La Voz En Vivo. Diego Morano, veterano de Malvinas: “Durante muchos años nos faltó el abrazo del Estado”
Relató su experiencia en combate y cómo fue el regreso al país tras permanecer prisionero en las Islas.
A 44 años de la Guerra de Malvinas, el veterano Diego Morano relató cómo fue su llegada a las Islas en la previa del enfrentamiento bélico.
“Tenía 19 años, me enteré que íbamos a recuperar las islas cuando estábamos en el avión. Nos encontramos con la realidad de una isla que es la punta de una montaña, la continuación de la plataforma de la Cordillera de Los Andes”, dijo a La Voz En Vivo el hombre oriundo de Inriville.
“Nos encontramos con movimientos que denotaban que estábamos preparándonos para la resistencia. Lo que sentí fue el frío, el viento, el monte y el mar (no hay reparo, no hay árboles). Luego la incertidumbre de qué nos iba a pasar”, agregó.
Relató que, una vez en las Islas se dirigieron en barco hasta la zona que se encuentra entre Darwin y Pradera de Ganzo.
“En ese lugar había una escuela hogar donde hicimos el puesto comando. Recuerdo claramente que entré vestido de militar y había maestros dándoles clase a chicos desde la primaria, jardín y mayores”, recordó.
Consultado sobre cómo lleva consigo el recuerdo de haber combativo en Malvinas, respondió: “Al principio intenté borrar los recuerdos, pero es imposible. Con el tiempo lo que me ayuda es la posibilidad de hablarlos, pero n por consejo del Estado. El Estado fue el que nos dijo: ‘Vengan, hagan la colimba, ármense, vayan una guerra y vayan a su casa’”.
“No nos abrazó, faltó el profesional. A mí me llamaron después de 34 años”, cuestionó Morano al aclarar que no se considera un excombatiente, sino un veterano porque sigue malvinizando a través de su testimonio.
Contó que fue uno de los soldados argentinos que fueron tomados prisioneros tras un combate. “Nos llevaron a una casita, estuvimos dos noches ahí y nos trasladaron al campo de prisioneros. Luego estuvo la Cruz Roja y nos extendió un certificado de prisioneros de Guerra. Desde ahí nos trasladaron a Montevideo”.
Agregó que tiempo después volvieron a Buenos Aires y se sorprendió por el inicio del Mundial de Fútbol.
“No nos quisieron mostrar tal cual estábamos, Fuimos a Campo de Mayo. Nos acomodaron, nos dieron de comer, uniforme nuevo. Y ahí empezamos a engordar. Luego vinieron nuestros familiares”, agregó.

