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El discurso del método

Ambos intuyeron que el medio sería el mensaje. Cuando aceptaron debatir ya estaban dando una señal 
intensa frente al electorado. Anoche, los dos le sacaron 
un legítimo provecho en sus 
empeños por fortalecer su 
posicionamiento electoral.

23 de octubre de 2013 a las 10:00 a. m.
El discurso del método

Ambos intuyeron que el medio sería el mensaje. Cuando aceptaron debatir ya estaban dando una señal intensa frente al electorado. Anoche, los dos le sacaron un legítimo provecho en sus empeños por fortalecer su posicionamiento electoral. Debatir es afirmar que la confrontación racional de las ideas es un medio de construcción imprescindible en las socie­dades democráticas. Y ese mensaje en la Argentina de hoy, en ocasiones desgarrada por diferencias irreconciliables, es de considerable impacto político.Los dos candidatos sabían que al debatir estaban proveyendo un insumo atractivo para una sociedad sedienta del diálogo que no disimula lasdiferencias, pero apuesta a resolverlas por la vía de la argumentación. Si hubo un triun­fador, fue el debate mismo. Aguad y Scotto se beneficiaron por admitirlo. A contrario sensu , desistir no fue sin costo. Fue el gasto calculado por los candidatos ausentes.Pero la coincidencia en los modos no fue suficiente para zanjar las diferencias de anoche. A su modo, Scotto y Aguad expusieron dos modelos en pugna, en un momento central de nuestra época: aquel donde comienza a definirse qué del balance de la década resultará vindicado y qué será prontamente abandonado en revisión.También en este caso, para la sociedad en su conjunto, el mensaje fue el recurso al método del diálogo respetuoso, friccional en los argumentos, pasional en las convicciones y persuasivo en la disputa.La única vía imaginable para que el país encuentre la salida en los laberintos que con afán se construye, como si no tuviese costo alguno regresar al mismo punto de partida.