Tensión. Las críticas de Cavallo despertaron la furia del equipo económico de Milei

El exministro de Carlos Menem había marcado diferencias con las políticas libertarias. Salieron al cruce Luis Caputo, José Luis Daza y Federico Furiase y lo criticaron duramente.

06 de mayo de 2026 a las 01:27 p. m.
Las críticas de Cavallo despertaron la furia del equipo económico de Milei
Domingo Felipe Cavallo, exministro de Economía de la Nación.

La relación entre Domingo Cavallo y Javier Milei dejó de ser un vínculo con matices técnicos para transformarse en un enfrentamiento abierto, con reproches públicos, alusiones personales y una disputa que, detrás del tono, deja ver diferencias estructurales sobre la política económica. El episodio más reciente no se limitó a una discusión de ideas, sino que incorporó un gesto que amplificó el conflicto cuando el exministro reveló que el Presidente lo bloqueó en WhatsApp y en redes sociales.

“Me bloqueó totalmente”, resumió el cordobés.

La escena no surgió de un intercambio privado filtrado, sino de declaraciones públicas que Cavallo realizó en una entrevista con el periodista Maximiliano Montenegro en Urbana Play. Allí explicó que la interrupción del vínculo se produjo en un contexto de cuestionamientos cada vez más explícitos sobre el programa económico del Gobierno.

La imposibilidad de comunicarse con Milei operó como una señal política que excede lo personal, en especial dentro de un ecosistema donde el Presidente suele utilizar sus redes como un canal central de interacción y confrontación.

El trasfondo de la disputa remite a desacuerdos concretos. Cavallo apuntó contra el esquema cambiario y planteó que la persistencia de restricciones impide una mejora sostenida en la percepción de la Argentina en los mercados internacionales. “El riesgo país va a bajar si hacen lo que yo les estoy diciendo”, afirmó, y precisó que la condición necesaria pasa por “liberalizar completamente el mercado cambiario”, eliminar controles y permitir el libre movimiento de capitales.

En su diagnóstico, la continuidad de esas limitaciones mantiene al país en la categoría de mercado de frontera y condiciona el acceso al financiamiento.

El exministro vinculó esa eventual liberalización con un impacto inmediato sobre los indicadores financieros. Sostuvo que el riesgo país “se desmoronaría” si el Gobierno avanzara con esas medidas y lo hiciera “con convicción”. La argumentación se completa con una mirada sobre las reservas, donde señaló que la autoridad monetaria debería aprovechar movimientos del tipo de cambio para comprar divisas sin atarse a un nivel predeterminado.

La acumulación de reservas, en su visión, resulta un componente necesario para mejorar las condiciones de financiamiento y renovar vencimientos de deuda en términos más favorables.

En ese mismo marco, Cavallo introdujo una precisión que busca correrse de una lectura simplificada del programa oficial. Reconoció la relevancia del equilibrio fiscal, pero advirtió que no alcanza por sí solo para resolver los problemas estructurales. La discusión, en su planteo, no se agota en el orden de las cuentas públicas, sino que requiere un esquema que evite recurrir al endeudamiento o a la emisión como mecanismos de financiamiento de desequilibrios.

Furia en el Gobierno

La respuesta del Gobierno no tardó en llegar y adoptó un tono marcadamente confrontativo. El ministro de Economía, Luis Caputo, eligió dirigirse a Cavallo con una mezcla de reproche personal y cuestionamiento histórico. “Estimado Mingo, si hay resentimiento, tratá que no se note”, escribió, para luego avanzar sobre decisiones tomadas durante la gestión del exministro.

“Por una situación económica mucho más sencilla de solucionar, terminaste imponiendo un corralito e inventaste el siniestro impuesto al cheque”, agregó, en una referencia directa a la crisis de comienzos de siglo.

Caputo profundizó la crítica al sostener que Cavallo “ha hecho un culto de violar la propiedad privada”, una acusación que conecta con uno de los ejes discursivos del oficialismo. En ese mismo mensaje deslizó que, por respeto, prefería no detallar propuestas que el exministro le habría acercado en los primeros meses de gestión.

“Prefiero no contar los disparates que me sugeriste”, señaló, antes de cerrar con una frase que combina ironía y distancia. “Quédate tranquilo que vamos a seguir arreglando el país. Ojalá logres que te produzca alegría, en lugar de dolor”.

La defensa del programa económico también fue asumida por otros funcionarios. El secretario de Finanzas, Federico Furiase, presentó una lectura integral de la estrategia oficial, centrada en la consistencia entre política fiscal, monetaria, cambiaria y financiera. En su descripción, el Gobierno enfrentó “la peor herencia macro de la historia” y desplegó un plan de estabilización que evitó escenarios de ruptura más severos.

Al comparar con antecedentes históricos, señaló que el programa actual logró prescindir de un proceso de ajuste abrupto como el que precedió a la convertibilidad.

Furiase enumeró resultados que, a su criterio, validan el rumbo. Sostuvo que en un año y medio se produjo una baja significativa de la inflación, una corrección de precios relativos, una salida de controles de capitales y una recuperación económica con forma de “V”.

También mencionó una reducción de la pobreza y la consolidación de superávits fiscal, comercial y energético, junto con una recomposición de reservas y una mejora en los ratios de deuda. En ese marco, destacó la capacidad del programa para absorber shocks externos y tensiones políticas sin perder estabilidad.

El secretario de Política Económica, José Luis Daza, llevó la respuesta a un plano aún más personal. “Muy mal y triste lo de Domingo Cavallo. Totalmente innecesario, y además demostrablemente falso”, expresó, antes de sugerir que las críticas podrían estar vinculadas a la frustración por su desempeño pasado.

En su argumentación, el eje se desplazó hacia la figura de Caputo, a quien describió con énfasis. “Toto destaca por su brillantez, su capacidad analítica y su habilidad para absorber y procesar información”, afirmó, en una defensa que incluyó referencias a su reconocimiento en ámbitos internacionales.

Daza contrastó esas cualidades con lo que considera falencias del propio Cavallo. Señaló que al exministro le faltaron “flexibilidad, humildad y sabiduría” para sostener la convertibilidad, cuyo desenlace calificó como catastrófico.

“Las palabras de Cavallo dicen más de él que de Toto”, concluyó, en una frase que sintetiza el tono adoptado por el oficialismo frente a las críticas.