Diputados. Duros vs. dialoguistas: el caso Adorni acentuó el descontrol en el bloque Provincias Unidas
La Coalición Cívica rompió la alianza que tenía con el bloque. El socialista Paulón movilizó el pedido de sesión para interpelar al jefe de Gabinete. Llaryora y Pullaro se mantienen al margen. Bajísimo perfil de Schiaretti.
El bloque de Provincias Unidas, que nació como un intento de reflejar una opción de poder frente a la gestión de Javier Milei, se desfigura en la Cámara de Diputados. La ya instalada división entre el “ala dura” (que carece de responsabilidades de gobierno) y el sector que necesita mantener canales abiertos con la Nación para administrar sus provincias (como Córdoba) se acentuó con el escándalo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y se volvió totalmente incontrolable.
El caos interno se profundizó esta semana. La Coalición Cívica rompió el interbloque Unidos (que compartían con Provincias Unidas y Encuentro Federal) lanzando dardos solapados por el caso Adorni. Acto seguido, el socialista Esteban Paulón movilizó una sesión para el próximo jueves con el fin de avanzar con la interpelación al funcionario. Pero los dos principales gobernadores del espacio, el cordobés Martín Llaryora y el santafesino Maximiliano Pullaro, toman distancia de la ofensiva.
La partida de la Coalición Cívica fue la crónica de un final anunciado. Maximiliano Ferraro y Mónica Frade, de los diputados más duros contra el Gobierno, se hartaron de las posiciones permisivas de un sector de Provincias Unidas. Tomaron la decisión un día después de que la jefa de la bancada, la “pullarista” Gisela Scaglia, participara de una reunión entre La Libertad Avanza y bloques afines para coordinar la agenda parlamentaria en plena crisis política del Gobierno.

“La crisis de legitimidad que hoy afecta al Gobierno nacional, agravada por las serias sospechas de corrupción que pesan sobre altas autoridades del Poder Ejecutivo, exige una actitud firme y coherente, que sólo podremos sostener plenamente a partir de la autonomía de nuestro bloque parlamentario”, lanzaron los “lilitos” en un comunicado.
También dejaron otro mensaje a sus exsocios de Provincias Unidas: “Entendemos y respetamos las necesidades y los desafíos que enfrentan quienes tienen la enorme responsabilidad de administrar y gobernar las provincias, pero creemos que, en el contexto actual que atraviesa la Argentina, es necesario poner el interés nacional por encima de cualquier otra consideración”.
Horas después de ese portazo, el santafesino Paulón presentó el pedido de sesión para este jueves por la interpelación a Adorni. Por parte de Provincias Unidas, lo acompañaron el también socialista Pablo Farías, el radical Pablo Juliano (alineado a Facundo Manes), la porteña Mariela Coletta (del sector de Martín Lousteau) y la jujeña María Inés Zigarán (responde al gobernador Carlos Sadir pero se toma licencias políticas).

No fue sorpresa que en el listado no aparecieran los diputados de Llaryora ni los de Pullaro. Desde Córdoba dicen que fueron avisados “a último momento” pero, de todos modos, nadie esperaba que estamparan su firma. En la Provincia consideran que se trata de una “sobreactuación” de un sector que no tiene responsabilidades de gobierno. “Necesitan sobreactuar porque es el único ámbito que tienen para hacer política”, observan.
Paulón, Juliano y Ferraro (quien también firmó el documento) conformaron un tridente que ganó protagonismo: denunciaron penalmente a Adorni en la Justicia y se muestran hiperactivos en la Cámara, en los medios y en las redes sociales. En ocasiones, muestran un ímpetu incluso mayor al de un kirchnerismo que bajó los decibeles y terminó siendo arrastrado a la sesión contra el jefe de Gabinete.
Por su parte, los dialoguistas de Provincias Unidas esquivan el escándalo del momento e intentan direccionar la atención hacia otro lado. En los últimos días, Scaglia presentó un nuevo proyecto sobre reducción gradual de retenciones agropecuarias y agroindustriales. Lo acompañaron con su firma los cordobeses Carlos Gutiérrez, Carolina Basualdo y Alejandra Torres, y el santafesino José Núñez.
Las diferencias dentro del bloque no solo tienen que ver con la agenda a seguir, sino que se repiten al momento de encarar los temas que plantea el Gobierno. En lo que va del período ordinario, la bancada votó dividida la reforma laboral (6 votaron a favor, 9 en contra y 3 se ausentaron) y la nueva Ley de Glaciares (6 la acompañaron, 11 la rechazaron y 1 se ausentó).
El bajo perfil de Schiaretti
Mientras figuras como Ferraro, Paulón y Juliano buscan sobresalir en la opinión pública, otros eligen un perfil extremadamente bajo. Es el caso de Juan Schiaretti: el cordobés esquiva la exposición y parece sentirse más cómodo en el silencio. Aunque su peso político es indiscutido, el exgobernador se muestra poco y sus apariciones son quirúrgicas.
Su último pronunciamiento en el Congreso fue en contra de la nueva Ley de Glaciares que promovió el Gobierno. No habló en el recinto (insertó su discurso en la versión taquigráfica) pero en redes sociales y puertas adentro de Provincias Unidas expresó un rechazo contundente, aunque el bloque finalmente votó fragmentado.

Más recientemente, Schiaretti repudió públicamente la prohibición de ingreso de periodistas acreditados a la Casa Rosada (que luego fue levantada, aunque siguen las restricciones). También estuvo presente en el informe de gestión de Adorni el 29 de abril, pero ni él ni sus pares cordobeses intervinieron en el recinto.
En definitiva, el perfil que eligió Schiaretti no es para nada diferente al que adopta en el Senado su esposa, Alejandra Vigo. La senadora comparte el bloque Provincias Unidas con Carlos Espínola, pero mientras que “Camau” se muestra en las reuniones que organiza la oficialista Patricia Bullrich con aliados, Vigo se mueve de manera sigilosa.

