RIPTE. En febrero, los salarios registrados tuvieron la suba más alta del último año
Crecieron 5,3% contra enero, un crecimiento que no se daba desde comienzos de 2025. De todas maneras, en la gestión de Milei los salarios registrados siguen detrás de la inflación.
El salario formal promedio volvió a mostrar en febrero un dato que el Gobierno busca consolidar. El índice RIPTE registró un aumento mensual de 5,3%, por encima de la inflación de ese mes, que fue de 2,9%. El dato implica una recuperación en términos reales en el corto plazo, y significó la suba más importante en los últimos 12 meses.
aunque el análisis más amplio desde la asunción de Javier Milei ofrece un panorama más matizado.
El RIPTE es la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables. Se trata de un indicador oficial que mide el salario promedio de los trabajadores registrados que aportan al sistema previsional y que tienen continuidad laboral.
Es una referencia central para analizar la evolución de los ingresos formales y también se utiliza como insumo en el cálculo de jubilaciones.
Según el informe oficial de febrero de 2026, el salario promedio alcanzó los 1.734.357 pesos, con una suba mensual de 5,3%. Ese avance se ubica claramente por encima del IPC del mismo mes y marca una dinámica que ya se había insinuado en algunos tramos de 2025.
La pregunta es si se trata de un cambio sostenido o de un rebote puntual.
Para responder, conviene mirar la película completa. En diciembre de 2023, último mes antes del inicio de la actual gestión, el RIPTE se ubicaba en 484.298 pesos. Desde entonces hasta febrero de 2026 el incremento acumulado es cercano al 258%. En el mismo período, la inflación acumulada ronda el 280%.
La conclusión es que los salarios formales crecieron fuerte en términos nominales, pero todavía corren levemente por detrás del aumento de precios.
Brecha
Esa brecha no es homogénea. Hubo momentos en los que el salario perdió con claridad y otros en los que logró empatar o incluso recuperar terreno. El inicio de 2024 es el ejemplo más evidente de una fase de fuerte recomposición nominal. Entre enero y abril de ese año, el RIPTE mostró subas mensuales de dos dígitos, con picos de 14,7% en enero y 16,1% en abril. Ese período coincide con el salto inflacionario posterior a la devaluación de diciembre de 2023. Los salarios crecieron rápido, pero lo hicieron corriendo detrás de una inflación todavía más acelerada.
A partir de mayo de 2024 la dinámica cambia. Las subas mensuales empiezan a desacelerarse de manera marcada. Se ubican en un rango de entre 2% y 7%, con una tendencia descendente hacia fin de año. Esa etapa es clave porque coincide con una desaceleración inflacionaria más pronunciada. Sin embargo, el rezago previo ya estaba consolidado.
El año 2025 muestra otra característica. El crecimiento del RIPTE se volvió más moderado. Hubo meses con subas en torno al 1% o 2%, como agosto, septiembre y noviembre. Es el período de peor desempeño relativo del salario dentro de la serie reciente, no tanto por caídas nominales, que no aparecen, sino por una dinámica que perdió capacidad de recuperación frente a los precios.
En ese contexto, febrero de 2026 aparece como un dato relevante. El salto de 5,3% rompe con la inercia más baja de los meses previos y se ubica claramente por encima de la inflación. Es uno de los mejores registros recientes en términos reales.También sugiere que las negociaciones salariales están empezando a incorporar expectativas de inflación más contenidas y buscan recomponer parte del terreno perdido.
La lectura no es lineal, ya que el Gobierno puede mostrar que, en los últimos meses, los salarios formales comenzaron a ganarle a la inflación. Es un dato concreto y verificable. Al mismo tiempo, el balance desde el inicio de la gestión indica que esa recuperación todavía no alcanza para revertir completamente la pérdida acumulada.
El punto crítico es la sostenibilidad. Si la inflación se mantiene en niveles bajos y los salarios continúan creciendo por encima, la brecha podría cerrarse en los próximos meses. Pero, si la dinámica se invierte, el proceso de recomposición volverá a interrumpirse.



