza San Martín fueron inspiradas por las Madres de Plaza de Mayo. De ellas aprendimos que la vida no se jubila, la vida sigue en lucha como siguen los jubilados todos los miércoles que ya cumplieron 101 marchas, reivindicando sobre todo a los trabajadores.
Víctor Vallejos: Muchos de los integrantes del Foro fueron militantes y sus reclamos son la continuación de una búsqueda de justicia social. Una de nuestras premisas es unificar todos los reclamos para que ninguna lucha se dé por separado y creo que por esa razón si Ramiro estuviera vivo, estaría hoy acá con nosotros.
–¿Qué distingue a esas memorias que ustedes rescatan?
GB: Hay una oposición clara entre la historiografía oficial, el relato hegemónico del poder, y las memorias de los pueblos. La historia oficial tiende a ser un relato único de los "ganadores", nosotros nos proponemos hablar en plural porque hay muchas memorias, son una construcción activa que requiere escuchar los otros saberes para volverlos a articular. Y en ese universo incluimos las memorias de los de pueblos originarios, los de los trabajadores, los de las organizaciones sociales.
Reinaldo Altamirano: La memoria es una herramienta política para recuperar la posibilidad de pensar, de debatir, de sentir de nuevo esa conexión con las identidades populares y generar respuestas colectivas. Estas noticias, como la de Ramiro, nos dan fuerza para seguir.
Una conversación entre generaciones
–¿Qué implica reencontrarse para las nuevas generaciones la restitución de estas historias e identidades?
GB: Creo que la palabra "desaparecido" funcionó como una mentira de Estado para ocultar al “desaparecedor” y sugerir que las personas simplemente se habían desvanecido. El hallazgo de los restos de Ramiro, la recuperación de la identidad de todas estas personas son victorias de toda la sociedad porque los desaparecidos nos faltan a todos. Y eso es vital para que las juventudes comprendan lo que ocurrió en un diálogo abierto, que también es una propuesta del Foro.
Irma Ríos: El terrorismo de Estado fue un proyecto global, que tenía un objetivo central: fragmentar a los pueblos de nuestra América e impedir la acción colectiva. Hoy que muchas cosas del plan de la dictadura han vuelto es fundamental aprovechar estos hechos para invitar a las nuevas generaciones a revalorizar los lazos sociales, encontrarnos y salir un poco del celular y los medios para poder reconstruir redes y cambiar juntos nuestra propia realidad histórica y política.
–¿Cómo se plantea ese diálogo entre aquel contexto del ’76 y la actualidad?
GB: Un desafío del Foro es romper la idea de que la memoria es propiedad exclusiva de los ancianos. La memoria se hace en el diálogo, no se trata de decirles a los jóvenes cómo fue su pasado, sino de "pensar con los jóvenes" cómo transformar este presente. Qué suerte que la “semilla” no tenga que preguntarle al abuelo, si tiene derecho a ser y cambiar las cosas. La lucha intergeneracional es como una genealogía de la resistencia que conecta luchas históricas con la militancia actual. El Foro Solidario trata de ser un espacio en el que se integren esos saberes, una especie de asamblea de memorias que debate y busca cambiar la realidad.

RA: Y también esa conversación se hace a través de la resistencia cultural, sin nostalgia, sino para sacar conclusiones hacia adelante y evitar que la sociedad se quede paralizada por la coyuntura. La cultura popular se defiende mediante la unidad en la diferencia, hace que el pueblo recupere sus voces, su capacidad de organización y su historia de lucha emancipatoria.
Reaparecido
–Con la identificación de Ramiro, ¿de qué forma se entrelaza en ustedes lo familiar con lo colectivo?
GB: Mi vieja siempre decía: ‘Lo secuestraron culpa mía, yo le enseñé a ser solidario, sensible; yo le enseñé que hay que luchar por los otros’. Y yo trataba de hacerle ver la situación de otra forma… estas vivencias sólo podemos contarlas los familiares que atravesamos la búsqueda, la incertidumbre. Que lo hayamos recuperado fue una tremenda liberación. Voy a cumplir 70 y me hice mi primer tatuaje, su nombre “Ramiro” finalmente está acá conmigo, en los debates y en las marchas. Y para la sociedad también son momentos cruciales porque se quiebra el pacto de silencio horroroso impuesto por la dictadura, se recupera parte de una identidad y se subvierte ese relato: No son desaparecidos, son reaparecidos, sus huesos son nuestros huesos, borran la distancia entre el pasado y el presente y vuelven para fortalecernos, para empujarnos a seguir peleando.

