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Esa fue su mejor hora

José Manuel de la Sota obtuvo el objetivo táctico que se propuso para la elección de ayer: su estructura política continuará gobernando la provincia.

06 de julio de 2015 a las 12:01 a. m.
Esa fue su mejor hora

José Manuel de la Sota obtuvo el objetivo táctico que se propuso para la elección de ayer: su estructura política continuará gobernando la provincia. No hace mucho, en diciembre de 2013, circulaba una imagen de él por las redes sociales: mientras la provincia ardía entre un motín policial y una ola de saqueos, De la Sota aparecía en el aeropuerto de Panamá. En soledad, esperando un vuelo de línea para regresar de urgencia al país. En el peor momento de su gobierno. Para el oficialismo provincial, desde ese abismo arrancó la campaña que concluyó anoche. El resultado abonará también al objetivo estratégico del actual gobernador: la incidencia del peronismo cordobés en el futuro escenario nacional. Aunque insuficientes para acceder a la presidencia, esos votos tienden a consolidarse como un capital de arbitraje en un escenario de polarización. Pero una cosa es disputar la presidencia y otra volcar el caudal electoral hacia la opción más favorable.De la Sota insistió en que continuará su marcha hacia la Casa Rosada. Otra expresión no cabría en quien fue –anoche, más que nunca– un candidato en carrera. Compartió esa aspiración con su aliado, Sergio Massa. Pero una arenga no equivale a una certeza. Más lógico resulta pensar que para el precandidato presidencial cordobés –habiendo retenido su territorio y proyectado su resultado al escenario nacional– lo obtenido se acerca al punto de máxima acumulación. Lo que viene, aunque incluya variaciones, puede ser –después de las Paso– un panorama abierto a negociación. Mauricio Macri Fueron los estrategas del PRO los que instalaron, tras las primarias en la Ciudad de Buenos Aires, que las elecciones distritales en los grandes centros urbanos pondrían de relieve el crecimiento de la coalición opositora al gobierno kirchnerista. El argumento caminó a los tumbos. Funcionó para la confrontación de entrecasa en el PRO porteño, tropezó en Santa Fe y prosperó en Mendoza, aunque con color radical y la participación de Massa. La derrota de Juntos por Córdoba reinstaló las dudas. Macri pudo festejar anoche en su territorio lo que Córdoba no le permitió celebrar. Si por los motivos locales de la elección cordobesa no quedó cuestionada su trayectoria hacia las primarias, al menos se confirmó desacertada la estrategia discursiva de vaticinar una escalada de triunfos distritales como preludio favorable para la elección nacional. Daniel Scioli Todo confirmaba anoche que la apuesta kirchnerista en Córdoba no pudo torcer la lógica de sus antecedentes. Es muy probable que el gobernador bonaerense tenga en la provincia más votos que los conquistados por el frente Córdoba Podemos. Pero, como Macri, debió orientar su festejo hacia otro lado. Desembarcó en La Rioja. Los resultados de ayer estuvieron lejos del crecimiento obtenido por el oficialismo nacional en Santa Fe y Mendoza. Aun perdiendo, en esos dos distritos la coalición de la Presidenta tuvo desempeños adecuados para tener un piso de votos en territorio opositor que se sumarían al resultado más favorable en provincia de Buenos Aires, el norte y la Patagonia. Schiaretti saludó anoche a Scioli. De la Sota lo castigó con inusual dureza. Al igual que a Macri. Tal vez percibiendo que estaba en su mejor hora, como declamaba Winston Churchill. El inglés lo decía con aliento épico, para luchar en la guerra. Pero siempre consciente del imperceptible momento en que marchamos al pasado.