El Gobierno confía en que la UOM marque el ritmo salarial
Moyano y Barrionuevo se alistan para un aumento mínimo de 30%. El metalúrgico Caló negocia un compromiso de limitar la suba a 25%. Lo seguiríala construcción.
Sobre el telón de fondo de la devaluación y el aumento de la inflación, las CGT opositoras velan las armas ante las próximas paritarias, mientras que el Gobierno confía en que los metalúrgicos terminen de cerrar los próximos días un acuerdo previo a la negociación que actúe como caso testimonial para el resto de los gremios del sector privado. "Ni piso ni techo", es la consigna con la que las CGT de Hugo Moyano y de Luis Barrionuevo comenzaron a recorrer un camino que puede desembocar en la "unidad de acción" frente a las paritarias cuando, el 20 de enero pasado, reunieron a más de un centenar de secretarios generales en Mar del Plata.La cita marplatense había fijado para febrero la realización de un segundo plenario, pero el mismo se suspendió en medio de versiones según las cuales resurgieron diferencias entre los dos jefes sindicales históricamente enfrentados.La premisa de aquel primer encuentro empezará a tomar forma la última semana de este mes: el camionero y el gastronómico volverán a encontrarse juntos a los secretarios generales en la sede histórica de Azopardo, donde le pondrían fecha para abril a un "gran plenario nacional de delegados", dijo a este diario el jefe del sindicato del caucho, Juan Carlos Murgo (CGT Moyano).Además de los sindicatos afiliados a las CGT Azopardo y Azul y Blanca, participarán dos gremios clave del transporte que dieron un portazo en la CGT oficialista que lidera el metalúrgico Antonio Caló: La Fraternidad de los maquinistas de trenes que encabeza Omar Maturano y la UTA de los colectiveros de Roberto Fernández.De ese plenario saldría la convocatoria conjunta a un paro nacional. Moyano dio indicios en ese sentido el jueves pasado, al cerrar un encuentro de los sindicatos estatales que integran su CGT: "Tomaremos la determinación que tengamos que tomar", dijo el camionero."Nadie va a pedir por debajo de 30 por ciento", dijo por su parte a este diario el moyanista Juan Carlos Schmidt (sindicato de dragado, aun cuando reconoció que entre los gremios estatales, por caso, hay sindicatos "con salarios altos a los que una suba del 20 les queda bien".Schmidt admitió, de todos modos, que estos movimientos son posicionamientos de fuerza en vísperas de la entrada de lleno en las negociaciones paritarias, es decir a finales de abril y comienzos de mayo, cuando vence la mayoría de los acuerdos salariales privados.Pero antes, desde el primer día del mes próximo, la UOM (Unión Obrera Metalúrgica) empezará a discutir formalmente su propia paritaria, que el Gobierno pretende presentar como "guía" para las restantes negociaciones por ser uno de los gremios industriales más grandes (200 mil afiliados) y con representación en todo el país.
Al rincón
Después del reto que por cadena nacional le dio la Presidenta a Caló (había dicho que “hay trabajadores que sufren hambre”), el metalúrgico pareció retomar el acercamiento cuando Cristina Fernández lo recibió junto a los otros líderes de esa central en Olivos.
No hubo allí conversación alguna sobre un porcentaje de aumento a reclamar, pero sí un pedido presidencial de que actuaran con “inteligencia y prudencia”, a partir de lo cual Caló dio la primera señal: inició de manera anticipada conversaciones con las seis cámaras metalúrgicas para apurar un acuerdo previo a la paritaria.
Inspirado en el acuerdo alcanzado por sindicatos cuyos acuerdos vencieron a fines de 2013 y principios de 2014 (petroleros, bancarios, UTA, aceiteros), Caló reclamó una suma fija adicional de 1.400 pesos pagaderos en dos cuotas, antes de iniciar la discusión formal en abril; una propuesta que tuvo buena acogida empresarial, aunque resta definir si ese monto será remunerativo o no.
El Gobierno sigue con expectativa esta negociación porque sentaría el precedente de una suma fija adicional pactada entre sindicatos y empresas, después de que oficialmente rechazó que eso pudiera hacerse por un decreto. Si la UOM llega a buen puerto, podría seguirle la Uocra (construcción) de Gerardo Martínez.
El acuerdo de suma fija adicional conllevaría el compromiso de la UOM de no exigir más de 25 por ciento, aunque en la primera mesa de negociación reclamaría 30 por ciento. Todo en sintonía con lo que el Gobierno está dispuesto a convalidar.
Una fuente del Ministerio de Trabajo consultada por este diario confirmó que la decisión es convalidar incrementos en torno a 26 por ciento. “Sobre todo por la modalidad que han tenido las paritarias en los últimos años: los aumentos son anuales, pero en dos cuotas”. Es decir que cualquiera sea el aumento que se pacte, será inferior a lo que nominalmente pueda anunciarse.
“La estrategia de los ‘duros’ –apuntó la fuente en referencia a Moyano y Barrionuevo– es demorar los acuerdos. Pero no hay indicio alguno de que este año las paritarias no puedan cerrarse como sucedió los años anteriores”.
Corresponsalía

