¿Cuál es la lógica del impuesto?
Entre varios desajustes, si los montos de las deducciones no se actualizan en función de la inflación, en la práctica ya no representan el costo de mantener a una familia.
En el texto de la ley, el impuesto está pensado para gravar la renta que supera el monto mínimo necesario para la subsistencia del contribuyente y las personas a su cargo. Es por esto que existen las deducciones: la ganancia mínima no imponible, la deducción especial para trabajadores (inexplicablemente, la de los asalariados multiplica por 4,8 veces la de los autónomos) y las cargas de familia. Además, hay diversos ítems deducibles, como intereses de créditos hipotecarios, seguros, cuotas de prepaga, gastos médicos, servicio doméstico. Algunas propuestas intentaron incluir, sin éxito, al alquiler de la vivienda propia.De más está decir que, si esos montos no se ajustan por la inflación (algo imposible si no hay índices oficiales y el Gobierno aplica ajustes discrecionales), en la práctica, esas deducciones ya no representan el costo de mantener a una familia. Alícuotas Por otra parte, el impuesto tiene otro componente que es la progresividad (el fundamento de este tributo en todo el mundo). Sobre la ganancia sujeta al impuesto se aplica una alícuota que va creciendo a medida que la base imponible es más alta. O sea, tributan más quienes más ganan (después de restar el dinero necesario para su mantenimiento). Distorsión Esta escala de alícuotas progresiva, que va del nueve al 35 por ciento, fue fijada hace 15 años y nunca más se tocó. Para dimensionar esta distorsión, basta decir que cualquier persona que hoy tiene una ganancia (neta de deducciones) superior a 120 mil pesos al año (10 mil pesos por mes, en promedio, incluido un prorrateo del aguinaldo) ya está alcanzado por el máximo del 35 por ciento.Cuando esta tablita se fijó, en el año 2000, 10 mil pesos por mes equivalían a 14 sueldos promedio. En 2014 era inferior a uno, pues la remuneración neta, según el Indec, fue de 10.706 pesos en todo el país.Además, los saltos en las tres primeras escalas de alícuotas (de cero al 14 por ciento) se producen con un aumento de la ganancia gravada de 10 mil pesos anual (833 promedio mensual). En 2000, era muy raro que un trabajador tuviera una suba de ese monto (superior a un salario promedio de entonces). Pero en 2015, un aumento del 25 por ciento anual sobre un sueldo promedio equivale a 2.767 pesos, y esto implica subir varios escalones en la tabla de alícuotas de Ganancias.En las escalas superiores (del 23 al 35 por ciento), el salto se produce cada 30 mil pesos anuales (2.500 por mes). Los últimos cambios Como si lo anterior no fuera distorsivo, en 2013 se introdujo un cambio por decreto, sin demasiadas justificaciones, que generó una mayor inequidad. En septiembre de ese año se dispuso que aquellos empleados y jubilados que cobraron hasta 15 mil pesos en bruto entre enero y agosto de 2013 quedaran exentos del Impuesto a las Ganancias.Ese decreto sigue vigente sin cambios, así que los nueve millones de trabajadores que no tributaban siguen sin hacerlo, no importa cuánto cobren hoy. Como contracara, el millón de dependientes que sí quedó alcanzado por Ganancias sigue pagando pero, en este caso, con los aumentos salariales, tributan muchísimo más.En este último grupo se sumó otra distorsión. Aquellos que habían cobrado entre 15 mil y 25 mil pesos entre enero y agosto de 2013 tienen un nivel de deducciones mayor que quienes ganaban más de 25 mil pesos. Para los primeros, el valor a partir del cual empiezan a tributar –conocido como mínimo no imponible– si no tienen cargas de familia ni otras deducciones es de 8.326 pesos mensuales, incluido el aguinaldo, (108.242 al año); para los segundos, sólo de 6.938 pesos por mes (90.202 anuales). Los autónomos, unas 800 mil personas, se mantienen con este último piso de 90.202 pesos anuales ó 7.517 pesos mensuales (no tienen aguinaldo).
Proyecto legislativo
La senadora radical Laura Montero elaboró un proyecto de ley para actualizar el mínimo no imponible y las escalas de la alícuota del Impuesto a las Ganancias. Comprende un coeficiente basado en el salario mínimo vital y móvil con el cual se actualizarán de manera automática las deducciones y escalas de Ganancias y del monotributo.

