Cuando el fuego amigo es peor que el enemigo
En medio de la crisis, fueron los propios representantes de Cambiemos los que terminaron armando un escándalo. Mestre y Negri van separados a la elección de mayo.
A fines de agosto del año pasado, los argentinos nos mirábamos aterrorizados. El dólar había llegado a los 42 pesos, Argentina había regresado al Fondo Monetario Internacional y la economía comenzaba a resquebrajarse, con perspectivas de alta inflación y una dura recesión.
Eran épocas de incertidumbre política, con dirigentes cautos y gobernantes preocupados que reconocían que el objetivo era colaborar para superar la crisis.
Suele repetirse que los momentos más duros son los que más enseñan, por lo que aquellos días tan aciagos debían enviar una lección: las luchas políticas debían quedar relegadas porque lo que estaba en juego era el futuro del país.
Se sabe también que, en política, los opositores no suelen dejar pasar los momentos de debilidad de los oficialismos, y así ocurrió en los últimos meses.
Pero no fue eso lo que más conmocionó al gobierno de Mauricio Macri, que, por otra parte, esperaba la réplica. Lo que dejó desorientada a la administración central es que, en medio de la crisis (fruto de lo que ocurrió en 2018) y con el Presidente debilitado, fueron los propios integrantes de la coalición oficialista los que embarraron la cancha.
No sólo eso. El problema surgió en Córdoba, la “segunda provincia” de Macri. La tierra donde el Presidente logró aquel histórico resultado de 2015 que lo llevó a la Casa Rosada.
Ayer, la interna que dividió a Cambiemos en Córdoba explotó por los aires. La Justicia habilitó las salidas del Frente Cívico y del PRO de la alianza electoral, y así se terminó el débil acuerdo que mantenía en pie a los socios macristas con la UCR.
Nuestro Primer plano de hoy está dedicado a explicar por qué Cambiemos llegó a esta grieta interna y qué puede pasar en las próximas horas con Mario Negri, Ramón Mestre, Luis Juez y Rodrigo de Loredo.
Serán horas de definición, pedidos de renuncia y pases de factura. Y de ver en qué escalón de la agenda política está hoy la crisis que sigue golpeando.

