La Voz En Vivo. La aprobación de Javier Milei cayó al 34% y crece la preocupación por los salarios y el empleo
En una entrevista con La Voz En Vivo, el politólogo Diego Reynoso detalló la erosión del respaldo oficialista y el cambio de expectativas hacia el futuro.
El gobierno de Javier Milei atraviesa un periodo de reconfiguración en la opinión pública, con una aprobación que se sitúa actualmente en el 34%.
Este dato representa una caída de 20 puntos respecto al 55% de valoración positiva que supo ostentar al inicio de su gestión.
Durante su participación en La Voz En Vivo, el analista Diego Reynoso explicó que esta tendencia a la baja se mantiene de manera consistente. El especialista vinculó este retroceso con el surgimiento de nuevas demandas sociales que el Ejecutivo aún no logra satisfacer.
El desgaste de la base electoral
Uno de los puntos más críticos señalados por Reynoso es el comportamiento de los votantes que llevaron a Milei a la presidencia en el 2023. Según los datos del último informe, el "núcleo duro" del oficialismo comienza a mostrar signos de agotamiento y fragmentación.
“Casi te diría que entre los propios votantes de Javier Milei se perdieron como unos 15 puntos de aprobación”, afirmó Reynoso durante la entrevista. En el caso de los votantes de Patricia Bullrich, la caída de respaldo hacia la gestión actual alcanza los 30 puntos.
Incluso entre los electores de Juan Schiaretti, quienes mostraron inicialmente un 30% de aprobación al gobierno, el apoyo se redujo a la mitad, situándose hoy en el 16%. Esta pérdida neta de 20 puntos en el total general está directamente asociada a la proximidad del electorado con la propuesta inicial.
Nuevas demandas: salarios y empleo
El análisis destaca un cambio radical en las prioridades de los argentinos tras diez meses de gestión libertaria. Si bien la inflación fue la preocupación dominante durante tres años, superando el 60%, hoy ese indicador ha caído drásticamente al 12% o 10% de relevancia.
Actualmente, las principales preocupaciones de la ciudadanía se centran en los bajos salarios y la falta de empleo. Junto a estos reclamos económicos, la corrupción ha vuelto a ganar terreno en el debate público, especialmente en los últimos cuatro meses.
“El gobierno atendió una demanda que fue dominante, la inflación, y eso lo mantuvo con niveles altos de valoración”, explicó Reynoso. Sin embargo, advirtió que las nuevas exigencias de ingresos y trabajo son mucho más difíciles de resolver para la actual administración.
Milei vs. Macri y Fernández
En términos comparativos, la situación de Milei presenta particularidades frente a sus antecesores inmediatos, Mauricio Macri y Alberto Fernández. A diferencia de ellos, el actual presidente no experimentó el fenómeno conocido como "luna de miel" al inicio de su mandato.
“Javier Milei no tuvo Luna de miel porque nunca nadie que no lo votó lo aprobó”, sentenció el analista en **La Voz En Vivo**. Mientras Macri llegó a tener 72 puntos de aprobación y Fernández casi 70 al inicio de la pandemia, Milei se ha mantenido en niveles más bajos y estables.
Con el 34% actual, Milei se encuentra hoy por debajo de la aprobación que tenía Mauricio Macri al mismo punto de su mandato (37%). No obstante, supera la medición que registraba Alberto Fernández para el mismo periodo de tiempo, la cual era del 21%.
El giro hacia el pesimismo
Un dato que genera alerta en el entorno oficialista es el quiebre en las expectativas económicas de la población. Durante el primer tramo del gobierno, la mayoría de los encuestados creía que su situación personal mejoraría en un año.
Esa tendencia se rompió hace aproximadamente un año y medio, dando paso a un aumento progresivo de las perspectivas negativas. Actualmente, más de la mitad de los argentinos considera que dentro de un año la situación económica será peor que la actual.
Este combo de incertidumbre económica y shocks reputacionales ha cimentado la fragilidad de las expectativas futuras. La seguridad, que supo ser un tema clave en la campaña electoral, hoy ha quedado desplazada al cuarto o quinto lugar de interés.
Estrategia política y las Paso
Ante este escenario de aprobación estancada, el gobierno busca estrategias para fortalecer su posición de cara a las próximas elecciones. Reynoso señaló que el intento de eliminar las PASO responde a una necesidad de fragmentar a la oposición.
Al eliminar este mecanismo, el oficialismo obliga a los sectores opositores a enfrentar costos de transacción más altos para lograr acuerdos. El objetivo sería evitar una segunda vuelta y tratar de definir la contienda electoral en una primera instancia.
“Cuanto más fragmentada esté la oposición, siempre va a ser más fácil para un oficialismo”, concluyó Reynoso. El gran desafío para el próximo año será si el gobierno decide mantener su ortodoxia económica o adoptar un tono más pragmático ante la demanda de intervención estatal.

