Cuentas fiscales. Por la caída de ingresos, Llaryora debe recalcular su plan original

El patrón de gestión del gobernador indica que el año previo a las elecciones debería ser el año de mayor gasto. Sin embargo, el deterioro fiscal impacta en la mayoría de las provincias, incluida Córdoba.

14 de marzo de 2026 a las 08:00 p. m.
Por la caída de ingresos, Llaryora debe recalcular su plan original
La política económica de la administración Milei está impactando en las cuentas provinciales.

Dicen en su mesa chica que Martín Llaryora repite siempre el mismo patrón en sus gestiones: el primer año ajusta, el segundo ordena, el tercero gasta y el cuarto recoge. Consideran en su equipo que el tercer año es el año clave del mandato porque es cuando verdaderamente se construye el camino a la victoria electoral.

Esa lógica indicaría que en este 2026 toca gastar: obra pública, ayudas discrecionales, programas varios. Pero si ése es el plan, estará en problemas. En realidad, todas las provincias estarán en problemas porque el deterioro de las cuentas fiscales de los distritos federales fue marcado en el 2025 y horrible en lo que va del 2026.

Es más, el propio gobernador admitió desde Estados Unidos a La Voz que deberá aminorar la obra pública porque la recaudación viene en baja. “Hace ocho meses que caen los ingresos. Vamos a tener que ralentizar obras para poder sostener la paz social”, reconoció a la enviada especial Florencia Ripoll. Es probable que algo exagere, dado que está negociando paritarias con los docentes, pero los números le dan la razón.

La recaudación nacional bajó en valores constantes en ocho de los últimos 12 meses. Los números son negativos desde agosto pasado y empeoraron marcadamente en el 2026: -7,9% de caída en enero y -9,6% interanual en febrero.

Se desanclan

“Desde que asumió el Gobierno nacional, la parte fiscal ha sido el ancla. En el ’24 hizo el gran ajuste y las provincias en ese mismo año parecieron ir en esa misma dirección, viendo que recibieron dos golpes distintos: por un lado, menos ingresos de recursos propios y, por otro, la llegada a cero de las transferencias discrecionales de la Nación. Aun con peores ingresos, mostraron la mejora y tuvieron superávit primario”, dice Bautista Santamarina, economista de Empiria, la consultora que dirige el exministro de Economía Hernán Lacunza. “Pero en el ’25 se vio lo opuesto: el Gobierno nacional se mantuvo en la misma línea aunque se erosionó un poco el superávit primario, pero las provincias desajustaron fuerte”, continúa.

El propio Lacunza posteó en la red X un gráfico con la variación interanual del gasto en 2025 frente al 2024: todas gastaron más. La única que lo bajó en términos reales fue la Nación: 1%. Los datos son al tercer trimestre de ambos años, dado que las provincias informan con rezago los números del último trimestre. La que más incrementó el gasto fue Formosa, con el 33%, seguida de Neuquén y Tucumán, con el 28%. Al final de la tabla está Misiones, con el 0% y Córdoba, con el 16%, queda en el medio de la tabla.

“Año electoral igual a desajuste provincial”, marcó Lacunza. Parte de ese desajuste debería corregirse en el 2026, porque el 25 fue un año electoral y se asemejaba mucho al 2023.

Llaryora aseguró que deberá morigerar el avance de la obra pública por la menor disponibilidad de fondos.
Llaryora aseguró que deberá morigerar el avance de la obra pública por la menor disponibilidad de fondos. (Gobierno de Córdoba)

“Compartimos todos ese análisis, en el 2025 los ingresos de las provincias crecieron, tanto los automáticos como los discrecionales, pero los gastos corrieron más rápido que los ingresos”, dice Santamarina.

Osvaldo Giordano, exministro de Finanzas de Córdoba y ahora titular del Ieral de Fundación Mediterránea suma otra explicación. “Es explicable lo del 2025 porque licuaron salarios con alta inflación y en el ‘25 bajó la inflación y se recuperaron los salarios”, consideró.

