Gobierno de Milei. La economía del rebusque llega a la clase media

Aunque el PBI creció 4,4% en 2025, los gastos fijos y el crédito caro achican el ingreso disponible. Cada vez más trabajadores de sectores medios suman changas para completar el sueldo. Uber tiene ya 40 mil choferes, pero el 85% trabaja menos de tres horas.

07 de marzo de 2026 a las 07:30 p. m.
La economía del rebusque llega a la clase media
Uber, una de las principales alternativas de la clase media para poder llegar a fin de mes.

La economía creció en el 2025 4,4%, el desempleo se mantuvo estable pero no crece el empleo ni le alcanza la plata al que trabaja. ¿Puede ser posible todo eso a la vez? Sí, y es lo que está ocurriendo en la Argentina 2026, a 26 meses del inicio de la gestión de Javier Milei.

La sensación generalizada es que el momento es raro e incierto: la moneda está en el aire y puede salir tanto cara o cruz. Los números macro son buenos: por fin el Central acumula reservas, el dólar está estable, los datos de actividad de enero fueron mejores a los esperados y se aguarda que la inflación, pasado marzo, retome el lento y casi tortuoso camino del descenso. Además, un Congreso más amigable logró sacar al menos una de las tres grandes reformas que hace tres décadas se repite que necesita la Argentina.

Sin embargo, sobrevuela en la calle una nube negra, que tiene una explicación con nombre y apellido: Fate. El anuncio de cierre y despido de 920 trabajadores desplegó un manto de incertidumbre social al que le faltan muchas respuestas. ¿Será Fate un caso aislado, que responde a un cambio de las reglas de juego donde las empresas que estaban artificialmente protegidas ya no son viables? ¿O es el primero de varios casos más?

Caso Fate: el gremio Sutna convocó a un paro total en neumáticas este miércoles e irá a la justicia.
Caso Fate: el gremio Sutna convocó a un paro total en neumáticas este miércoles e irá a la justicia. (Gentileza)

El efecto ha sido inmediato: el que pensaba tomar alguna decisión de gasto o inversión, espera. Y el que estaba ajustado, se ajusta todavía más.

“El consumidor hoy cambió el chip. Ya no existe ese "consumo por desesperación" de cuando había una inflación del 200%, donde la gente se sacaba los pesos de encima comprando lo que sea. Hoy el cordobés es extremadamente previsor”, apunta Sebastián Parra, titular de la Cámara de Comercio de Córdoba.

Hay una realidad que tiene que ver con los ingresos de las familias. El salario real está hoy apenas 1,2% por debajo de noviembre de 2023, pero el ingreso disponible está 13,3% abajo. “El disponible” es el que le queda a las familias después de cubrir gastos fijos como alquiler, tarifas, prepagas y otros servicios, que ajustaron por encima de la inflación.

Los gastos fijos son uba gran fuente de tensión en los hogares. En noviembre del 2023, en la canasta de bienes y servicios que releva el Indec, los servicios que usa una familia representaban el 12% y hoy, con el mismo IPC, son el 20%. Es un esfuerzo extra del 40%.

Se hace difícil entonces estar al día. El reciente informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina da cuenta de eso: alrededor del 46% de la población pasa “estrés económico”, definido como “una percepción subjetiva de insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas”. “Si bien en 2024-2025 disminuye el déficit, los niveles de estrés económico vuelven a los registrados aproximadamente en 2022-2023”, sostiene el informe coordinado por Agustín Salvia.

Entre 2023 y 2024 la inseguridad alimentaria, medida a nivel de hogares, aumentó de 22,7% a 25,9%, y en 2025 desciendió a 17,8%, ubicándose por debajo del nivel inicial. La privación en recursos de salud pasó de 35,2% a 41% y bajó a 32,6% en 2025. En el atraso en el pago de servicios el indicador subió de 25% a 29% y desciendió a 21,2%. Por su parte, la imposibilidad de realizar mejoras en la vivienda muestra niveles aún más elevados: 57% en el 2023; 60,7% en el 2024 y 55,3% en el 2025. Los números marcan que el 2024 concentra el mayor nivel de restricciones y 2025 evidencia una mejora parcial, aunque con brechas sociales significativas y niveles elevados en los estratos bajos.

¿Mejora la situación?

La pregunta es cómo sigue la cosa: ¿habrá mejoras en el 2026? El problema que emerge es la morosidad de las familias con los bancos tradicionales y las billeteras virtuales: 13% en el global; 9% en bancos y 25% en fintech.

