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Este viejo adversario despide a un amigo

Estos disparos ya son propios de la batalla electoral. Pero de quienes habían prometido desmilitarizar la competencia. Con fuertes críticas a Macri, Schiaretti copó la campaña

25 de julio de 2017 a las 12:01 a. m.
Este viejo adversario despide a un amigo

Quienes aún anhelan pa­ra Córdoba una campaña electoral con las fricciones propias de la competencia, pero ceñida a la confrontación de argumentos, tuvieron ayer una señal de alerta.

El reclamo del gobernador Schiaretti al presidente Macri, a quien todavía considera su amigo, tuvo más de una arista filosa, que informamos y analizamos en nuestro Primer plano de hoy.

Acaso la más riesgosa de las di­ferencias planteadas es –como en un eterno retorno– la referida al envío de fondos para el sistema pre­visional. Parecía que ese conflicto que enfrentó a Córdoba con la Nación, en un pleito que dirimió la máxima instancia judicial argentina, ya estaba superado. Sin embargo, la Caja de Jubilaciones provincial inició un nuevo re­curso administrativo.

Invirtiendo la máxima balbinista evocada en el título: ¿resulta ahora que los viejos amigos vienen a darse la bienvenida como ásperos adversarios?

El gobernador Schiaretti accedió al pedido que le había hecho el presidente Macri y desgravó de Ingresos Brutos a los préstamos hipotecarios. El monto de la con­cesión no es oneroso, según lo han admitido las autoridades de Finanzas en la Provincia. Pero fue entregado como presente griego.

Schiaretti le disparó a la frente a la niña de los ojos de la política para la vivienda del Gobierno na­cional. Comparó los préstamos hipotecarios que promueve Macri con la tristemente célebre circular 1.050. Famosa por un par de a­pe­llidos: el de su creador, José Alfredo Martínez de Hoz, y el de sus más reconocidos beneficiarios: Néstor y Cristina Kirchner.

Todo hace presumir que estos dis­paros ya son propios de la batalla electoral. Pero de quienes habían prometido desmilitarizar la competencia.

En la dinámica social, construir acuerdos conlleva tiempo y esfuer­zo, y derruirlos sólo requiere minutos. De los consensos, emerge la solidez de las instituciones; de la discordia, no más que inciertos desasosiegos.