“Los ingresos fueron malos en términos generales. La coparticipación terminó sin variación real en el 2025, pero el gasto se expandió mucho por el calendario electoral y porque la partida salarial había quedado muy atrasada”, coincide Alejandro Pegoraro, director de Politikon Chaco, una consultora que sigue los números macro de todo el país.

El superávit de las provincias representó 0,4 puntos del PBI en el 2024 y en el 2025 “estaría cercano a cero o un pequeño déficit”, dice el economista de Empiria.

Realidad invertida para Nación y provincias

Desde el 2018 hasta el 2024, las provincias podían exhibir superávit primario, mientras que el Estado nacional era marcadamente deficitario. “Nación pobre, provincias ricas” se repetía para ilustrar la situación. “Ahora va a ser a la inversa, nos da al revés, porque las provincias tuvieron más recursos propios y recibieron algo más de los recursos discrecionales de Nación, pero todo se lo comieron con aumento de gasto”, dice Santamarina.

El conjunto de provincias, a septiembre del 25, gastaron 10% más en personal, 14% más en jubilaciones (para las que tienen cajas previsionales) y 25% en obras públicas. Córdoba, en esta foto, sale con una suba del 11% en los ingresos propios y de 0% en los de Nación. El gasto corriente en el período aumentó 19%; el de personal, 13% y en obras públicas, -3%. La película del resultado primario de la Provincia exhibe un deterioro marcado: ahorró 1% de su PBG en el 2024 y a septiembre del 2025 está en el 0,1% y bajando.

Hasta el momento, sólo nueve han presentado los datos del último trimestre, lo que permite cerrar el año. “Se ve un deterioro fuerte: hay cinco con déficit financiero y cuatro con déficit primario”, dice Pegoraro. Santa Cruz, por caso, terminó con un déficit que equivale al 13% de sus ingresos. Chubut, con el 8% y hasta la ciudad de Buenos Aires, que siempre mostraba un superávit muy holgado, terminó con un déficit de 300 mil millones, que equivale al 2,1% se su PBG.

El problema es lo que viene en el 2026. Todos los mandatarios han planteado su severa preocupación por la caída de la actividad económica, que repercute directamente en la recaudación y desata una cadena de problemas asociados al empleo que hasta ahora no estaban o, más que mal, se venía piloteando.

El modelo Milei forzó a las provincias a asumir más responsabilidades aunque sin fondos de Nación.
El modelo Milei forzó a las provincias a asumir más responsabilidades aunque sin fondos de Nación. (AP)

“Los ingresos en el 2026 han sido desastrosos, lo que marca una proyección del primer semestre con una restricción de ingresos importante”, agrega el titular de Politikon. En enero y febrero, la Provincia contó con recursos 8,1% abajo que en el mismo período del 2025.

¿Podrían las provincias, en el consolidado, complicarle las cuentas a Nación? Desde Empiria creen que no, al menos en el 2025. “La Nación va a tener un superávit de 1,5 del PBI, y en el consolidado va seguir con superávit, porque el déficit no llega a contrarrestar lo que hizo Nación. El cierre del 2026 seguiría en la misma línea. Si en los años electorales las provincias se desbarajustan, este debiera ser un año de calma en el gasto y de acomodo fiscal.

Córdoba armó una mesa de control de gasto para seguir de cerca los envíos de Nación y los ingresos propios. Se espera que en breve se dupliquen los envíos de Anses para la Caja (de cinco mil millones al mes pasarán a 10 mil millones) y ahí se analiza qué destino se le darán a esos recursos. Están los partidarios de destinarlos al rojo previsional (esa plata apenas cubre un tercio del agujero fiscal) y están los que quieren repartir esa plata (¿otro bono?) para impulsar el consumo. Llaryora confía en que el financiamiento de los 800 millones de dólares conseguidos hace poco más los 250 millones de dólares logrados en este viaje con el Banco Mundial le darán plafón para sostener la obra pública, aunque declare lo contrario.

El problema es que los asalariados provinciales reclaman mejorar lo perdido en los últimos dos años mientras algunos sectores no terminan de digerir la suba de aportes personales con destino a la Caja. Lo mismo piden los jubilados. La encerrona del tercer año no es fácil para Llaryora. Su patrón de gestión indica que en este año hay que gastar, justo el año en que debiera ajustar.