Informe. Economía argentina en tensión: "Un shock que abre y cierra puertas"

Un estudio destaca cómo el cambio externo favorece la balanza comercial argentina, pero advierte sobre el impacto inflacionario y la competitividad local.

30 de abril de 2026 a las 02:07 p. m.
Economía argentina en tensión: "Un shock que abre y cierra puertas"
Peatonal en el centro de Córdoba. Cada vez hay más comercios cerrados.

Argentina enfrenta un cambio importante en el contexto externo tras la suba de precios de los commodities impulsada por el conflicto en Medio Oriente. Según C-P Consultora, este escenario configura “un shock de términos del intercambio (TI) positivo que modifica sustantivamente las condiciones del frente externo”.

El informe señala que el efecto inmediato es una mejora en la disponibilidad de divisas y un incremento del superávit comercial, estimado en unos U$S 9.300 millones. Esto permite “relajar la restricción externa en el corto plazo y reduce la dependencia de flujos de financiamiento privado”.

Sin embargo, la consultora advierte sobre una dinámica contradictoria. “Este nuevo escenario introduce una paradoja”, indica el documento: por un lado, mejora un punto débil del programa económico, pero al mismo tiempo “incrementa las tensiones sobre el esquema macroeconómico, particularmente en lo que refiere a la dinámica inflacionaria y sus efectos sobre la actividad”.

En ese marco, el reporte sostiene que la reacción de política económica para capitalizar el shock externo “tuvo hasta el momento muy bajo impacto” en la economía doméstica.

Tipo de cambio

En el plano cambiario, el trabajo ubica a la Argentina entre los países con mayor apreciación de la región. “Si bien la baja del tipo de cambio resulta insuficiente para contener el shock de precios, acumula márgenes significativos de apreciación real”, advierte. Esto afecta la competitividad de sectores no vinculados a los recursos naturales y “adelanta el debate sobre los riesgos de la ‘enfermedad holandesa’”.

En paralelo, la política monetaria muestra señales divergentes. Según el informe, “asumió (a contramano de la retórica oficial) un sesgo expansivo en un contexto de aceleración inflacionaria”. No obstante, aclara que esa mayor liquidez “no logra traducirse en una expansión del crédito, que incluso presenta una dinámica contractiva”.

Al mismo tiempo, el objetivo de desinflación refuerza el sesgo contractivo del programa. “El sostenimiento del objetivo de desinflación refuerza el rol contractivo del ancla de ingresos y de la política fiscal”, señala el documento.

Finalmente, la consultora plantea que “la importancia de la desinflación en la consistencia del programa económico se vuelve cada vez más determinante”. Sin embargo, advierte que “la magnitud de la desinflación requerida es elevada y luce difícil de alcanzar en los próximos meses aún bajo proyecciones positivas”.