El sistema se ha vuelto más cauteloso y restringe el crédito, que a su vez está caro. Financiar la tarjeta con el plan V de Visa, por ejemplo, tiene un costo financiero total con IVA del 123,35%. Quien no paga una vez siquiera el mínimo, pasa como moroso al Veraz y se quedó sin margen futuro para gastar. Ese auxilio que era tan vital para los sectores medios, se complicó. Muchos bancos han salido a refinanciar los saldos impagos, caso Bancor luego de la queja de los estatales, con préstamos personales a la misma tasa que la tarjeta. Bancor ofrece a sus clientes estatales el 73,5%. Pero claro, habrá que pagar la cuota del crédito.

La morosidad está en niveles históricos.
La morosidad está en niveles históricos. (Freepik.)

“Creo que el acomodamiento del macro todavía no se ve reflejado en la economía doméstica, no se ha trasladado a las góndolas. Hay todavía una gran contracción del consumo. Y la principal causa es la pérdida de los ingresos reales y agotamiento del crédito del consumidor, tanto de tarjeta de crédito como de créditos a largo plazo”, dice Marcelo Berardi, titular de Adiac, que reúne a la industria de la alimentación en Córdoba.

También es cierto que ha cambiado la fisonomía del consumo. Por un lado, los precios más quietos sacaron el stock como medida preventiva de las familias. “Al estar la inflación más controlada, la gente compara precios. Ya no compra en el primer lugar que ve; busca ofertas, promociones y, fundamentalmente, cuotas accesibles”, dice Parra.

“Si se mira el consumo privado total medido por lo que se llama Cuentas Nacionales, el cuarto trimestre del 2025 estuvo por encima del 2023. Uno podría decir, ¿pero cómo?". Consumo privado aumenta y alimentos cae, es cierto. Pero en el 2003 vendiste 450 mil autos y el año pasadi fueron 650 mil. Tuviste cuatro meses seguidos de récord de vuelos de cabotaje, eso es consumo. Claramente hay un cambio en la composición del consumo y hay sectores que antes ganaban y ahora no”, dice el economista Dante Sica, exministro de Producción de Mauricio Macri.

La changa de la clase media

¿Y entonces? ¿Qué están haciendo hoy los sectores medios, sin crédito y con cuotas por pagar? Aparece la economía del rebusque, la actividad que hasta hace poco la ejercían casi de manera excluyente los sectores bajos, que a una beca de empleo o un plan social le agregaban la changa de jardinería, pintura o recolección de cartones.

En los sectores medios tiene otro formato pero el mismo espíritu: entrega de paquetería, delivery, choferes de aplicaciones, budines, catalógo de bijouterie y varios etcéteras. “A mí me da vergüenza decir que hago Uber, pero lo hago para poder darme algunos gustitos que nuestros sueldos no alcanzan a cubrir”, dice Adrián B, de 48 años. Su pareja trabaja en un centro de salud municipal y tienen tres hijas. “Empecé porque se me rompió el auto y para ir a la fábrica me tenía que tomar dos colectivos. Me llevaba dos horas de ida y dos de vuelta. Había crédito e hice las cuentas: si uso esas dos horas antes y después del colectivo en Uber, me pago la cuota”, cuenta. Y así fue: no trabaja los fines de semana y en cuatro horas al día de lunes a viernes saca 250 mil pesos. “Pago la cuota del auto y me queda algo para los extras, como salir a cenar alguna vez”, dice.

Uber Eats vuelve en Argentina con otra estrategia; el primer paso lo da en Córdoba (Uber.com)
Uber Eats vuelve en Argentina con otra estrategia; el primer paso lo da en Córdoba (Uber.com) (Uber.com)

Hoy, Uber tiene 40 mil autos registrados y el 85% trabaja hasta tres horas por día, en un esquema similar al que hace Adrián. Caído el crédito, se ha convertido en la rueda de auxilio de la clase media. No se imaginan choferes a tiempo completo (por eso tampoco se anotan en el registro municipal) sino que es el extra hasta que pase el temporal.

¿Y pasará el temporal? Es la pregunta del millón, el famoso “estoy peor pero todavía banco” que pareció ser el mensaje de las elecciones legislativas de octubre del 2025. Claro que eso tiene un fuerte componente político: nadie de la oposición ha logrado, hasta ahora, convertirse en una alternativa viable y diferente al pasado con capacidad de convencer a los votantes. Ese es un punto que juega a favor de Milei, al menos hasta ahora.

“Yo soy muy optimista de la perspectiva de acá a dos años, o tres en adelante, pero creo que van a costar mucho estos dos años que vienen, este año está costando mucho”, dice Salvia a La Voz.

La UCA relevó también las expectativas y hay todavía un gran componente de esperanza. El 43% considera que su situación económica actual es peor que la de sus padres, pero el 82% cree que sus hijos o sus nietos tendrán más oportunidades que ellos mismos. Para el 2026, el 39% espera una situación económica peor para el país, pero sólo el 20,6% cree que a sí mismo o a su familia le irá peor. Una especie de “elijo creer” colectivo.