Finanzas. Familias con deudas: el Gobierno de Milei optará por no intervenir
El Banco Central, el Ministerio de Economìa y los bancos entienden que la situación no pone en riesgo al sistema y, por lo tanto, las soluciones deben ser individuales.
Pese a las crecientes dificultades de familias y empresas para hacer frente a sus deudas, el Gobierno nacional no tiene previsto un plan especial de salvataje para morosos, decisión que es compartida por el sector bancario privado.
El diagnóstico del Banco Central, con el que concuerdan las entidades financieras, es que los problemas están concentrados en las fintech (billeteras virtuales) y que por ende la estructura general del sistema financiero no corre riesgo y que la solución debe salir de ese sector.
Un informe de la consultora 1816 indica que la mora sigue en alza y que en mayo trepó al 12,7%.
“Un problema que agrava la mora son las tasas exorbitantes de los proveedores no financieros (fintech) que multiplican las tasas de los bancos”, señalaron a La Voz fuentes del sector bancario.
Al respecto, detallaron que “mientras que un préstamo personal bancario tiene un Costo Financiero Total (CFT) de 75% (dependiendo de cada banco) las fintech tienen tasas discrecionales con CFT que arrancan en el 150% y pueden llegar al 800%”.
A raíz de esta situación, describen que la mora en las fintech es casi el triple que en los bancos.
Estos nuevos actores irrumpieron en el escenario financiero ampliando sus servicios y muchos usuarios recurrieron a los préstamos que ofrecían por la simplicidad de las condiciones para obtenerlos, y porque los bancos tradicionales les impedían el ingreso. El costo de acceder por vías más sencillas es el pago de mayores tasas de interés.
“Para el sistema bancario, la mora y el sobreendeudamiento siguen sin representar un problema estructural, ya que el crédito en Argentina aún es muy reducido, en el orden del 12% del PIB mientras que en otros países de la región es al menos el triple”, explican desde la banca tradicional.
Dos escenarios
Estos datos explican dos escenarios: por un lado, el bajo nivel crediticio frena la evolución de la economía y, por el otro, descubre un universo de individuos que están fuera del sistema y se exponen a quedar atados a deudas impagables. Un dato no menor del que se agarran los bancos para defender su trabajo: los depósitos en fintech no están garantizados por el Banco Central, con lo cual la caída de alguna de ellas deja a sus usuarios sin ningún tipo de reaseguro.
Un trabajo de la consultora Equilibra reveló (con datos a abril) que en el caso de las familias la mora total alcanza al 15,4%. Ese monto resulta de una irregularidad de 12,1% con bancos y 31,8% con fintech.
En el caso de las empresas, la mora es de 3,4%, de la cual 3,3% corresponde a deuda bancaria y el 8% a deudas con fintech.
Estas cifras explican la decisión del Banco Central de no intervenir, dado que el mayor riesgo lo están asumiendo empresas financieras de capital privado que están por fuera del sistema tradicional y con mínimo punto de contacto con él.
Esta idea, compartida por los bancos y el Gobierno, no contempla el efecto secundario que el creciente endeudamiento tiene sobre los presupuestos familiares y por ende sobre el consumo.
Tanto en el Ministerio de Economía como en el Banco Central creen que la actual coyuntura es un coletazo del cimbronazo financiero pre electoral de 2025. Argumentan que la fuerte suba de tasas que se produjo en ese momento generó un aumento en los saldos que luego fue difícil de sobrellevar para quienes tomaron esos créditos. No obstante ello, no creen que sea necesario un salvataje para ese conjunto de la población.
También deslizan una justificación algo más antipática: creen que muchos especularon con una devaluación post elecciones que licuaría las deudas tomadas.
Economía y el Banco Central también están alineados con la supuesta solución. Esperan una baja sostenida de la inflación para los próximos meses, lo cual mejorará el poder adquisitivo y permitirá ir limpiando este stock de deudas morosas.
Por otro lado, apuestan a que los bancos, y en especial las billeteras virtuales, implementan protocolos más estrictos para el otorgamiento de créditos.
“El nuevo ciclo crediticio resultará más selectivo, saludable y sostenible. Se basará en los aprendizajes de deudores y acreedores que van adecuando su comportamiento a un régimen de baja inflación, donde las deudas no se licuan (demanda genuina) y donde el historial crediticio importa a la hora de definir el sujeto y el costo del crédito (oferta racional)”, sostuvo el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning.
No obstante esta actitud pasiva y casi desinteresada, la Casa Rosada habilitó al Banco Nación para que lance una serie de líneas especiales de crédito para saldar deudas con la misma entidad o con otras. Pese a las consultas realizadas por este medio no hubo respuesta acerca de cuál fue el nivel de aceptación.
De esta forma, el Gobierno busca forzar al resto de los bancos del sistema a acelerar la puesta en marcha de planes para regularizar la situación de sus clientes. Desde la banca privada sostienen que lo están haciendo de manera individual, atendiendo la situación de cada uno de ellos.
En el caso de las fintech. el trato más impersonal complica la situación.

