
Marta Vidal: Nunca recibí presiones políticas
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Redacción La Voz
El 8 de julio, Marta Elena Vidal hará su último acto en el Juzgado Electoral que comanda desde 1998: tramitará el cierre de alianzas que competirán en las elecciones del 6 de septiembre en Marcos Juárez. Luego, dejará su oficina de Caseros 684 y concretará su demorada jubilación, trámite que inició en 2017 y que se prolongó durante casi una década más.
Antes de que Vidal se retire, el Consejo de la Magistratura deberá realizar el concurso de antecedentes y oposición del que emergerá su reemplazante; una pelea que atraviesa a toda la política cordobesa. "Mire lo que son las cosas: a mí me designó Ramón Mestre, y desde que soy jueza electoral, el radicalismo jamás ganó una elección", repite por estos días Vidal, una forma de bajarle el precio al cargo.
El Consejo de la Magistratura abrirá las inscripciones para la disputa este lunes 20 de abril. Sin embargo, aún no se sabe cuándo se materializará el concurso. La convocatoria tiene una tercera condición tácita: además de los antecedentes y de la oposición, debe haber "banca" del poder político para llegar al "trono de Marta".

En los bares cercanos a Tribunales se especula que Sergio Torres, actual secretario electoral, es número puesto para concursar. Lo mismo que su esposa, María Emilia Mimessi, quien se desempeña en la Relatoría Electoral del Tribunal Superior de Justicia.
Se especula que María de los Ángeles Nallín, secretaria de la Cámara Contencioso Administrativa de Segunda Nominación y secretaria ad hoc del Tribunal Electoral, podría tener interés en reemplazar a Vidal. Y claro que se menciona a Florencia Losano, la actual prosecretaria del Juzgado.
También se especula que podría estar interesado Juan Cruz Juárez, prosecretario electoral de la Justicia Federal, actual mano derecha de Guillermo Fernández, el titular de la secretaría que depende del Juzgado Federal 1.
Sin embargo, los nombres que más interés despiertan son los que llegan desde la política. El radicalismo tiene un candidato puesto: Diego Frossasco, doctor en Derecho Constitucional y apoderado de mil elecciones; aunque tan mestrista que sus correligionarios de otras facciones podrían devaluarlo sólo por las irresueltas internas personales que atraviesan el centenario partido.
El peronismo tiene varios jugadores. Los reflectores se encienden sobre Esteban Manuel Lencioni, quien según distintas fuentes de la abogacía y el Poder Judicial es cercano a Pablo Bario, el armador en las sombras de Martín Llaryora.
Durante varios años, Lencioni ocupó un escritorio en el juzgado electoral de Vidal, hasta que fue designado por Llaryora como director de Cartelería de la Municipalidad de Córdoba. En diciembre de 2021, el Concejo Deliberante, a pedido de Llaryora, lo nominó prosecretario del Juzgado Electoral Municipal.
Tampoco pasó inadvertido el repentino interés de Federico Robledo, director de Asuntos Legales del Ministerio de Justicia, en el derecho electoral, pese a que el grueso de su profuso currículo va por otras ramas del derecho. Robledo se inscribió en el seminario intensivo que da en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba José Pérez Corti, el relator electoral del Tribunal Superior de Justicia.
Otro peronista que aparece interesado, quizá el menos resistido en el Poder Judicial, es Guillermo Arias, quien desde 2003 es el secretario legislativo, por lo que fue mano derecha de Juan Schiaretti y de Martín Llaryora, entre otros exvicegobernadores.
Arias es, además, experto en derecho parlamentario pero también se mostró interesado en los últimos meses en el derecho electoral. No es un dato menor que bajo su gestión como funcionario de la Legislatura cordobesa pasó la reforma nacida de la crisis electoral de 2007.
Las inscripciones para concursar cerrarán el martes 28 de abril. Recién entonces se sabrá quiénes irán por el trono que Marta Elena Vidal ocupó durante 29 años; una porción de la historia de Córdoba que coincidió con el ciclo de poder del peronismo provincial.