La Voz En Vivo. Asistencia en crisis: el financiamiento nacional a las provincias cayó un 85% en el último año
Alejandro Pegoraro analizó en La Voz En Vivo el impacto del ajuste fiscal, la discrecionalidad de los fondos y la creciente brecha entre los distritos petroleros y el resto del país.
El escenario fiscal en Argentina atraviesa una transformación drástica marcada por el recorte de las transferencias no automáticas desde el Poder Ejecutivo Nacional.
Según el especialista Alejandro Pegoraro, el financiamiento nacional hacia las jurisdicciones provinciales se redujo un 85% en comparación con los valores registrados en 2023.
En una entrevista realizada en La Voz En Vivo, el consultor detalló que el vínculo entre la Nación y los gobernadores se ha vuelto estrictamente bilateral.
Actualmente, no existe un canal de diálogo general, sino negociaciones puntuales basadas en convenios específicos y cercanías políticas.
Esta dinámica ha provocado que el financiamiento se concentre en herramientas discrecionales, dejando de lado las partidas expresadas en el presupuesto nacional.
Fondos emblemáticos como el Fonit, programas sanitarios y de obra pública han sido prácticamente desmantelados en su formato original.
Un superávit fiscal "forzado" y poco sostenible
Uno de los puntos centrales del análisis fue la naturaleza del superávit fiscal que promociona el Gobierno nacional. Pegoraro calificó este resultado como "muy forzado" y advirtió que su sostenibilidad en el tiempo es cuestionable debido a la acumulación de deudas con los distritos.
El consultor explicó que este equilibrio financiero se logra "pisando pagos" fundamentales, como los convenios con las cajas previsionales provinciales y las deudas con las empresas energéticas. En el caso de Córdoba, por ejemplo, la provincia no percibió los fondos de su caja durante el mes de junio.
"Cualquiera llega a un superávit pisando pagos", señaló Pegoraro, destacando que se utiliza una contabilidad basada en lo pagado y no en lo devengado. Esto oculta las obligaciones reales que el Estado nacional mantiene con las provincias y otros sectores.
La brecha entre provincias ganadoras y perdedoras
El nuevo modelo económico está profundizando la disparidad entre las jurisdicciones del país, creando lo que el especialista describe como "dos países" distintos. Por un lado, se encuentran las provincias "ganadoras", impulsadas por actividades extractivas como el petróleo y la minería.
Distritos como Neuquén, Río Negro y San Juan están logrando fortalecer su base de recursos propios a través de las regalías y servicios conexos. Estos ingresos les permiten compensar parcialmente la caída de la coparticipación federal y mantener un motor económico activo.
En contrapartida, las provincias del Norte y aquellas que dependen de economías regionales se encuentran en una situación crítica. "Las economías regionales que solían ser su motor de crecimiento están directamente planchadas y descartadas del mapa nacional", sentenció el analista.
El impacto en la recaudación de Ingresos Brutos
La recesión y la caída del consumo están golpeando con fuerza la recaudación propia de los distritos, que dependen en un 75% del impuesto a los Ingresos Brutos. El caso de Misiones es paradigmático, con una caída de 22 puntos en este tributo debido a la crisis de la yerba mate y la situación fronteriza.
A pesar de ser considerado el impuesto más distorsivo del sistema, las provincias se ven imposibilitadas de reducir sus alícuotas en el contexto actual. La presión sobre las cajas locales impide retomar el camino de alivio fiscal que se había planteado en años anteriores.
Finalmente, Pegoraro advirtió que la fragilidad del equilibrio fiscal nacional quedó expuesta en junio. El pago de aguinaldos y la caída de ingresos estacionales llevaron al Gobierno a un déficit financiero, demostrando lo sensible que es el sistema ante cualquier obligación fija.

