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El juego de las dos canastas

Raúl Othacehé, el intendente de Merlo, navega a dos aguas: de fe kirchnerista, presentó, a la vez, cuatro listas municipales para competir en las Paso dentro del Frente Renovador del intendente de Tigre, Sergio Massa.

25 de junio de 2013 a las 02:00 p. m.
El juego de las dos canastas

Si con sus casi nueve millones de electores, un 40 por ciento del total nacional, la provincia de Buenos Aires es decisiva en la elección, dentro de ella lo es el Gran Buenos Aires, con sus siete millones de votantes. El resultado, sin exagerar, se define en esos 24 municipios del conurbano bonaerense.

Por eso, el armado, el control y las lealtades de los llamados “barones” que gobiernan ese territorio, histórica y mayoritariamente en nombre del peronismo, aparecen como estratégicos a la hora de una elección; y más aún en las que vienen, por lo que se juega el Gobierno en cuanto a la sucesión de la Presidenta.

Ninguno de esos intendentes regala un tranco de pollo. Cada cual cuida su terruño. Basta, si no, con recordar lo que le pasó a Néstor Kirchner cuando fue de primer candidato del Frente para la Victoria en las legislativas de 2009. Su derrota frente a Francisco de Narváez tuvo sus razones en que muchos intendentes no hicieron todo lo que pudieron haber hecho. Sus listas para concejales, cuando no para intendentes, llegaron a superar hasta en 14 por ciento lo que cosechó el difunto presidente. El ahora opositor Sergio Massa fue uno de ellos en su pelea tigrense.

Después del armado de las listas, que siempre deja excluidos y heridos, ya aparecieron algunos de esos “barones” dispuestos a jugar a dos puntas: a kirchnerismo y a massismo. El más obsceno es el intendente de Merlo, Raúl Othacehé: de fe kirchnerista, presentó a la vez cuatro listas municipales para competir en las Paso dentro del Frente Renovador de Massa.

Salvada alguna distancia, es similar al caso de La Matanza, “la quinta provincia”, con casi 900 mil votantes. Su intendente, Fernando Espinoza, terminó por presentarse como candidato a concejal testimonial, después de que su pretensión de encabezar la lista del FPV como trampolín hacia la gobernación en 2015 quedara sepultada por el dedo de Cristina a favor del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde. Es una manera de sacar más votos que el lomense en la elección de agosto.

La réplica presidencial fue contundente: elevó a su mayor adversaria en La Matanza, la concejala Verónica Magario, al tercer lugar de la lista, sin necesidad de hacerlo por el cupo femenino, ya que la segunda es la jefa de los diputados K, Liliana Di Tullio.

Massa cuenta con nueve de los 24 intendentes del conurbano, pero podría aumentarla si le va bien en las Paso. Por eso, la Casa Rosada busca “contener” a intendentes con dinero para obras públicas, que les estaría llegando en cuentagotas.