
Diputados aprobó recortes en subsidios al gas sin apoyo de Llaryora
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Redacción La Voz
Hace un tiempo que las sesiones de Diputados tienen “ese qué se yo, viste”, parafraseando a Horacio Ferrer en Balada para un loco.
La de este miércoles dejó varias cosas para leer en clave de la política cordobesa.
El foco se lo llevó el subsidio al gas en las llamadas zonas frías, pero hubo algunos otros temas interesantes.

Martín Llaryora levantó la bandera de mantener a Córdoba en el esquema de las zonas con mayor subsidio al gas natural. Puso en ello especial energía, tuvo una alta exposición y toda su gestión cerró filas casi en modo electoral.
Hace rato que el gobernador busca temas que le permitan una diferenciación con la gestión libertaria de Javier Milei. Y el énfasis con el que salió con este tema es otro adelanto de una campaña que, por ahora, está sólo instalada en la cabeza de los dirigentes.
Probablemente para medir el impacto real del tema subsidios al gas haya que esperar la incidencia en la factura.
Pero mientras eso ocurre, 45 por ciento de la población cordobesa sufre la verdadera brecha, que es pagar varias veces más por no tener gas natural.
Llaryora fue enérgico en sus exposiciones públicas de esta semana en la acusación contra Milei de “cagar" (sic) a los cordobeses.
En algunas de las varias entrevistas que concedió le preguntaron también por otros temas, como por ejemplo la cada vez más compleja situación patrimonial del jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
En ese punto fue extremadamente cauto, medido. Se excusó de responder con el argumento de que está actuando la Justicia.
Y ahí entramos en el otro tema de la sesión del miércoles: el rechazo al pedido de interpelación a Adorni.
Los diputados nacionales del oficialismo cordobés acompañaron a los libertarios en esa votación.

Antes de la sesión, hicieron saber que el voto negativo era “por una cuestión de códigos”.
El caso Adorni jaquea al gobierno de Milei, pero incomoda a más de una gestión.
Si se tira del hilo de la inconsistencia entre ingresos declarados y patrimonio real, puede que haya más de un funcionario que tenga ciertas incomodidades, en los distintos niveles.
Por eso, lo de la “cuestión de códigos” podría entenderse como el viejo refrán de “entre bomberos no nos vamos a pisar la manguera”.
Un simple paneo por las declaraciones juradas del gabinete provincial revela curiosidades.
Hay ministros cuya última presentación tiene fecha de fines de 2019; esto es, cuando comenzaba el último mandato de Juan Schiaretti.
Sólo dos declaran tener más ingresos en otras actividades que en la función pública.
El resto sostiene que su principal ingreso es la remuneración como funcionario, que a datos de abril está entre 4,5 y cinco millones de pesos de bolsillo, y que son casi irrelevantes las retribuciones de sus convivientes.
Pese a ello, poseen varios inmuebles, residen en barrios cerrados, no están endeudados.
Y eso que el sistema de declaración de bienes de la Provincia sólo tiene como acceso público la carátula de la presentación, con datos patrimoniales más que acotados y sintéticos.
La sesión del miércoles dejó también para los cordobeses una nueva ausencia del exgobernador Juan Schiaretti.
Sus colaboradores dijeron que había viajado al exterior.

Schiaretti tiene un perfil más que bajo después de la fallida experiencia de Provincias Unidas en la elección legislativa del año pasado, y estuvo ausente en sesiones clave, como la que trató la reforma laboral.
Su nueva ausencia en el recinto coincidió con el raid de medios que hizo Llaryora, donde insistió con la necesidad de que su antecesor compita nuevamente por la presidencia en 2027.